miércoles, 3 de mayo de 2017

Definición de sionismo


Para entender este concepto hemos rescatado un antiguo articulo del perídico España de la hemeroteca digital que habla sobre el sioninismo además puedes acudir a estas dos fuentes:

definición de Wikipedia de sionismo
Breve biografia de Theodor Herzl



EL sionismo, o sea la aspiración de reconstituir el Estado de Israel en la tierra de Palestina, que parecía ser un sueño hace poco tiempo, parece hoy, puede decirse, una realidad, después de la conquista de Jerusalén por las tropas del general inglés Murray en la primavera de 1917. La primera declaración sionista la pronunció el mismo general Archibald Murray cuando el ataque de Gaza. En 1917 fué ésta ratificada por el «Foreing Office», declarando Mr. Balfour que «era el propósito del Gobierno d* Su Majestad establecer en Palestina una patria para la raza judía y pondría en juego sus influencias para conseguir tal objeto».




En el mismo año de 1917, Francia e Italia, que, como es sabido, tienen intereses en Palestina, iniciaron negociaciones relativas a la reconstitución de Israel. El Papa, diciéndose guardián histórico del terreno de los Santos Lugares, declaró: «Veo con entera simpatía los esfuerzos de los judíos para la reconstitución de Palestina y espero que seamos buenos vecinos». El presidente Wilson se ha referido en su discurso de 8 de Febrero de 1918 a la independencia de las naciones sometidas al yugo turco, y el Partido socialista francés, así como el Labor Party inglés, se han pronunciado por la reintegración de Israel. Acuerdos estos ratificados por la Conferencia interaliada reunida en Londres en Enero de 918.


Con este motivo es oportuno recordar a los dos apóstoles del sionismo, al profético Theodor Herzl y al incansable negociador Chaim Weizmann. Herzl era un judío de Viena, de esa ciudad mezcla de todas las razas balcánicas y donde el «Gétho» vive con más fuerza que en otros lu
gares. Como sucede con muchos judíos, Herzl se había desnacionalizado casi por completo. Colaboraba en la Neue Freie Preste y vivía la vida de la bohemia literaria de Viena. Pero un acontecimiento de resonancia europea hace renacer en él al judío: el proceso Dreyfus. Enviado como corresponsal de la Neue Freie Presse a París, sigue las peripecias de aquel proceso, y viendo en Dreyfus, el judío perseguido, siente la tragedia de su raza. Escribe su libro DerJadenstaat(E] Estado judío) en 1892, en el cual pinta una república judía, una cultura judía y estudia las influencias de la nación judía, con base territorial, en la cultura europea. Crea el sionismo político. En 1897 celebra en Basilea el primer Congreso sionista.


Hasta su muerte, en 1904, corre el mundo, conferencia con el barón de Hirsch, con el Sultán, con el rey de Italia, coa el Papa y con una serie de representantes de los Gobiernos ruso, francés e inglés, siempre agitando en favor del sionismo. Organiza sociedades sionistas en el mundo entero, lo mismo en Viena, donde reúne las primeras asociaciones de estudiantes judíos, como en la Rhodesia y en la Madchuria. En Viena describe al barón de Hirsch la bandera de la futura Palestina: blanca, con cuatro estrellas de seis puntas y azules. El barón ríe. Y Herzl le dice en tono profético: «Por esta bandera derramarán su sangre los hombres». Y los judíos creen cumplida esta profecía por haber luchado en Gallipoli un contingente de su raza organizado en Egipto por el coronel inglés Patterson.


