miércoles, 31 de julio de 2013

CARTAGO. UNA CIUDAD DOS LEYENDAS. Resumen del libro


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El redescubrimiento de Cartago La ciudad de Cartago fue centro de un próspero imperio cuya combinación de comercio y poder militar hizo dominar durante siglos el Mediterráneo occidental gracias a las existencias de tratados y alianzas. Su evolución política la llevó desde un sistema oligárquico, dirigido por una serie de familias principales descendientes de los primeros colonizadores, a otro de corte aristocrático, soportando en el siglo VI a.C, un intento de instauración de una tiranía y padeciendo el papel preponderante de los Magónidas, hasta alcanzar finalmente una república aristocrática, y tras un postrer conato de golpe de estado, una pseudodemocracia semejante hasta cierto punto a la romana. Se ha tenido una imagen negativa de la historia de  Cartago, ya que los enemigos han creado estereotipos falsos. Una historia contada desde la visión de sus rivales impide conocer un punto de vista más neutral. Existe una historiografía desde el siglo XIX donde destacan nombres como W.Bötticher, R.B Smith, O.Meltzer entre otros.




Y en el primer cuarto del siglo XX G. Csell nos llevaría a una nueva cuota sobre la historia de Cartago. No olvidaremos mencionar la arqueología ya que en 1833, C.T Falbe, cónsul general de Dinamarca en Túnez, publicara en París, el primer mapa arqueológico de la ciudad. Las primeras excavaciones científicas son llevadas a cabo por Ch.E Beulé, en 1859, en Byrsa, entre otros. En 1922, F.Icard y P.Gielly inician las excavaciones del tofet. Tras la segunda guerra mundial, P.Cintas reanuda las excavaciones en julio 1944. En 1955 publicó una voluminosa obra Cerámique punique, bases de ceramología para el mundo púnico. En ese mismo año la Unesco patrocina y en estrecha colaboración con el Instituto Nacional de Arqueología y Arte de Túnez para salvaguardar Cartago hasta 1979.

La leyenda negra y sus secuelas.


La ciudad de Cartago tiene una propia leyenda, donde describe su fundación y por otro lado una leyenda negra construida desde la antigüedad por sus enemigos, griegos y romanos. Empeñados en presentar a la historia de Cartago como un pueblo bárbaro y hostil. Roma para justificar su prolongado enfrentamiento con los púnicos se acoge a esa tradición anticartaginesa pero reelaborando y dotando nuevos contendidos. Resaltando la imagen desleal aunque fuese Roma la primera en violar los acuerdos, o alcanzando ámbitos sociales y religiosos como el sacrificio molk. Existió también fracciones procartaginesas en ciudades griegas, no olvidemos al propio Tucíclides, historiador ateniense, que dedicó dos libros a relatar la intervención de Atenas en Sicilia, no considera a Cartago enemigo alguno. Aristóteles considero el sincronismo Himera-Salamina como un hecho fortuito. Historiadores e investigadores modernos han aceptado esa imagen negativa, sin embargo historiadores como S.Tatli y W.Huss han procurado revisar y hacer una defensa a Cartago. 


 Fundación de Cartago.


Testimonios literarios de la antigüedad indican la fundación en el año 814 a.C, por otro lado existe un semilegendario relato sobre su fundación conservado en el autor Justino (XVIII, 4ss). Un sangriento enfrentamiento en el seno de la familia real de Tiro provocó el exilio de Elisa, hija del rey Mattan y hermana de Pigmalión que por codicia fue autor del asesinato de Acerbas esposo de Elisa y tío materno. Elisa y los suyos saben bien dónde dirigirse, Cabo hermoso, allí después del asentamiento inicial de Byrsa, fundará Qart Hadast, “ciudad nueva”, cuyo significado es respecto a Byrsa y no hacia Tiro como se podría en cambio pensar. A comienzos de la ciudad existió una coexistencia entre los fundadores fenicios y la soberanía Lidia-bereber. La obra se amplía con Pompeyo de Trogo, en tiempos de Augusto, quien narrará el sacrificio de Elisa al rechazar la demanda de matrimonio de un jefe africano. Gracias a ese sacrificio voluntario, Elisa, siembra las bases de la libertad e independencia para su pueblo que con el matrimonio hubieran sido nulas. 

