sábado, 4 de agosto de 2018

Como se construye el estado liberal en el siglo XIX


En esta pequeña guía entenderás a la perfección cómo se construye el estado liberal en el siglo XIX, incluyendo el papel que juegan y la relevancia que tienen el constitucionalismo y la codificación. 

Cronología del estado liberal 


La base del nuevo estado liberal del siglo XIX, empezó a originarse a finales del siglo XVIII, principalmente en Europa. Este continente había logrado romper las formas políticas, sociales y económicas bajomedievales. Si la Paz de Westfalia había conseguido enterrar de nuevo al Sacro Imperio Romano, la creación de los nuevos estados junto  a la mentalidad de Monarcas ilustrados, acabarían por fin con la sociedad estamental. Pieza clave para entender cómo se constituye el  estado liberal en el siglo XIX. Y es que la nueva idea de estado liberal no era compatible con la existencia de la sociedad estamental, cuya estructura se había mantenido incluso hasta principios del siglo XIX. No obstante, en un proceso gradual y paulatino.



El privilegio se había conservado generación tras generación bajo diplomas que lo acreditaban. Un conjunto de ventajas fiscales, rentas y distintas normas para nobles, eclesiásticos e incluso la misma burguesía. Pero ya en la Europa moderna, se empezaba a vislumbrar un ápice de luz ante esta situación insostenible. El Parlamento inglés había conseguido dar el primer paso para establecer las libertades para los ingleses. El liberalismo poco a poco se había puesto en marcha tanto en Europa como en América,  mediante un derecho codificado que garantizará la vigencia de la ley. Pero crear nuevos códigos verdaderamente liberales se necesitaba un derecho universal. Algo que se ve reflejado en el código civil más famoso de la historia, el Código civil francés de 1804.

Recordemos que  Francia en 1789 terminó con la destrucción de la monarquía absoluta. La burguesía y el campesinado habían conseguido hacer frente al régimen señorial y los privilegios de los estamentos aristocráticos. Se pretendía la liberalización de la economía y acabar con privilegios que habían llevado a Francia a una de las crisis económicas más grandes de su historia. Se necesitaba la teoría de Adama Smith y sus discípulos para el nacimiento de una nueva sociedad bajo un nuevo orden jurídico, con una nueva constitución y unos nuevos códigos. Ya en esa época de Napoleón, bajo la constitución de 1804, se había establecido uno códigos para reflejar los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

La obra de Domat, Lex Loix civiles dans leur ordre natural 


No hay que olvidar que también se construye el estado liberal en el siglo XIX,  bajo la base sólida de la obra de Domat, Les Loix civiles dans leur ordre natural de 1689. Sintetizando, podemos decir que Bonaparte quería resaltar la importancia de los bienes nacionales, ahora desamortizados, y por otro lado regular el código de la nueva familia donde el matrimonio se establecía a partir de un contrato laico y disoluble. Aunque verdaderamente todos estos cambios perseguían un fin mucho más significativo, la unidad nacional. Pero quizás sus protagonista no vislumbraron ni por un momento, la gran influencia que tendría ese código civil tanto en Europa como en América.  Ahora podemos entender la importancia del tanto el constitucionalismo como la codificación para la creación de los nuevos estados.

Un nuevo régimen jurídico que transformo Europa gracias a la abolición del régimen señorial, la desvinculación de las tierras y las desamortización de las tierras municipales y eclesiásticas. En definitiva quería significar el fin de los privilegios. Aunque debemos decir que esto en realidad no sirvió para una verdadera redistribución de la tierra para los campesinos, sino que ayudó a consolidar aún más a los intereses de la burguesía. Un fenómeno que incluso se repitió en América donde no existía tradición de señorío. No obstante el mundo ya no era igual que antaño. Algo había sido capaz de cambiar los cimientos y la estructura consolidada en el pasado.  

Se inicia y se construye el estado liberal en el siglo XIX a partir de ahí, en mayor o menor grado , con un orden jurídico distinto al del absolutismo, bajo una nueva herramienta estatal como fue la Constitución. Empleada en todas las facetas necesarias….desde en el entorno jurídico, político, sociológico y cultural.


El constitucionalismo.

El constitucionalismo era la base de la división de poderes y de los derechos humanos que tanto se habían hablado. Herramienta básica para conocer como se construye el estado liberal en el siglo XIX. Siendo la Constitución francesa de 1789 y la de los Estados Unidos de 1787, las primeras que se redactaron. Debemos mencionar la diferencia que existió ante el constitucionalismo británico que no disponía de constitución sino que la división de poderes se estableció en base al conjunto de textos históricos como la Carta Magna o Petition of right entre otros.

