miércoles, 31 de julio de 2013

Comentrio de texto Félix de Azara, fragmentos de su obra: Descripción e Historia del Paraguay y del Río de la Plata. Introducción. A continuación vamos a realizar un análisis sobre unos fragmentos de los capítulos XI y XV de la obra de Félix de Azara llamada “Descripción e Historia del Paraguay y el Rio de la Plata”, como sabemos se trata de una obra póstuma que la publicaría su sobrino y heredero, bajo la dirección de Don Basilio Sebastián Castellanos de Losada. Madrid 1847. El autor fue un militar, ingeniero, explorador, antropólogo, humanista y naturalista nacido en 1742, en Barbuñales, Aragón y muerto en 1821. Cursa estudios en la universidad de Huesca y más tarde en la Academia militar de militar de Barcelona. Servirá en el regimiento de infantería de Galicia y obtiene el grado de lugarteniente en 1775, fue herido de guerra contra Argel donde sobrevivió de milagro. Parte hacia Sudamérica en 1781 en un principio para una misión de algunos meses sin embargo se quedará durante 20 años. Inicialmente se dirige a Asunción, Paraguay; para los preparativos del comisario portugués. Azara realizara un mapa de la región ante la tardanza de este. Sabemos que en sus viajes tomó interés en animales, apuntando observaciones para posteriormente publicarlas. Desprovisto de conocimientos se dedicará al estudio de mamíferos y aves. Describió 448 especies de las cuales la mitad eran nuevas. En 1801 llega a España después de sobrevivir a privaciones y peligros. Aporto sus manuscritos,” Apuntamientos sobre la historia natural de los quadrúpedos del Paraguay y Río de la Plata.” Pero quiero ahora hacer una descripción más detallada del contexto de la obra del autor que nos ayudará a entender la importancia de la obra. Tras la divulgación del Nuevo Mundo por parte de Colón, el continente sudamericano fue el destino de europeos ávidos de riquezas y aventuras. En este contexto el tratado de Tordesillas y sus sucesivas modificaciones, estas tierras serán repartidas por España y Portugal con lo cual deja a un lado a los países europeos. Con ello se logra que la Corona española tuviese un control de territorios americanos hasta 1777 donde el Tratado de San Idelfonso1 dio fin a la disputa entre estos dos países por las regiones conquistadas. Durante estos dos siglos aproximadamente el gobierno español iniciaba una serie de viajes animados por el deseo de explorar los recursos. Aparece entonces la figura de Hernán Cortés que conquista México, Cabeza de Vaca recorre América del Norte desde Florida hasta el Golfo de California, Gonzalo Jiménez de Quezada funda Santafé de Bogotá y Nicolás Federmann atraviesa Colombia y Venezuela en busca del Dorado entre otros todos en busca de nuevos y lejanos territorios en busca de oro, plata, piedras preciosas, especias. En este contexto político aquellos hallazgos realizados por los viajeros descubridores portugueses y españoles no fueron difundidos pues existía un recelo por parte de ambas coronas a otros países como posibles contrincantes. No olvidemos que el conocimiento era una fuente de poder y usado como herramienta de control en las relaciones entre los pueblos a lo largo de la historia. En este contexto surge otro tipo de exploradores, hombres que sus intereses eran clasificados como inofensivos y cuyo aliciente era el conocimiento. Podemos nombrar algunos de estos exploradores naturalistas o viajeros científicos que abrieron al mundo el continente americano dando a conocer el caucho, la coca, el cacao, la quinina, los loros, tucanes, arañas y demás especímenes de la fauna y flora de América, como Charles-Marie de la Condamine, Alexander Von-Humboldt, Charles Darwin, Richard Spruce, Alfred Russel Wallace y Félix de Azara, entre otros. 1. Este Tratado fue firmado por el conde de Floridablanca y Francisco Inocencio de Souza Coutinho, y ratificado por la Paz del Pardo en 1778. La constitución de una coyuntura diplomática fue favorecida por la sucesión al trono de María I, sobrina de Carlos III de España, tras la muerte del Rey José I de Portugal, como por la caída del Marqués de Pombal. Análisis: Como sabemos en siglo XVIII inauguró en América “el viaje científico” sobre los territorios coloniales combinando nuevos conocimientos con una política absolutista. El rio de la Plata que toma un giro notable tras la expulsión de los jesuitas y con la instauración de un nuevo régimen misionero entre los guaraníes que se incrementó tras el tratado de San Idelfonso. Bajo objetivos asociados al engrandecimiento del estado borbónico y a la