domingo, 6 de noviembre de 2016

Resumen del libro: Los Orígenes del Pensamiento Griego de Jean Pierre Vernant


Resumen por capitulos del libro de los Orígenes del Pensamiento Griego.





I. El cuadro histórico del pensamiento griego


Cuando el mediterráneo aún no marcaba ninguna fractura entre oriente y occidente, al principio del segundo milenio, el mundo egeo y la península griega se relacionan sin discontinuidad. Mas adelante, 2000-1700, Creta se separa del ciclático, queda orientada hacia los grandes reinos de Cercano Oriente y construye en Festo, Malia y Gnosos su primera civilización palatina. Entre los años 2000-1900 a. C, irrumpe en la Grecia continental una población nueva, los minios, oleadas sucesivas con interés en la Hélade, se instalaran en las islas y colonizaran el litoral de Asia menor y crearán  un mundo griego tal y como lo conocemos en la edad histórica.

 Estos antepasados del hombre griego pertenecen a pueblos indoeuropeos, diferenciados por su idioma, hablan un dialecto de griego arcaico. Por otro lado aparecen  los Hititas, también indoeuropeos de Asia menor, cuya expansión se da en la planicie anatolia. Este pueblo que edifica Troya VI (1900), ciudad principesca, es pariente próximo de los minios de Grecia.  Es en esta ciudad donde aparece el prestigio de la riqueza en Caballos, al igual que la de sus tejidos,  que atrajo sin duda a los aqueos antes incluso de la expedición guerrera que  destruyo la ciudad de Príamo, Troya VII a. Luego por un lado tenemos a los Minios, que estrechamente relacionados con la población local de origen asiático, se establecen en la Grecia continental, donde la vida urbana ha empezado a desarrollarse al pie de las fortalezas residencias de los jefes.  Creta les revela un modo de vida y pensamiento nuevo para ellos, se ha iniciado la cretización del mundo micénico que culminará, después 1450, en una civilización  palatina.

Aparece el tratado de hipología redactado por un tal Kikkuli del país de Mitanni y que fue traducido al hitita. Tanto hititas como aqueos o micénicos, estuvieron preocupados por el orden ecuestre. Ahora la técnica del carro exigía una aprendizaje difícil, debió reforzar la especialización guerrera, característicos de los pueblos indoeuropeos. Existía la necesidad de tener una gran reserva de carros para el campo de batalla, lo cual nos refiere a un estado centralizado y extendido donde aparece la figura del auriga, sometidos a una autoridad única.

La fuerza militar del reino micénico que desde 1450 pudo dominar Creta, establece en el palacio de  Cnosos y lo ocupa hasta su destrucción final, el incendio de 1400, provocado tal vez por una sublevación indígena. También a principios del siglo XIV los micenios se instalan por la fuerza en Chipre y construyen en Enkomi una fortaleza semejante a las de Argólida. En Ugarit, que hace comercio de cobre con Chipre, una colonia cretense, en el siglo XV influyó  en la cultura y en la arquitectura. En el siglo siguiente, los aqueos penetran hasta Fenicia, en Biblos, y la Palestina. Se elabora una civilización común chipromicénica donde los elementos minoicos, micénicos, y asiáticos se funden. Disponen ya de una escritura derivada de la lineal A. Egipto se abre a los micénicos al igual que con los cretenses en el siglo XV, los acoge libremente en 1400 y 1340.Los micénicos, sin duda, aparecen estrechamente asociados a las grandes civilizaciones del Mediterráneo oriental, integradas en ese mundo del Cercano Oriente que constituye un conjunto por la amplitud de sus contactos intercambios y comunicaciones.



II. Monarquía  Micénica


A través del desciframiento de las tablillas lineal B es difícil dar un esquema de la organización social micénica sin embargo existen algunos puntos que nos pueden aclarar suficientemente sobre el tema en cuestión. La vida social  que aparece centrada en torno al palacio, cuya función es religiosa, política , militar, administrativa y económica a la vez, nos muestra sin duda una economía palatina donde el rey controla y reglamenta todos los dominios de la actividad social.