En los Estados Unidos de América, el constitucionalismo nació a raíz de la idea de pacto social que traían consigo los primeros pobladores que fundaron la primera colonia y llegaron a Norte América a bordo del navío Mayflower. Con su famoso pacto de Mayflowet de 1620. Se quería establecer un pacto para la unión federal de las trece colonias. Fundamentalmente se abordaba los derechos de esos ciudadanos ingleses recién llegados a esas tierras y también los impuestos que debían pagar. Estableciendo al gobernador como representante de la Corona junto a una asamblea que se eligió por voto censitario. No obstante el verdadero protagonismo en la constitución del nuevo estado Federal, lo tuvo la constitución de 1787 donde se define la división de poderes. Ahora el Congreso estaba formado por la Cámara de representantes, elegida por los ciudadanos y el Senado, elegido por las cámaras de los estados. Además se desarrolló un peculiar sistema judicial que ofrecía el control de la constitucionalidad de las leyes a jueces, tribunales y Tribunal Supremo.

El caso francés, con su constitución de 1789, removió los cimientos de las instituciones y estructura social pasando por Europa y llegando incluso a América. Esta constitución revolucionaria tenía un claro estandarte, la declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano. Sin olvidar su parte orgánica donde se definieron los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial.  Una rígida separación de los poderes que dio lugar a la destruición incluso de la monarquía. Quizás algo que se les fue de la mano ya que la Constitución democrática de la Convención de 1793, con la instauración de un sufragio universal y duradero no duro más que un año. No obstante, como hemos dicho, estas constituciones cambiarían para siempre a Europa. Algo que puede verse en la Constitución de Cádiz de 1812. 

No obstante Francia entró en un periodo retroactivo donde se establece de nuevo un sufragio censitario con la Consitución de 1795, a la que le siguen las Constituciones napoleónicas con su particular forma de ver la democracia. Ahora el poder le pertenece al pueblo, pero este lo confían totalmente a un hombre a través del sufragio universal.  Algo que continúo tras la caída de Napoleón y la restauración de la monarquía, con la Carta de 1814. Ahora se establecía un sistema de gobierno parlamentario pero con una limitación de derechos y la imposibilidad de restaurar el régimen social prerrevolucionarios. No obstante en 1830, con la dinastía borbónica y Luis Felipe de Orleáns, se retorna a la soberanía nacional y se vuelven a ampliar los derechos. Un paso más fue la instauración en 1848 de la República democrática.

Lamentablemente, el constitucionalismo sufrió una gran crisis en el periodo de entreguerras. Algo que le condujo principalmente a una rigidez constitucional, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Ahora en las constituciones también se reflejan derechos económicos, sociales y culturales. Y se establecen nuevos controles constitucionales alejados del poder judicial. Al contrario de lo que ocurría en los Estados Unidos. 

La Codificación


Este fenómeno europeo se dio en el siglo XIX y salto a los países americanos a excepción de Gran Bretaña con su Common Law sin codificar. Y es que los nuevos estados tanto en Europa como en América además de establecer sus constituciones, establecieron códigos para fabricar el marco de la convivencia ciudadana. Códigos civiles para la propiedad privada y libertad contractual, y códigos penales para delitos. Así como la codificación mercantil y procesal. Todo ello en base a factores sociopolíticos de convicciones ideológicas. Aunque solo se reservaran para la codificación aquellas áreas con cierta madurez doctrinal.

No hay que olvidar que dicha codificación respondía a los principios del constitucionalismo, pero algunos códigos han tenido incluso más longevidad que algunas constituciones. La base de la codificación que surge en el siglo XIX, pero hay que buscarlo incluso en épocas más tempranas en el libro del llamado Código civil josefino, del Proyecto de Martini de Karl A. von Martini y el trabajo de Franz A. Zeilller. Con su famoso Código civil austríaco que se promulga en 1811. Los códigos que aparecieron en Europa eran a groso modo la ruptura con la tradición romana, y básicamente sirvió para dar el marco legal al nacimiento de la sociedad capitalista. En concreto se trataba de sustituir el viejo orden jurídico, en pro de los intereses de la burguesía. La función básica de la codificación fue el desarrollo de las libertades económicas.