delimitación territorial, guiaron las relaciones, crónicas y memorias de las últimas décadas del siglo XVIII destacando autores como Félix de Azara, Diego de Alvear2 y Gonzalo de Doblas3 que darían un notable poder a la escritura y a la observación con el fin registrar información de diversa índole. Es importante recalcar que tras la expulsión de los jesuitas de todos los dominios españoles, se establece un régimen de administración secular. Se mantuvo el sistema de pueblos, cabildos y corregidores, del periodo jeusita y los atributos de distinción y autoridades de la elite indígena para sobre cada uno montar un mecanismo de gobierno. Félix de Azara como miembro de la burocracia modernizada de la Corona borbónica y dispuesta a optimizar la reforma y racionalización de las colonias. Por ello va adoptar con frecuencia el punto de vista de un funcionario con sus diversos propósitos. El autor examina el mundo americano con una mirada “imperial” aunque se va disipando en la medida que va experimentando las numerosas desilusiones que el trato con las autoridades españolas del virreinato le proporcionaran en diferentes situaciones. 2. Diego de Alvear nació en Córdoba, España, en 1749. Cursó estudios en centros jesuitas y realizó la carrera militar hasta alcanzar el grado de Brigadier. Así formó parte de la expedición de Pedro de Ceballos que salió de Cádiz en 1776 y se apoderó de la Isla Santa Catalina en 1777. Por el Tratado de Límites del 1 de octubre de 1777 fue nombrado primer comisario y jefe astrónomo de la segunda división, mientras se esperaba a los demás comisarios que llegaran de España. Como comandante exploró el río Uruguay aguas arriba en canoa y a pie, lo que ocasionó muchas pérdidas. Realizó trabajos de demarcación hasta el 1801 y se embarcó hacia Europa en 1804. 3. Gonzalo de Doblas nació Iznájar, Andalucía, en 1744 dentro de una familia distinguida. Luego de abandonar la carrera del comercio se dedicó al servicio público. Pasó a América en el año de 1768 y en l781 fue nombrado Teniente de Gobernador del departamento de Concepción. Azara, aunque no se consiente de ello, participa activamente en el proceso de reconocimiento, revaloración y redistribución territorial, económica y cultural. Y de manera indirecta contribuye a salvaguardar la integridad territorial de las futuras naciones, al dar a conocer las verdaderas características del territorio y confeccionar mapas exactos frenando la penetración portuguesa. Tras su labor en Buenos Aires, las autoridades lo destinan a la Banda Oriental, donde debe fundar pueblos en la línea de la frontera que separa los dominios españoles y portugueses con el fin de evitar la infiltración lusitana. Allí se entera que hay numerosas familias españolas que, veinte años atrás, fueron traídas al Río de la Plata para poblar la zona. Azara pretenderá poblar el territorio limítrofe con aquellas familias. Uno de sus principales encargo es poner atención en la rentabilidad de los territorios coloniales. Por eso va señalando todas las ventajas e inconvenientes que observa, recurriendo a veces a comparaciones con Europa. Como sabemos no sólo la flora y la fauna cautivan a Azara, sino que el autor lleva su espíritu científico hacia los habitantes autóctonos del Río de la Plata. El autor en el capítulo X enumera las 38”naciones” autóctonas diferentes del virreinato y de los distintos aspectos que caracterizan a cada grupo. Informa de su situación geográfica y el número y aspecto físico de los individuos que lo integran, su lenguaje, formas de gobierno, interacciones con otros habitantes del territorio, tipo de vivienda, comportamiento sociales y familiares, vestimenta, prácticas de caza y pesca, medicinales , guerras, ritos ..etc. Ya el capítulo XI, de donde son algunos fragmentos que estamos analizando, realiza consideraciones generales sobre los indígenas que viven libremente y conservan sus costumbres ancestrales. Señala que esas naciones estaban antes de la llegada de los españoles, y que aún lo estaban, “compuestas de individuos que vivían de la caza, de la pesca y de la agricultura, y ninguna levaba vida pastoril porque los cuadrúpedos y aves domésticas les eran del todo desconocidos” Es importe señalar que establece un vínculo entre los medios de subsistencia y las características y comportamientos de los individuos. No olvidemos el pensamiento ilustrado donde la evolución del hombre consiste en un asenso continuo que lo separa del orden primitivo. Azara clasifica los distintos grupos étnicos, a los que denomina “naciones”, ese término lo utiliza