No se poseen testimonios sobre alguna forma de pago en oro o en plata, o alguna equivalencia entre mercancías y metales preciosos. La administración real  reglamentaba la distribución y el intercambio, así como la producción de los bienes. Es una monarquía burocrática.  Dejando a un lado la economía rural de la Grecia antigua que aparece dispersada en la escala de la aldea, la coordinación de trabajos no va más allá del grupo de vecinos.

L.R Palmer además nos señala los  rasgos que vinculan a la sociedad micénica con el mundo indoeuropeo. Existe por ejemplo una enorme analogía en los hititas que conservan ciertas instituciones características ligadas a una organización militar. La gran familia hitita agrupa los personajes más próximos al soberano. Son dignatarios del palacio, cuyos títulos destacan sus elevadas funciones administrativas pero que ejercen también comandos militares. Los dignatarios junto a los combatientes forman el pankus o asamblea. Esta institución puede haber dispuesto, en su origen, de poderes amplios.  Luego la monarquía habría empezado por ser selectiva, posteriormente, a fin de evitar las crisis de sucesión, se habría sustraído  a la asamblea.  La monarquía hitita se aproximaba aún más al modelo de las monarquías absolutas orientales.

Por otro lado las diferencias que separan al mundo micénico de la civilización palatina de Creta que le ha servido de modelo, se plasma sin duda en la arquitectura de los palacios. Los de Creta edificados en el mismo plano que la tierra circundante frente a la mansión micénica una fortaleza rodeada de muros. El esquema de la corte y el palacio micénico destaca en la cima, el rey, con el título de wa-na-ka, ánax. Un rey soberano apoyado en una clase sacerdotal numerosa y potente. Pero tampoco olvidemos al rey hitita, que abandona en plena campaña la conducción de sus ejércitos si sus obligaciones religiosas le exigen retornar a la capital.

Un sistema complejo rodea a la tenencia del suelo, pero existen dos tipos de tenencia de las tierras que designan a dos formas diferentes que puede tener una ko-to-na, lote de tierra. Las ki-ti-me-na son tierras privadas con propietarios, a diferencia de las ke-ke-me-na, adscriptas al damos, tierras comunales de los demos aldeanos. 

Habría que señalar al ko-re-te, perfecto de la aldea, asociado al basiléus, ya que los demos aldeanos se asientan en reglamentos de conformidad con las tradiciones y jerarquía locales. Podemos completar el cuadro del palacio, el ánax, el basiléus con prerrogativas económicas y el ko-re-te como el la-wa-ge-tas, ejercerían una función militar. Los rasgos característicos de la monarquía micénica son ante todo, su aspecto belicoso. Por otro lado las comunidades rurales no están en una dependencia tan absoluta que no pudieran subsistir sin él. La organización del palacio sustenta su base en el empleo de la escritura y la constitución de archivos.

La invasión dórica destruirá los vínculos de Grecia con Oriente para convertirse en una barrera. El continente griego retorna a una economía puramente agrícola. Al caer el imperio micénico el sistema palatino se derrumba por entero, jamás volverá a levantarse. El termino ánax desaparece.

III. La crisis de la soberanía.


La caída del poderío micénico y la expansión de los dorios en el Peloponeso, en Greta y hasta Rodas, inauguran sin duda una nueva edad de la civilización griega. Por otro lado, la metalurgia del hierro triunfa, aparece la incineración,  la cerámica se transforma con rasgos del nuevo estilo geométrico. Esta verdadera revolución  también trae consigo transformaciones sociales cuyo primer testimonio es la lengua, desaparece el vocabulario de títulos desde Micenas a Homero.  A lo largo de este periodo la monarquía se va a ver despojada de sus privilegios  incluso en lugares donde subsiste sede el puesto a un estado aristocrático, basíleia.  El rey ha cambiado de nombre y por supuesto de naturaleza.

Atenas, por testimonios de Aristóteles, es el único centro que no ha roto bruscamente con la etapa micénica, claro está apoyada en la tradición de los atidógrafos nos presenta las etapas del estallido de la soberanía.