 La ciudad de Cartago.


Una serie de colinas de media altura, donde en sus laderas se establecen la necrópolis, en semicírculo en torno a un llano costero, se estableció la ciudad de Cartago. Sobre la falda de una de esas colinas, Byrsa, se asentaba la población originaria ocupando luego una necrópolis en todo su flanco sur. La expansión urbana se realizó restando las necrópolis que se trasladaron a medida que crecía la ciudad. Al norte de la llanura litoral, en las necrópolis de Demerch y Douimes y en la ladera sur de las colinas de Juno y Byrsa, la ciudad de los vivos ganaría con el paso del tiempo. Los trabajos arqueológicos han demostrado que la cima de esta colina fue nivelada, para poner los cimientos de la ciudad romana de época de Augusto, con lo que, sin ninguna duda, fueron arrasados los últimos vestigios de la ciudadela de Cartago. No obstante autores antiguos como Hecateo y Diodoro nos dan algunos datos reveladores, hablan de una néapolis, es decir, podemos deducir la existencia de una ciudad nueva de amplías calles y una ciudad vieja, quizás referida a Byrsa, de calles estrechas.

Existía una Gran Plaza, o Ágora, rodeada de altos edificios, punto de intersección entre ambas, pero se desconoce su emplazamiento concreto. Por otro lado Apiano, menciona una zona llamada Mégara, un lugar de huertos al abrigo de la muralla, al norte de las colinas de la ciudad. El tofet o recinto de Tanit donde luego se construirá los grandes puertos junto con otra zona de trabajos artesanal y manufacturero cercana al mar también, se encontraban limitados por muros pero abierto al aire libre. Entre las colinas de Juno y de Byrsa y la línea de la costa se encuentran una buena parte de los barrios residenciales del siglo V a. C, cuya cuadrícula es casi regular y ortogonal. Las murallas de la ciudad desde el siglo VI a.C, alberga toda la península, cerrando también el istmo, donde existía un gran foso y algunas fortificaciones menores que lo protegían. La muralla marítima estaba realizada por bloques de gres y revestida de un fino estuco blanco. No podemos dejar de mencionar, la monumental Puerta del Mar, flanqueado por dos torres, construida en el siglo V a.C y que más tarde se cerrará. Se desconoce el emplazamiento del primer puerto de la ciudad, se ha sugerido un hipotético emplazamiento del mismo al sur de la ciudad, en la ensenada septentrional del lago de Túnez. No se conservan vestigios de los Templos y santuarios, a excepción del Tofet, sin embargo existen inscripciones que mencionan Templos y santuarios dedicados a Astarté, Tanit, Ba´al Safón, Melkart…etc.

 Historia de Cartago.


Aunque desde su inicio Cartago era totalmente independiente estuvo vinculada a Tiro durante siglos por fuertes vínculos sobre todo religiosos. Una delegación partía cada año con el diezmo para realizar una ofrenda en el templo de Melkart. A mediados del siglo V a.C, Cartago era ya una potencia marítima, en el año 535 a.C, una flota cartaginesa junto a etruscos se enfrentó a los griegos focenses en la batalla de Alalia, frente a las costas de Córcega. A partir de entonces los focenses dejaron de ser un obstáculo. Después de la derrota de la batalla de Himera en el año 489 a. C, pasarán setenta años hasta que Cartago no vuelve a intervenir en Sicilia. Tanto Siracusa como Agrigento surgieron barrios de comerciantes cartagineses como Sicilia. Este clima de distinción se rompe en el año 410 a.C en Segesta, amenazada por su vecina Selinunte, pidió socorro a Cartago. La campaña de Aníbal, nieto de Amílcar, finalizó con la destrucción de Selinunte y la toma de Himera en el 409 a.C Por otro lado estallo de nuevo la guerra en el 397 a.C entre Siracusa y Cartago, por distintos motivos derivados de agitaciones políticas. La población de Siracusa expulso y masacró a los comerciantes cartagineses hecho que también se repitió en otras ciudades de Silicia como Agrigento así como pronto la ciudad fenica de Moltia, alida, fue asaltada. Por otro lado mientras Cartago intervine para confinar al propio Dionisio en Siracusa, sus aliados en lo abandonan. Más tarde Cartago respondió contundentemente a los ataque del Agatocles, tirano de Siracusa, a Agrigento. Fue derrotado al año siguiente en la batalla de Enormos por un ejército de griegos descontentos.