El Código civil más famoso del siglo XIX y el que más influyó fue el Código civil francés que llegó incluso hasta América. Surge bajo el poder de Napoleón, en 1804 y sirven para completar el panorama legislativo. Tratándose de un código de corte liberal pero ideológicamente moderado. Toda Europa abordaría la codificación penal, del derecho mercantil, base del liberalismo económico y la codificación del derecho procesal. Este ultimo de vital importancia para establecer derechos como la prohibición de la tortura o la presunción de inocencia. Y además de establecer la base de la soberanía nacional. Ahora el orden judicial privó tanto a ayuntamientos como a señores de la tierra a prerrogativas en juicios civiles y penales. Sin olvidar la necesidad de establecer jueces profesionales expertos en esa ley y codificación.


Estado liberal y antiguo régimen, comparativa


Relación entre el antiguo régimen, el pensamiento revolucionario y el nuevo estado liberal en el continente europeo que dio lugar al cambio revolucionario.

Se puede tener una idea más globalizada de la relación que existió entre el antiguo régimen, el pensamiento revolucionario y el nuevo estado liberal, si se analiza con profundidad la transición del feudalismo al capitalismo. Es decir la transición del Estado absoluto al Estado constitucional.  El liberalismo y el nacionalismo fueron las ideologías que dieron paso a las transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales en el siglo XIX. La caída del Antiguo Régimen, siempre ha estado ligada a la instauración de los regímenes parlamentarios en América del Norte y Europa Occidental, hasta la configuración de nuevos Estados liberales.  Sin olvidar que su triunfo se dio gracias al ascenso de la burguesía en el  poder económico y político.

La Revolución Francesa sembró la semilla para  de la conciencia nacionalista en algunos estados europeos. No obstante también fue criticado su carácter racional  por muchos pensadores como Edmund Burke o Guilherme Humboldt. Pero para muchos la revolución Francesa fue el nexo de unión de todo. Capaz de crear el modelo político-jurídico definitivo para el Occidente contemporáneo. Un reflejo, sin duda, también del liberalismo que había crecido durante los siglos XVIII y XIX. Pero fundamentalmente  la Revolución Francesa destruyó el Antiguo Régimen en Francia, aunque no se limitó a esta nación, tuvo repercusiones tanto en Europa como América.   Sirviendo de modelo a otros revolucionarios de otros países que deseaban también suprimir las desigualdades propias del sistema estamental feudal y el absolutismo monárquico, sustituyéndolo por la igualdad jurídica de los ciudadanos y en la división de poderes.

Partiendo de la base en que el concepto revolución ha estado vinculado a tiempos tan remotos como 1688, como la revolución Inglesa, puede entenderse que la relación entre el Antiguo régimen y el estado liberal siempre fue muy estrecha. Donde se produciría un cambio, gracias a una serie de circunstancias que balancearon el peso a favor del nuevo régimen. Sobre todo si se piensa en  el surgimiento de idea de progreso. Donde la burguesía y el capitalismo junto con el nacimiento de la cultura urbana y el iusnaturalismo, fueron aquellos apéndices que terminaron de fraguar todo el proceso. Pero no nos engañemos ambos regímenes tenían muchos elementos en común, salvo que se iban ordenando de diferente forma. Se pude decir que se trata de un proceso global en cierta forma lineal pero con picos y alzas donde se enlazaban muy variados y distintos intereses. Por ejemplo, la revolución Inglesa de 1688, abolió los abusos del poder real, la Revolución norteamericana, lograría innovar la estructura del Estado con el federalismo y en Francia se reformulaba la estructura de una sociedad que quería romper sus ligaduras con el Antiguo régimen.

A partir del siglo XIX


Y es que lo largo del siglo XIX, se dieron una serie de circunstancias que impulsaron la creación de nuevos estados nacionales, donde tanto Nacionalismo como el liberalismo jugaron un  muy papel muy importante. Se quería establecer una soberanía que residiera en la nación, mediante una  comunidad cohesionada y libre. Pero también fue un arma de doble filo. Apareció el liberalismo más exaltado que abogo por una nula intervención del Estado y que enriqueció a una burguesía que también se decantaba por la explotación de los sectores sociales más pobres. Aunque en teoría siempre se nombrará a una nación que surgía de la voluntad de los individuos libres en armonía y gobernados por instituciones comunes en pro de la libertad e igualdad. Siguiendo la influencia de la ilustración de Rosseau o como el gran teorizador italiano Mazzini. Recordemos al nacionalismo conservador u orgánico, que mencionaba a la nación como un órgano vivo que representaba las características comunes de la población. Una lengua, cultura, territorio, tradiciones e historia común. Pero sin olvidar que la idea de Nación, debía estar por encima de la voluntad de los individuos. En definitiva…se trataba de una nueva reformulación del poder del Estado sobre el individuo. Si en el antiguo régimen recaía sobre el rey, ahora la nación estaba por encima de los intereses del individuo.