La aparición del arkhé como concepción nueva de poder marca una nueva etapa, dejando a basileús relegado a un sector específico de ciertas funciones sacerdotales. Las leyendas reales escritas relatadas por Herodoto, ilustran una nueva imagen del rey lejos de ser dueño y señor de todo, ahora esa idea se remplaza por las funciones sociales especializadas diferentes unas de otras. El soberano esta ahora por encima y fuera de las distintas clases funcionales. La copa de liberaciones, el hacha de armas y el arado, refleja en el mismo orden sacerdote, guerreros y agricultores. En Atenas las leyendas describen un proceso inverso, una crisis de sucesión lleva a una división de la soberanía, el poder se divide entre los herederos.

Por otro lado un espíritu igualitario, aparece con la concepción agonística de la vida social surgida de la mentalidad guerrera de Grecia, da lugar sin duda a una noción de poder, la arkhé es ahora propiedad de cualquier individuo-el Estado es un asunto de todos. Otro cambio importante se ve reflejado en la ordenación urbana, las construcciones urbanas ya no están agrupadas en torno al palacio real, ahora aparece el ágora, espacio común, sede de la hestía koiné. Ahora es la misma ciudad la que se rodea de fortificaciones. La antigua ciudadela, residencia privada y privilegiada, es abre ahora al culto público.

IV. El universo espiritual de la polis.


La polis aparece entre los siglos VIII y VII, y es una herramienta política del Estado.  Ahora la palabra significa poder, se convierte en divinidad, Peítho-la fuerza de persuasión. La palabra es el debate contradictorio, la discusión, la argumentación. Todas las cuestiones de interés general están sometidas al arte oratorio, plasmadas en discursos, en demostraciones antitéticas y argumentaciones opuestas. Así podemos hablar de una relación estrecha entre la política y el logos. El arte político se convierte en un ejercicio de lenguaje.

La polis también se refleja en las manifestaciones importantes de la vida social. La existencia de la polis viene dada por el mayor nivel dominio público. Las prácticas abiertas, a plena luz del día, coloca a mirada de todos el conjunto de conductas. Este movimiento de democratización y de divulgación tiene consecuencias directas en el planto intelectual.

Si los conocimientos, los valores, las técnicas mentales, son llevados a la plaza pública y sometidos a crítica y controversia, ahora no se los conserva  como garantía de poder. La ley de la polis exige unas rendiciones de cuentas, éugynai. La escritura será el medio por el cual se difundirá los conocimientos. Tomada de los fenicios pero modificada para los fonemas griegos y estará libremente difundida al público. Las leyes al escribirlas se aseguran su permanencia y fijeza.

Surge sin duda la necesidad de hacer público el saber de cada individuo. Tenemos por ejemplo el caso de Anaximandro y Ferécides  que fueron los primeros en escribir en el templo de Artemisa en Efeso en forma parápegma, inscripción monumental en piedra, al igual como se grababa los nombres de magistrados o sacerdotes. Depositar el mensaje concreto era hacer el bien común para la cuidad. Una vez divulgada, adquiera consistencia y objetividad nueva. Se produce una serie de etapas en este proceso y en todos los terrenos encuentran obstáculos que limitan su progresos, incluso en el plano político hay ciertas prácticas del gobierno secreto que conservan en pleno periodo clásico una forma de poder que opera por vías misteriosas y medios sobrenaturales. El valor político atribuido a talismanes secretos responde en parte a la economía de los factores políticos. Podemos mencionar al culto público de las divinidades olímpicas.

Las actividades religiosas se desarrollan la margen de la ciudad. Asociaciones basadas en el secreto, sectas, cofradías y  grupos cerrados, jerarquizados. Los elegidos, los epotés, son pueros, santos, emparentados con lo divino. Alcanzar, por otra parte, el misterio, el secreto religioso supone una meta transcendental contraria a una exposición pública.

