jueves, 18 de febrero de 2016

Cristobal Colón biografía



Toscanelli hablaba de la viabilidad de una navegación hacia la China por el oeste; un trayecto que se vería aún más facilitado porque podrían realizarse escalas en la mítica isla de Antilia y en Cipango (Japón). Colón conoció esta documentación -pues reprodujo algunas expresiones de forma casi literal-, bien porque se la remitiese el propio Toscanelli, o la consiguiese en la corte lusitana aprovechando sus contactos, o incluso por conductos menos confesables. El conocimiento de este informe confirmó intuiciones de Colón o le abrió los ojos hasta hacer suyo ese proyecto, quizá modificándolo para hacer aún más fácil el viaje.

Os dejo una visión personal de Cristóbal Colón biografía  y el descubrimiento de América


Pero estos planteamientos, fueran de Colón o Toscanelli, contenían importantes errores que, en último extremo, fueron los que impulsaron el proyecto y permitieron un éxito en modo alguno esperado. Sobre esto, decía Ranke que se estaba ante «el más fecundo error de todos los tiempos», pues si Colón no hubiese encontrado el Nuevo Mundo, él y todos los tripulantes de la expedición hubiesen pasado a engrosar la nutrida nómina de navegantes desaparecidos en el Océano.

¿Cuáles fueron esos errores? Es algo importante en la Cristóbal Colón biografía.   Esencialmente dos: la incorrecta estimación de la circunferencia terrestre y la aún más incorrecta estimación del volumen de las tierras emergidas conocidas hasta ese momento.

Colón y el descubrimiento de América( Cristóbal Colón biografía)


-Parece ser que la circunferencia de la Tierra fue calculada con precisión por distintos geógrafos griegos y árabes, pero Toscanelli o Colón calcularon con millas italianas las estimaciones de los árabes, de forma que redujeron en un 25 % la circunferencia terrestre hasta dejarla en unos 30.000 kilómetros.

-El segundo aspecto en cuestión era la estimación de la masa continental emergida. Ptolomeo afirmó que cubría 180º, mientras que para Marino de Tiro era de 225º, a lo cual se añadieron otros 28º a partir de la descripción de Marco Polo y 30º más que sería la distancia entre Japón y China. Quedaba así un océano de 77º, y contando con las Canarias y otras posibles escalas, el viaje sería factible, ya que entre las Canarias y Cipango la distancia era de 4.450 kilómetros y de 6.575 kilómetros hasta Catay, cuando en realidad existen, respectivamente, 19.600 y 21.800 kilómetros.

-Otros mapas del siglo XV ya mostraban que la distancia a Catay por tierra era la mitad de lo que suponía Colón y el error en la estimación del grado se puede considerar impropio de los navegantes portugueses del momento. Es un grave error, pero si a esa distancia no se encontraba el codiciado Extremo Oriente lo cierto es que se encontraron unas tierras a las que en un primer momento se quiso identificar con las más lejanas a las que se refirió Marco Polo.

¿Fue realmente una casualidad? Cristóbal Colón biografía  se  repite una pregunta que distintos autores se han planteado continuamente desde fechas inmediatas al propio descubrimiento. Ya en La Española corrió el rumor de que Colón y el descubrimiento de América, no había llegado a esas tierras por casualidad ni por sus conclusiones científicas, sino que disponía de «información privilegiada». Hay divergencias entre los distintos cronistas que se hacen eco del suceso, pero esencialmente hablan de una nave arrastrada al otro lado del Atlántico por las corrientes y que pudo regresar con grandes dificultades, de forma que quedó un solo superviviente que pudo informar a Colón de la existencia de esas tierras y los rumbos de ida y vuelta.

Fray Bartolomé de Las Casas, por ejemplo, habla del piloto superviviente de esa expedición que llegó a Porto Santo, «el cual, en reconocimiento de la amistad vieja o de aquellas buenas y caritativas obras, viendo que se quería morir [que se iba a morir] descubrió a Cristóbal Colón todo lo que les había acontecido, y diole los rumbos y caminos que habían llevado y traído, y el paraje donde esta isla [se refiere a La Española] dejaba o había hallado, lo cual todo traía por escrito». Otros cronistas abundan en esa hipótesis, y el Inca Garcilaso llega a identificarlo: Alonso Sánchez de Huelva.

Esta hipótesis ha sido reivindicada por Juan Manzano a partir de las expresiones contenidas en las Capitulaciones de Santa Fe, la certidumbre de Colón en las rutas a seguir, tanto en el viaje de ida como en el de vuelta, y otros indicadores.

Por tanto, la idea del predescubrimiento de América es tan sugestiva como discutible, y tan difícil de demostrar como de refutar. Lo único cierto -y según fray Bartolomé de Las Casas- es que Colón «tenía certidumbre de que había de descubrir tierras y gentes, como si en ellas personalmente hubiera estado». Y que «tan cierto iba de descubrir lo que descubrió y de hallar lo que halló, como si dentro de una cámara con su propia llave lo tuviera».

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