El nacionalismo fue en sus orígenes una ideología propia de minorías, pero adquirió a finales del siglo XIX un carácter de masas. Las revoluciones de 1848 contribuyeron a acrecentar su potencial. Durante la primera mitad del siglo XIX, constituyó un movimiento muy ligado al liberalismo de signo progresista enfrentado a las ideas de la Restauración. Es el caso del nacionalismo griego frente al imperio turco, el de las colonias americanas sublevadas contra España, o el de húngaros y checos frente al imperio austríaco. Sin embargo, durante la segunda mitad de siglo, fue adquiriendo un talante conservador y belicoso, supeditando la libertad de los ciudadanos a los proyectos de las minorías identificadas con el poder. Este tipo de nacionalismo constituyó uno de los ingredientes del imperialismo y engendró numerosos conflictos, algunos de ellos tan decisivos como la Primera Guerra Mundial.

Pese a todo, tanto los sentimientos nacionalistas y como la ideología liberal afloraron en numerosos países e hicieron frente a la represión de las ideas surgidas de la Revolución Francesa. Por ello durante la primera mitad del siglo XIX, se producirían varios ciclos revolucionarios: 1820, 1830 y 1848. Cada uno con sus propias características, pero con un denominador común,  la burguesía la principal clase social implicada. Aunque en la de 1848, intervino además una nueva clase social, el proletariado. Pero, sintetizando, después de un análisis aún más profundo, es fácil pensar que una sociedad estamental, donde existía una desigualdad del hombre ante el derecho, y donde existía una  jerarquización social, pronto surgiera el germen del pensamiento revolucionario. Base para la aparición de un nuevo estado liberal. Se empleaba un derecho donde se ratificaba sin cesar los privilegios y que estaba justificada por el poder divino. Dios le había entregado directamente el poder al rey. Por ello se consideraba titular de ese derecho legítimo. Y lo que era peor, nadie tenida el poder suficiente para limitar al poder del Rey. El soberano reunía  en sus manos la totalidad del poder político, ejerciendo personalmente como sumo gobernante y juez supremo.

Estado constitucional,  ya había sido mencionado en el siglo XVIII, mucho antes que la revolución liberal se llevara a la práctica. La diferencia fundamental entre el Antiguo Régimen y el Estado constitucional era la división de poderes. Lo que verdaderamente iba a garantizar el verdadero ejercicio de la libertad política. Pero además se consolidaba la soberanía nacional y los derechos individuales. Esta era fundamentalmente la diferencia que existía entre el Estado Absoluto y el Estado constitucional. Algo que puede observarse en el establecimiento del Estado constitucional en España, aunque verdaderamente  no se implantará de forma efectiva. Algo que según el autor, Benjamín Gonzalez Alonso, no se abordó ni siquiera a la muerte de Fernando VII.  Ya que cuando verdaderamente empieza a responder el Estado constitucional, es pro de otros intereses. Se sienta en las bases de un liberalismo que se sustenta a base de residuos del propio absolutismo.

Conclusiones


Y es que la relación del Antiguo Régimen con el nuevo estado liberal siempre ha sido muy estrecha. Recordemos que tanto principio de la soberanía compartida,  la división de poderes, siguió siendo debilidad y adulterada por Poder Judicial. Si el Poder Legislativo se ejercía en dos cámaras, no hay que olvidar que en muchos momentos los miembros se eligieron por derecho propio. Tal como menciona Benjamín Gonzáles Alonso, es un tema que merece un análisis muy profundo. Además algo que puede ser sorprenderte, sabiendo que todavía hay elementos absolutistas que perduran en el tiempo. Teniendo presente que a partir del último cuarto del siglo XIX el liberalismo y el nacionalismo impulsan además de nuevas ideologías,  la carrera imperialista, el propio carácter del obrero, el socialismo y el anarquismo.  Esas nuevas realidades que recogieron el testigo de la defensa de las ideas de libertad e igualdad.






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