En este sentido, las investigaciones sobre los sabios, llegan a confundirse con las sectas pues son continuadores de esa preocupación. Las enseñanzas de la sabiduría también pretende elevar al hombre transformándolo en un ser único y superior.  Los ritos de iniciación tradicionales que protegían el acceso a revelaciones prohibidas, la sophía y la philosofía son reemplazadas por unos instrumentos mentales como las matemáticas, ejercicios espirituales de concentración, éxtasis, la separación del alma y del cuerpo.

La filosofía al nacer se encontraba entre las indicaciones de los misterios y las controversias del ágora. El filósofo oscilará siempre entres estas dos opciones. Los sofistas, por ejemplo, se integrarán en la vida pública y la presentaran como una preparación para el ejercicio del poder de la ciudad y ofrecerle libertad a cada ciudadano por medio de lecciones remuneradas. El vínculo del hombre con la Polis es enorme. No importará su origen, se le considera “similares” al pertenecer a ella. Todos los semejantes pueden estar unidos de igual manera en la Phília, asociados en la misma comunidad. Todos los que participen en el Estado, serán llamados Hómoioi, semejantes al término Isoi, la isonomia significa la igual participación de todos los ciudadanos en el ejercicio del poder.

Ahora aparece una nueva aptitud guerrera. La virtud guerrera es el resultado del dominio completo de sí, una constante vigilancia para someterse a una disciplina común. Hasta la guerra, la Eris, el deseo de triunfar sobre el adversario, tiene que someterse a Philía, al espíritu de la comunidad. Esparta, en este sentido, entre el siglo VII y VI, no solo repudia la ostentación de riqueza sino que reniega de todo intercambio extranjero. Un espíritu igualatorio suprime la antigua oposición entre el laós y el demos para constituir un cuerpo de soldados-ciudadanos,hómoioi, que poseían en un principio un lote igual de tierra. Es una primera forma de isomoiría unido a un régimen comunitario austero adverso a cualquier lujo. Destaca, también, la doble monarquía, la apella, los éphoroi y la gerousía, logra un equilibrio recíproco. Un orden social que no aparece bajo la dependencia del soberano. La arkhé, pertenece ahora exclusivamente a la ley. La nueva Esparta reconoce la supremacía del la ley y orden gracias a su orientación a la guerra. Es decir, la reforma del Estado obedece a las preocupaciones militares.

V. La crisis de la ciudad, los primeros sabios.


Aristóteles señalaba que la sabiduría era un invento surgido de la organización de la Polis.  Leyes y vínculos que ensamblaban los diferentes elementos de la ciudad, la sabiduría suprema de la que estuvieron dotados los Siete Sabios. La lista de los Siete Sabios es flotante y variable, en cuanto a su función política y social permite destacar a Tales, que agrega a muchas más competencias las de ser un hombre de Estado, un Solón , poeta gnómico, árbitro de luchas políticas atenienses que rechazan la tiranía, Periandro, tirano de Corintio, un Epiméneides, mago inspirado que menciona la separación del alma y del cuerpo.

La tradición más o menos mítica de los Siete Sabios, se inicia a finales del siglo VII y se desarrolla en el siglo VI, un periodo de turbulencias y conflictos internos. La consecuencia de esta crisis será ciertas reformas, un orden nuevo que llevó al nacimiento de una reflexión moral y política laica. Las transformación económica se ven en la renovación y el desarrollo de los contactos con Oriente rotos desde la caída del imperio micénico. Existe una búsqueda de tierra, alimento y metal que es el soporte de la expansión griega en el Mediterráneo.

Los cambios se ven reflejados en la estructura social, una parte de la aristocracia, basada en el señor feudal pasa al de “gentleman farmer”, un propietario con bienes raíces que vigila sus tierras y permanece al lado de las tendencias de los siervos y de los  Kleroi , pequeños cultivadores libres. La concentración de la propiedad en un pequeñísimo número de manos , el avasallamiento de la mayor parte de demos, hacen que la cuestión agraria el problema clave en este período arcaico.  Por otra parte, va a existir un desarrollo de artesanos en la cerámica y la metalurgia. No olvidemos la metalurgia del hierro de finales del siglo VIII.