para cualquier grupo de indios con el mismo espíritu, forma y costumbres e idioma propio. Y en general, Azara representa a los autóctonos, en lo que a su constitución física se refiere de manera positiva, sobre todo el género masculino. Se centra incluso en la talla y proporciones, el color de la piel, el pelo y órganos sexuales. Las mujeres en general no le merecen gran consideración por su escaso apego a la limpieza. Describe sus actividades afirmando su falta de higiene. Podemos observar en los dos fragmentos que la percepción del espacio misionero era visto como un potencial para el imperio, una fuente de riquezas y materias primas donde era necesario administrar unas políticas precisas. Destaca sobre todo en general la idea de la anulación del sistema de comunidad indígena para la promoción de la industria, la agricultura, etc.… Uno de los temas fundamentales que aparecen y que ya hemos abordado seria los modos de producción del periodo precolombino. Sabemos que antes de irrumpir los ibéricos en estas sociedades no existía un solo modo de producción sino múltiples con diferente niveles. En el espacio social que describe el autor existe la necesidad de conocimiento que puedan ayudar a la maquina colonial. Sin duda podemos observar que existe una preocupación ética, productiva y social ante la incomodidad del mundo híbrido y carnavalesco. El pensamiento del autor sobre todo es la superación de la deformidad de las costumbres indígenas que viven en una regresión cultural. En los textos podemos ver como a su forma de ver existe una alteración del orden estamental incluso en el apartado de identidades de género. Pero el trasfondo de su pensamiento es que el problema de la zona guaraní no eran los nativos sino la población europea cuyas costumbres han sido deformadas por la forma de vida, la naturaleza y la mezcla racial. Podemos observar en el fragmento de la obra del autor: ” Como son las ciudades las que engendran la corrupción de costumbres, allí es donde reina, entre otras pasiones, aquel aborrecimiento que los criollos o españoles nacidos en América profesan a todo europeo y a su metrópoli principalmente”. Conclusión: Hoy sabemos que la obra de Azara no tuvo una notable repercusión con lo que muchos de sus escritos fueron destruidos debido a la ignorancia y que algunas de sus colecciones fueron tiradas a la basura. Aquellos manuscritos inhóspitos remitidos al Gabinete de Historia Natural, fue rechazado pues los nombres de pájaros estaban escritos en lengua indígena y porque sobre todo no se citaba a la autoridad pertinente. En definitiva las Memorias, Historias y Relaciones escritas solo para un público muy especifico como en este caso , exponían los resultados de una mirada que recuperaba lo local a través de su medición , localización y en función de su potencialidad , accesibilidad y productividad para luego construir su lugar en el mundo en función de una mirada metropolitana sobre lo global. Sabemos que los demarcadores o expedicionarios de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX pasaban mucho tiempo en América y se identificaban como agentes externos o mediadores en un espacio inhóspito y ajeno donde no terminaban de cuajar sus ideales europeos. Ese espacio quedará registrado con una cierta distancia, con un ojo científico racionalista, como es el caso de esta obra. No sin olvidar y sin describir, a su forma de ver, la compleja y conflictiva forma de vida local y cotidiana de aquella sociedad indígena observada. En general estos escritos son una realidad palpable construida bajo las contradicciones entre los comisarios borbónicos, los agentes locales y demarcadores hispano-lusitanos y por otro lado la diversidad de intereses y proyectos políticos que sin duda juegan con el destino de los pueblos guaraníes y su territorio. Bibliografía • DOBLAS, Gonzalo de. Memoria sobre la Provincia de Misiones de indios Guaraníes. In: ANGELIS, Pedro de (Comp.). Colección de obras y documentos relativos a lahistoria antigua y moderna de las provincias del Río de la Plata. Buenos Aires. • ALVEAR, Diego de. Relación geográfica e histórica de misiones. In: ANGELIS, Pedro de(Comp.). Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las provincias del Río de la Plata. Buenos Aires: Plus Ultra, 1970. p. 579-727. ALVEAR, Diego de. Relación geográfica e histórica de misiones. In: ANGELIS, Pedro de (Comp.). Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las provincias del Río de la Plata. Buenos Aires: Plus Ultra, 1970.

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