En el año 310, Agatocles, desembarca con sus tropas cerca de Cartago, en el cabo Bon, la amenaza fue respondida por el general Bomílcar que intentó dar también un golpe de Estado, aunque los ciudadanos armados que hicieron retroceder a las tropas. Y en Sicilia, Agrigento encabezaba una revuelta de las ciudades griegas contra Siracusa. La división de Sicilia hacia más fácil el garantizar la libertad de las ciudades fenicias y sus aliados. Por otro lado las relaciones entre Cartago y Roma en un principio pacíficas con tratados para respetar mutuas áreas de influencias, cambió cuando Roma ya no era una pequeña ciudad del Lacio, sino una potencia en ascenso con intereses en ciudades griegas del sur y Sicilia. Las Guerras púnicas entre los años 264 a.C y 145 a.C, se dividieron en tres etapas, hasta la destrucción total de Cartago. La Primera Guerra Púnica (264 a.C.-241 a.C.) fue una guerra en Sicilia en una primera etapa, para luego convertirse en una guerra eminentemente naval. La Segunda Guerra Púnica (218 a.C.-202 a.C.) es la más conocida, por producirse durante ella la expedición militar de Aníbal contra Roma cruzando los Alpes. La pérdida de la iberia en la batalla de Ilipa marco el fin de la presencia cartaginesa en la península. La Tercera Guerra Púnica (149 a.C.-146 a.C.) significó la destrucción completa de la ciudad de Cartago. La guerra estalló en la primavera de 149 a.C, debido a la expansión de la reina de Massinia a expensas de territorios cartaginés. Cartago se veía con las manos atadas para impedirlo debido al tratado con Roma pero finalmente pasaron a la ofensiva, el pretexto que Roma estaba esperando.

 Cartago y el mar.


Cartago fue un ciudad que vivía sobre todo del mar no olvidemos su tradición fenicia, y esta necesidad aumento con la presión demográfica desde el siglo VII a.C. En su expansión existió una confederación marítima que se resumía en alianzas con ciudades etruscas, no olvidemos la batalla de Alalia. Al igual que sabemos que existieron tratados con Roma . Cartago poseía una flota poderosa, tripulada por expertos marinos. Tanto fenicios como cartagineses utilizaban dos tipos de Barcos de transporte, los gaulos y los hippos. También existían navíos de guerra de varios tipos, las quinquerremes, las pentécoretas o la trirreme. El nexo entre la flota y la ciudad era vital, por ello estaba compuesta principalmente por ciudadanos cartagineses. Pilotos, timoneles, oficiales de ruta y de proa, jefes remeros y los remeros, expertos profesionales como así lo requerían las maniobras en medio de las batallas.
A mediados del siglo VI a.C, si no antes, la historia de Cartago ya ejercía una presencia hegemónica en el Mediterráneo, donde los viajes exploratorios y los descubrimientos más allá de las columnas de Hércules fueron parte importante de la política de ultramar. Destacan Hanón, el navegante, mediados del siglo V a.C, realiza un viaje por las costas del África atlántica, relato conservado en uno de los templos de Cartago y Himilcón que navegó durante cuatro meses por aguas del Atlántico en busca de las islas del estaño, las fabulosas Casitérides, identificadas con las islas gallegas o con la Bretaña francesa. 

 Los cartagineses en el norte de África.