Los esfuerzos de renovación actúan en distintos campos, religioso, jurídico, político y económico. Aparece la dike, norma superior de obligación para todos por igual, que establece entre los ciudadanos un justo equilibrio que garantice la xeunomia, distribución equitativa de las obligaciones. Aparece la universalización de la condenación del crimen que está ligado al despertar religioso manifestado en las campañas para imponer el culto dionisíaco y la forma de sectas como la de los “órficos”. Aparece entonces una conciencia social que repudia al homicida. No se podrían concebir los comienzos del Derecho fuera de un cierto clima religioso. El movimiento místico responde a una conciencia comunitaria con una nueva sensibilidad hacia el asesinato. Esta conciencia estará orientada sin duda a un esfuerzo de legislación y de reforma.

VI. La organización del Cosmos Humano.


Tanto las aspiraciones místicas a una vida pura, como la austeridad que mencionamos sobre el comercio corresponden a una forma externa de pensamiento en ciertos grupos religiosos. Ahora la virtud aparece como producto de una larga y penosa  áskesis, una disciplina dura y severa, la melëté. Un control sin descanso para escapar de las tentaciones del placer. Aparece la valoración del ideal de la sophrosyné, templanza, proporción , justa medida. Esta nueva fórmula de la sabiduría valora lo ponderado, lo moderado .Solón , hombre de centro, se presenta como árbitro, medidor , hará de la polis , una víctima de la dysnomía, un kosmos armonioso si consigue repartir méritos respectivos , la parte que le corresponde en la arkhé a los distintos elementos que componen la ciudad.

A través de la laicización ha podido renovarse y premiarse la imagen de una virtud como la sophrosyne. Es ese buen sentido, esta noción ya ha sido elaborada por ciertos medios religiosos, los dioses devuelven a quien la ha perdido. Al definir la sophrosyne, el clima religioso de las metas, adopta otro significado. Es una virtud de inhibición, de abstinencia, consiste en apartarse del mal, rechazar impulsos de eros y los apetitos de la carne, aprender a través de las pruebas para el camino de la vida.

La sophrosyne realza una ciudad armoniosa y concorde. Donde los ricos, lejos de desear siempre más, dan a los pobres lo que les sobra y donde la masa, lejos de sublevarse , acepta someterse a los que por ser mejores, tienen derecho a poseer más. Ya en una institución como la agogé espartana, la sophrosyne aparecía como un carácter esencialmente social.

Para comprender que realidades sociales recubren el ideal de sophrosyne ,es preciso recordar reformas constitucionales como las de Solón. “lo igual” escribe Solón “no puede engendrar la guerra”. Pero se trata de una igualdad jerárquica. Por otro lado se trata de reemplazar las relaciones de fuerza por relaciones de tipo “racional”, que aspira a “igualar”, es decir, promulgar normas que codifiquen las relaciones entre individuos. Por ello dentro de este cuadro de esfuerzo aparece la moneda, un factor de transformación profundo en la sociedad griega orientada al mercantilismo. Pero en un principio la concepción de la moneda se integra en la empresa de legisladores.

La armonía de la eunomía, implica el reconocimiento, de cierto dualismo, ante la necesidad de asegurar la preponderancia de lo mejor sobre lo peor. Para los partidarios de la eunomía, la equidad se ha introducido en las relaciones sociales gracias a transformación de una minoría selecta que se han educado mediante una filosofía, no para desear más, si no por el espíritu de generosa libertad. Las clases bajas son mantenidas en la posición inferior que les es propia, sin experimentar ninguna injusticia por ello. La igualdad se realiza siendo proporcional al mérito. Aquí se sitúa la corriente aristotélica. Por otro lado , la corriente democrática va más lejos, define a todos los ciudadanos iguales, con los mismos derechos en todos los aspectos de la vida pública. Isonomia.

A lo largo del periodo anterior a Clístenes, que se extiende desde el arcontado de Solón hasta la tiranía y hasta la posterior caída de los pisistráidas, la historia ateniense está dominada por el conflicto de tres fracciones , enfrentadas en su lucha por el poder. Un conjunto complejo de realidades sociales que no corresponden a nuestras categorías políticas y económicas. Señalan ante todo, solidaridades tribales y territoriales.