Herzl visita a Jerusalén por primera vez en 1898. Ve allí al emperador Guillermo II, y después de verle sube a la torre de David, que aún se conserva como en tiempos de Cristo, y mirando hacia Egipto, el Egipto británico, exclama: «¡De aquella dirección, y tan sólo de aquella dirección, vendrá al fin la redención del pueblo de Israel». Por eso el nuevo Sión considera a Herzl como su profeta. Si Herzl es el profeta, Chaim Weizmann es el Josué que ha abierto el camino de Jerusalén a la raza proscripta desde el año 134 de nuestra era, cuando la sublevación de Bar Cochba contra los romanos. Weizmann, hoy ciudadano inglés, nació en Rusia. Pasó a estudiar a Ginebra, demostrando ya sus aptitudes diplomáticas. Se hizo profesor de química en la misma Ginebra, y desde allí fué a una cátedra de la Universidad de Manchester, en Inglaterra, llevando por toda fortuna, su trabajo intelectual y su ardor por el sionismo. En Inglaterra consiguió el hombre de ciencia hacerse un gran número de relaciones entre los personajes más influyentes. A todos les hablaba del sionismo y de su posible realización. Con insistencia, con habilidad diplomática iba ganando adeptos o simpatizantes para su obra.


Uno de estos fué Mr. Arthur James Balfour, quien apreció mucho a Weizmann
escuchaba paciente sus eternas conversaciones sobre el mismo asunto. Y viene la guerra. El Estado inglés necesita de sus químicos para la fabricación de municiones. Weízmann presta al Gobierno servicios inapreciables, y esto coincide con el período de Balfour como primer Lord del Almirantazgo. Y pasa algún tiempo y Balfour es nombrado Secretario de Estado de Negocios Ex tranjeros. Y es este mismo Balfour. el amigo de Weizmann, el que proclama la simpatía del Imperio Británico a favor de Palestina. Hoy es Weizman el que preside la Comisión sionista británica de Tel Avio, que está organizando el nuevo Estado. Y Jerutalén, donde en la Edad Media, según las referencias de un viajero, israelita español de la época, de Benjamín de Tudela, apenas vivían cuatro hebreos, cuenta hoy con una mayoría de población judía, base del futuro Estado.


En Alemania tuvo siempre gran arraigo el sionismo; pero ahora, al ver que la restauración de Palestina viene de Inglaterra, alguno de sus elementos directores reniegan del sionismo. A este propósito se han formado varias sociedades que, en realidad, no son más que el disfraz sionista del pangermanismo de siempre. ¡Y caso curioso, muchos cristianos forman parte de estas sociedades! Una de ellas, recientemente fundada, la «Pro-Palestina», presidida por Qeorg Oothein, el conocido diputado demócrata del Reichstag, ha declarado en el Berlíner lageblait, diario esencialmente judío, que «es menester hacer fracasar el plan inglés», y propone como programa una inteligencia alemana con Turquía, ¡para suministrar a Palestina los capitales e inteligencias necesarios para el florecimiento de aquella región como hogar de los judíos!

Contra estos manejos alemanes han protestado las organizaciones sionistas de Austria, Suiza y Holanda, que declaran ver en las asociaciones alemanas «un instrumento germano» para trabajar contra el buen efecto que en el mundo judío han producido las declaraciones de IB Oran Bretaña, Francia e Italia. Pero los alemanes insisten en su tesis. Y otro judío germano, el Dr. E. Fuchs, conocido por sus estudios sobre el arte galante y su versatilidad política, escribía recientemente en el Nord und Sud, revista que se publica en Munich, que los sionistas alemanes habían tomado una actitud patriótica, quiere decir patriótica alemana, frente a Inglaterra. Él no es amigo de los extremos, por eso rechaza una declaración de los judíos alemanes contra el sionismo, pero es partidario de que Palestina quede sometida a los turcos, siendo para ellos un gran poder económico y gczando, en cambio, una «autonomía cultural», en vez de la independencia que se le quiere conceder. Pero lo cierto es que este programa no entusiasma a los sionistas alemanes, ni tampoco a los austríacos, que ya han protestado desde las columnas de la Margen Zeitumg, de Viena. Los datos expuestos contribuirán a esclarecer el problema político en que, a causa de la guerra europea, se ha convertido el sionismo, que hace poco3 años parecía un sueño de ilusos.

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