Antes de la fundación de Cartago ya había algunos asentamientos en el norte de África como Útica y Lixus ambos antes del siglo VIII a.C. No obstante a partir del siglo VI pero sobre todo V a.C existe una gran presencia púnica en el Magreb. Como sabemos Cartago tuvo un éxito rotundo en su expansión por el mediterráneo. Debemos saber que tras su derrota en Himera, lo cual supuso una catástrofe desde el punto de vista nacional, empobrecida Cartago vuelve sus ojos hacia los territorios cercanos a África que le proporcionará una extensión extraordinaria agrícola. Para protección de este amplio territorio se desarrolla un complejo sistema defensivo que incluía grandes fosas y fortalezas costeras. Se conoce las fortalezas de la costa gracias a descubrimientos arqueológicos en Cabo-Bon, Ras el-Drek u kelibia. Así mismo existían dos clases de regiones, aquellas que abastece a la ciudad y una que mediante impuestos engrosaba las arcas de Cartago. La “chora” o campiña, tierra perteneciente a los púnicos y las otras bajo dominación cartaginesa mediante una serie de diezmos. Por otro lado la organización del territorio estaba en una serie de distritos admisnistrativos.-rst- que coincidían con una serie de regiones naturales. La población africana sometida debía satisfacer un tributo en especie, un diezmo de las cosechas, así como cubrir una parte de los gastos militares. Esto llevó al descontento y no tardo en manifestarse en revueltas en los siglos IV y III a.C. Recordemos la que se produjo en Cartago 395 a.C, en Cerdeña. Sin embargo también podemos decir que existió una incorporación muy temprana de africanos a la vida de Cartago, por ejemplo los libiofencios que compartían en el norte de África lazos de epigamia con los cartagineses, lo cual solo se daba en comunidades jurídicamente iguales. 

La economía de Cartago.


Basada en tipos de coerción directa y extraeconómica por las elites, en relaciones sociales de dependencia tanto jurídicas, políticas e ideológicas, la economía de Cartago tenía un gran exponente, el comercio. El intercambio no mercantil dominaban a menudo el conjunto de la actividad comercial y las propias oscilaciones en los precios eran frecuentemente ocasionadas por plagas, sequías, guerras o decisiones políticas. El uso de la moneda fue más antiguo entre los cartagineses que los griegos, pero tuvo un significado extraeconómico, sobre todo social y político. Las primeras monedas cartaginesas acuñadas en Sicilia en el siglo V a.C, fueron empleadas fundamentalmente para retribuir a tropas mercenarias. Muchos cartagineses eran propietarios agrícolas, puesto que la agricultura pese al comercio también tenía su peso. La explotación del territorio africano afecto a las relaciones de propiedad, ya que parte de la tierra fue anexionada a la campiña cartaginesa. Las explotaciones agrícolas, horticultura y arboricultura, eran trabajadas por esclavos y por hombres libres similares a los aparceros.

La importancia de la agricultura se ve reflejada en el tratado de agricultura de Magón. Las tierras africanas de Cartago eran muy aptas para el cultivo de cereales. Se cultivaba un trigo de gran calidad y alto rendimiento. La pesca y la ganadería tenían también su importancia, ya que aportaban grandes recursos a la economía y a la alimentación. Bueyes, vacas, cabras y ovejas proporcionaban carne y leche además de cuero, lana y fuerza de tracción para la agricultura, al igual que asnos y mulas se utilizaban en el transporte y la guerra. El comercio a gran escala era dirigido por compañías pertenecientes a la aristocracia. Comerciantes y mercaderes estaban muy especializados, documentada en los textos antiguos. Las mercancías se obtenían de las manufacturas cartaginesas, de los productos agrícolas de las tierras africanas cartaginesas así como de diversas procedencias. Plata, hierro y cobre de la Iberia, oro africano, vino y aceite de Agrigento, vino de Rodas, cerámicas de Atenas y el sur de Italia. Sin olvidar las salazones de pescado, no olvidemos el garum, las factorías se centraban en las de Gadir y Lixus. La estrategia del comercio fenicio y cartaginés en territorio africano consistía en aproximar la producción de aquellas mercancías, que por su naturaleza y volumen, incrementaban los costes de transporte y almacenamiento lo más posible a los lugares de intercambio.