Con Clístenes la polis se funda sobre una base nueva, la antigua organización tribal se  suprime.  En lugar de las cuatro tribus jonias del Ática, Clístenes crea un sistema de diez tribus, cada una de las cuales agrupa como antes, tres trittyes, pero en las que se distribuyen en adelante todos los demos del Ática. Esta organización administrativa, responde a una voluntad de función, de unificación del cuerpo social y permite la igualación completa de la arkhé entre todos los grupos semejantes así creados.  El mundo social adopta la forma de un kosmos circular y centrado, donde cada ciudadano es semejante a todos los demás. Tendrá que recorrer la totalidad de eses circuito, ocupando y cediendo sucesivamente.

VII. Cosmogonías y mitos de soberanía.


A principios del siglo VI, en la Mileto jónica, hombres como Tales, Anaximandro, Anaxímenes, inauguran un nuevo modo de reflexión acerca de la naturaleza a la que toman por objeto para investigar la historia presentando un cuadro de conjunto, una teoría. El origen del mundo, su composición, su ordenamiento, los fenómenos meteorológicos son temas donde proponen explicaciones desembarazadas de toda imaginería dramática de las teogonías y cosmogonías. Nada existe que no sea naturaleza, physis.

Las física jónica nada tiene que ver con lo que nosotros llamamos ciencia, simplemente traspone en una forma laica y con un vocabulario más abstracto la concepción del mundo elaborada por la religión. Ahora los elementos de la naturaleza han perdido ese aspecto de dioses individualizados, pero continúan siendo potencias activas y animadas que se sienten como divinas. Debemos matizar que no existe una verdadera continuidad con el mito. La filosofía no se contenta con repetir los términos. Existe un cambio de registro, la utilización de un vocabulario profano que corresponde a esa nueva actitud de espíritu y clima intelectual diferente. La filosofía se encuentra relacionada con el universo espiritual que al definir el orden de la ciudad es precisamente su laicización la que racionaliza la vida social.

En las teogonías orientales, como las de Grecia , los temas de génesis quedan integrados en una vasta epopeya real que hacen enfrentarse en la lucha, por la dominación del mundo, las generaciones sucesivas de los dioses y de las diferentes potencias sagradas. El establecimiento del poder soberano y la fundación del orden aparecen como los dos aspectos inseparables de un mismo drama divino. No solo la Teogonía de  Hesíodo, en su plan general , se ordena según la misma perspectiva, sino que lo mismo ocurre también con las cosmogonías más tardías y más elaboradas, como la de Ferécides de Siros, a quien Aristóteles clasifica, entre los teólogos, en el número de aquellos que han sabido mezclar la filosofía al mito.  Contemporáneo de Anaximandro Ferécides, transforma nombres mediante juegos o subrayar su aspecto de potencias naturales. Kronos se transforma en Khronos, el tiempo, Rhea en Re, que evoca su flujo, a Zeus le denomina Zas, para expresar tal vez la intensidad de su poder. El mito continúa centrado en el tema de una lucha por el reinado universal.

El problema de la génesis quedará en segundo plano. El mito no se pregunta cómo del caos ha surgido un mundo ordenado, ¿Quién es el dios soberano?. Por otro lado hay que subrayar que el término arkhé, no pertenece al vocabulario político del mito. No es solo que el mito quede adherido a expresiones más específicamente “reales”; ocurre también que la palabra arkhé , al designar indistintamente el origen en una serie temporal y el primado en la jerarquía social, suprime aquella distancia en la cual se fundaba el mito. Cuando Anaximandro no marcará solamente el rechazo por la filosofía del vocabulario “monárquico” también su voluntad de aproximar lo que los teólogos necesariamente separaba, a unificar en la medida de lo posible lo que es primero cronológicamente.

Describir a grandes rasgos el cuadro dentro del cual las teogonías griegas diseñan la imagen del mundo.

