viernes, 11 de agosto de 2017

Efecto del poder político de las monarquías medievales en la edad moderna.



Aunque, no se puede datar con total exactitud cronológica el surgimiento del Estado Moderno, se conoce que hunde su nacimiento en concepto del nacimiento de las bases de soberanía estatal.  Y tal como menciona, “Los seis libros de la Républic de J. Bodino” de 1567, que se considera el génesis del nacimiento del Estado Moderno. Pues tal como se piensa, primero se conceptualizó la idea y después se llevaría a la práctica.

No obstante se puede datar el nacimiento del estado moderno, de forma general, a partir del siglo XIV y XV, aunque teniendo presente que se da en un proceso gradual y lento.  No fue fácil el reemplazo de las estructuras tradicionales ya que fue un proceso polémico.  Si la Edad Media supuso la disolución del Imperio Romano, y el nacimiento del poder de la Iglesia con un papel legitimador que hizo que durante siglos fuera considerada la única entidad con autoridad reconocida en un mundo “disgregado” de señores feudales, por el contrario el Renacimiento supuso la aparición del poder de las monarquías nacionales. Aunque queremos recalcar que no fue un proceso fácil y que se llevó acabo ante la pugna del rey y los señores feudales.


Recordemos que la sociedad feudal imperaba, el predominio de las relaciones personales sobre las institucionales, que se materializaba en la lealtad del vasallo hacia su señor, una significativa debilidad del poder ordenado, y un poder del rey debilitado e incapaz de llegar directamente a la población. El rey no tenía apenas autoridad para impartir justicia, recaudar impuestos….etc. No obstante, en un momento, la balanza de poder cambiará y se inclinará hacia la concentración del poder sobre el monarca.



El proceso se inicia ya en los reinos bajomedievales, sobre todo a partir del siglo XII.  El cambio de Estado estamental hacia el poder regio, se produce bajo el renacimiento urbano y las transformaciones sociales y económicas. En una época donde se produce un importante crecimiento demográfico y económico que propicia la ascensión del Tercer Estados, sobre todo en manos de determinados grupos socio-profesionales que crearán cierta estabilidad al poder monárquico. En estas circunstancias los reyes europeos va a encontrar en el resurgimiento de las ciudades, las circunstancias perfectas para posicionar su poder frente a los señores feudales.


Digamos que el surgimiento del Estado Moderno se asienta sobre la base del surgimiento de la burguesía. La aparición de un nuevo sistema era necesario para una nueva planificación y legislación ante el nuevo desarrollo económico y comercial. Se estaba configurando un nuevo sistema basado en la legitimidad del poder real. No obstante no sería un camino de rosas, incluso más adelante en el siglo XVI, con la aparición de una crisis, se vio amenazado este primer surgimiento del Estado Moderno. Tendría que aparecer una fuerza más poderosa para volver a encausar de nuevo el poder legislativo del rey, y sin duda fue la Iglesia. Por ello podemos entender el papel tan importante que tuvo la Reforma como la Contrareforma. Destacando sobre todo la “Contrarreforma” que terminará de afirmar el nacimiento de los Estados nacionales.



Aunque pueda parecer contradictorio, las guerras de religión que asolarán Europa, servirán para afianza al poder del monarca. Los monarcas serán los que garanticen la seguridad y enlace de unión ante una sociedad dividida. Teniendo por así decirlo, un momento de consolidación del nuevo nacimiento de los Estados Modernos como fue la Paz de Westfalia en 1648. Ahora la Iglesia se le designa una serie de funciones básicas bajo el “sometimiento” de un Estado Moderno superior que no procede de Dios y que centra sus bases en la soberanía de los ciudadanos.


La expansión del Estado Absolutista se da en el continente europeo y a partir de la Revolución Gloriosa,  para llegar hasta Inglaterra a finales del siglo XVIII. Y al hilo de esto resulta obligado mencionar a Th. Hobbes con su propia concepción absolutista, mediante una autoridad ilimitada, con su famoso término “bellum ómnium contra omnes”.  No obstante tanto los reinos de Inglaterra, Hungría y Dinamarca, tuvieron una óptica enfocado al concepto “nacional”.  Por otro lado el proceso fue mucho más lento en los reinos peninsulares. Como el caso de la península ibérica que no fue hasta los siglos XV y XVI, cuando se unificaron los reinos. También existieron casos como el alemán donde existió una subsistencia de principados de forma prolongada. El alzamiento del poder de los monarcas empezaría desde distintos puntos del territorio europeo y los resultados fueron dejándose ver de forma dilatada a lo largo de la edad moderna. 


De esa forma se generalizo un concepto  de soberanía nacional y Estado moderno con las siguientes características:

Derecho general territorial que impulso al monarca en la legislación .Mejora la situación de la monarquía con más libertar para actuar.


Singularización del régimen jurídico a partir de privilegios. Concesiones de los monarcas a personas físicas a cambio de un precio.  Las personas dependían de un régimen jurídico y se encontraban fuertemente ligadas a él y al estamento al que pertenecían. 

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