La metalurgia y la orfebrería llegaron a tener gran importancia así como las textil con la confección de telas de lana y lino. Los trabajos artesanales y especializados eran desempeñados por hombres libres. Los artesanos transmitían su oficio de padres a hijos y se agrupaban en corporaciones de tejedores, orfebres, curtidores, alfareros…etc. La construcción naval fue uno de los sectores donde se requería más mano de obra, carpinteros, armadores y calafateadores, fabricantes de telas y cordajes…etc. Todo ello sin mencionar obreros, arquitectos, ingenieros y toda clase de artista que participaban en las variadas tareas de construcción 

La sociedad cartaginesa.


La población cartaginesa va a destacar por su diversidad étnica-cultural. Al contingente primitivo procedente de Tiro se le sumaron población local, del norte de Siria, de otras ciudades fenicias como Sidón, procedentes del Egeo, de Sicilia…etc. Por otra parte los criterios étnicos no tuvieron que ver con la asignación de las personas a según qué sector socioeconómico pertenecía. Exista una distinción primordial en la sociedad, la ciudadanía. Se sabe que las autoridades políticas podían condecir este privilegio a los extranjeros, en circunstancias extraordinarias como recompensa por luchar en el campo de batalla. En circunstancias normales para tener la ciudadanía era requisito fundamental el ser libre y de padre cartaginés. Los ciudadanos gozaban de soberanía y autoridad que se ejercía en el seno de la asamblea popular, si bien en la práctica oligárquica resultaba imposible que el ciudadano normal accediera a los cargos y rangos de prestigio. Por otro lado la participación ciudadana en el ejército constituía una obligación.

La comunidad cívica se encontraba dividida en “los grandes”, drnm, ricos propietarios de tierras y comerciantes y srnm “los plebeyos”. La aristocracia poseía grandes riquezas y ejercían los cargos más relevantes, como magistrados, general o sacerdote que se trasmitían de padres a hijos. El pueblo, pequeños campesinos , modestos mercaderes y artesanos que poseían alguna propiedad, tenían una cierta capacidad económica e incluso se sirvieran de mano de obra esclava. En el ámbito urbano, predominaba la familia monógama. El número de miembros oscilaba entre cuatro y siete, el matrimonio, uno o dos hijos y algunos criados domésticos. Por otro lado debemos destacar que en el seno familiar cartaginés es muy probable que la mujer tuviera una situación confortable al igual que presencia pública, podía ocupar altas magistraturas religiosas y desempeñar oficios en apariencia reservados a los varones. El último escalón de la sociedad era el esclavo cuya procedencia era diversa, prisionero de guerra, mercado de mano de obra…etc. Los esclavos podían casarse y formar una familia. Sabemos que en Cartago incluso podrían alcanzar la libertad.

Gobierno e instituciones.


La constitución era mixta con un poder legislativo y ejecutivo muy fuerte, en la que la riqueza como los meritos eran tenido en cuenta para la elección de los cargos. Claro está que no permaneció inmutable, de un sistema oligárquico, se paso a uno aristocrático más flexible en el que la asamblea popular fue adquiriendo mayores prerrogativas. Sin embargo la evolución política no estuvo libre de sobresaltos como el intento en el siglo VI a.C, de instaurar la tiranía por parte de Malco o los frustrados intentos de golpes de estado de Hanón y Bomílcar en el siglo IV a.C. Sin olvidar la función predominante de los Magónidas durante varias generaciones. Con la desaparición de los Magónidas , se instauró un régimen aristocrático a cuyo frente se encontraban los sufetes, magistrados supremos, a los que los restos antiguos se refieren como basilei. En el mundo púnico la monarquía no existía, sin embargo los sufetes eran un cargo electivo donde tanto méritos como riqueza eran tenidos en cuenta. Los sufetes, que desde el siglo V a.C, parece que fueron dos, desempeñaban un cargo por año, poseían un amplio poder judicial y administrativo y eran los encargados de convocar las dos asambleas de la ciudad , el consejo de los Ancianos y la Asamblea del Pueblo. El propio Aníbal Barca, llegó a desempeñar el cargo de sufete en el 194 a.C.