1.      El universo es una jerarquía de poderes. Análogo en su estructura a una sociedad humana. Su orden , complejo y riguroso, expresa relaciones entre agentes. Su orden, complejo y riguroso, expresa relaciones entre agentes por relaciones de fuerza, de escalas de precedencia, de autoridad, de dignidad, de vínculos de dominación y sumisión.

2.      Este orden ha sido instaurado dramáticamente por la intervención de un agente.

3.      El mundo está dominado por el poder excepcional de ese agente que aparece único y privilegiado, en un plano superior a los demás dioses. El mito proyecta como soberano.

Estos tres rasgos con solidarios; dan al relato mítico su coherencia, su lógica propia.

Tras el hundimiento de la monarquía micénica, una vez que han desaparecido el sistema palatino y la personalidad del ánax, no subsisten ya de los antiguos ritos reales más que vestigios cuyo sentido se ha perdido. Se ha desvanecido el recuerdo del rey. El hundimiento de la soberanía, la limitación del poder real, han contribuido a desprender el mito del ritual. Así liberado de la práctica de culto. La aparición del mundo se describe no ya en término de proeza, sino como un proceso de engendramiento por potencias cuyo nombre evoca directamente por potencias cuyo nombre evoca directamente realidades físicas: cielo, tierra, mar, luz, noche, etc. Se ha hecho notara a este propósito el acento “naturalista” del comienzo de la Teogonía.

VIII. la nueva imagen del mundo.


Anaximandro al preferir la redacción en prosa, consuma la ruptura con el estilo poético de las teogonías e inaugura el nuevo género literario propio de la historia perí physeos. Se encuentra expresado con mayor rigor el nuevo esquema cosmológico que caracteriza profunda y duraderamente la concepción griega del universo.

La revolución intelectual realizada por los milesios es la base que Anaximandro habría llevado a Esparta aunque por su carácter profano, se sitúa desde el primer momento en otro plano que la ciencia babilónica en la cual se inspira. Los jonios ubican en el espacio el orden del cosmos; la organización del universo, las posiciones, las distancias, las dimensiones y los movimientos de los astros, según esquemas geométricos como aquella esfera que Anaximandro, según algunos, habría fabricado. Es un sistema de explicación que no tienen análogos en el mito. Su estructura geométrica confiere al cosmos una organización de tipo contrario a aquel que el mito le atribuía. Ningún elemento o porción del mundo es ya privilegiado e expensas de los demás. Para Anaximandro, ningún elemento singular, ninguna porción del mundo , podría dominar a las demás . Es la igualdad y la simetría de los distintos poderes que constituyen el kosmos lo que caracteriza el nuevo orden de la naturaleza. La argumentación aristotélica implica un cambio radical en las relaciones del poder y del orden. La basileia,  la monarkhía, que en el mito fundaban el orden , aparecen en la perspectiva nueva de Anaximandro como destructoras del orden. Este equilibrio de poderes dista mucho de ser estático, oculta oposiciones, es el resultado de conflictos. Por riguroso turno, cada potencia , sucesivamente, domina, adueñándose del poder y luego retrocede para cederlo en la proporción en que antes había avanzado. Esta nueva imagen del mundo la ha expuesto Anaximandro con suficiente rigor para que se imponga como una especie de lugar común al conjunto de los filósofos presocráticos así como el pensamiento médico.

El régimen de la ciudad nos ha parecido solidario de una concepción nueva del espacio, al proyectarse y encarnarse las instituciones de las polis en lo que podríamos denominar un espacio político. Este nuevo espacio social está centrado. El Kratos , la arkhé, la dynasteia, ya no están situados en la cúspide de la escala social, sino que están depositados  en el centro, en medio del grupo humano. En general el ágora, la mesa pública, es símbolo de esas relaciones con las múltiples mesas domésticas, a igual distancia de las distintas familias que constituyen la ciudad.

Platón se muestra plenamente consciente, todavía, en el siglo IV, de las correspondencias entre la estructura del cosmos natural y la organización del cosmos social y asociará estrechamente el conocimiento de isotes, de la igualdad geométrica, fundamento del cosmos físico, a las virtudes políticas sobre las cuales reposa el nuevo orden de la ciudad: la dikaiosyne y la sophrosyne.

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