El poder legislativo y la toma de decisiones se encontraban en manos de una asamblea aristocrática, Gerusia o Senado, Los Ancianos de Cartago. La magistratura del Consejo de los Ciento o Ciento Cuatro era un tribunal con atribuciones jurídicas especiales, cuyos miembros elegidos de por vida por los pentarcas, grupos de cinco magistrados con capacidad soberana de decidir sobre importantes asuntos. La asamblea del pueblo representaba a todos los ciudadanos cartagineses y cuyos poderes fueron aumentando con el tiempo. Cuando los Ancianos y Sufetes no se ponían de acuerdo, la asamblea era soberana y podía pronunciarse. Existieron otros cargos importantes como el contable, el heraldo, interprete, escriba… La separación de la funciones políticas de las militares, rasgo único entre las antiguas comunidades políticas mediterráneas, y la utilización de mercenarios, contribuyó a que los ciudadanos no llegase a desarrollarse un sentido de solidaridad. Por otro lado, el mando del ejército y los éxitos conseguidos en la guerra podían servir para apoyo de aspiraciones políticas. 

Religión en Cartago


La religión era importante en la vida de los cartagineses que fueron conservadores de sus creencias y prácticas originarias con algunas influencias egipcias y griegas. Él, el gran creador, benévolo y misericordioso, era representado por un Toro. Su consorte, la diosa Athirat o Asherát y Ba´al que representaba la divinidad de la vegetación y dios de la guerra junto con su hermana y esposa la diosa Anat, diosa del amor y del combate, eran sus hijos. Ambos identificados con los fenicios en Astarté. Existieron otros dioses como Reshef, dios de la guerra y la peste, Chusor, divinidad fabril y artesana ect. Se utilizaba Ba´al, para llamar a diversas divinidades de carácter local, Ba´al Jasor, Ba´al Sidón, Ba´al-Berit.

En Cartago la principal divinidad era Ba´al Hammon, “El señor del altar de los perfumes” o “el señor de las ascuas” cuya identificación posterior fue Saturno .La diosa Tanit, de origen oriental, era la consorte de Ba´al Hammon. Melkart, fue asimilado con el Hércules griego, su presencia tan antigua como los mismo orígenes de la ciudad, está documentada en la onomástica y en las inscripciones. Los dioses extranjeros como Deméter y Coré , se introdujeron en los primeros años del siglo IV a.C, dos divinidades griegas de la fertilidad y el mundo subterráneo. Sabemos que la incineración estuvo presente, junto con la inhumación, en las necrópolis más antiguas de la ciudad y no se generaliza hasta finales del siglo V a.C. Por otro lado se conoce poco sobre las creencias en una vida tras la muerte. Existen pinturas de tumbas que sugieren creencias muy elaboradas relacionada con la creencia en una masa acuática como separación entre este mundo y el otro. Los cartagineses creían en la existencia de espíritus, cuya intención era ocasionar daño a los hombres, de los que se protegían con diversos amuletos y signos apotropaicos que se depositaban en tumbas para proteger al difunto. En el culto el cumplimento de rituales exigía la presencia de todo un personal asistente, escribas, cantores, músicos, iluminadores, barberos y matarifes…

Las ofrendas eran animales sacrificados por categorías. Los templos estaban bajo el control de funcionarios gubernamentales. La estructura del clero se establecía de forma jerárquica y los altos cargos se trasmitían de padres a hijos entre familias de la aristocracia. Por otro lado ,La leyenda de Elisa, de la que recibió culto después de su muerte, nos permite pensara en la existencia en la historia de Cartago de culto a los héroes. Por último hablaremos del sacrificio molk, un sacrificio de seres humanos cuya víctimas eran niños recién nacidos o de corta edad. Esta práctica religiosa se hallaba especialmente involucrada la aristocracia cartaginesa y una costumbre religiosa fenicia. Este ha sido objeto de una profunda y prolongada discusión científica.

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