martes, 17 de enero de 2017

Resumen de la cultura Socialista en los años veinte de Manuel Pérez Ledesma


El autor nos introduce en el término cultura  obrera haciendo una profunda reflexión. Empezando por definir la cultura obrera como la creación y transmisión de conocimientos y productos literarios y artísticos a los trabajadores. Pero el autor añade que esa cultura es cultura política y antropológica, en cuanto a las orientaciones  especificas al sistema político y en cuanto a las formas de vida, practicas colectivas y valores, ambos respectivamente. El periodo que ocupa el trabajo  se abre tras el fracaso de la huelga general de 1917 para concluir con las vísperas de la proclamación de la República.


Historia de la cultura socialista


Expone que a partir de la década de 1920,  se trató de definir la cultura socialista por medio de símbolos bajo los cuales se englobaran  tanto a los afiliados del partido como a lo más numerosos miembros de la Unión General de Trabajadores.  Sabemos que hasta la misma forma de vestir contenía un sentido simbólico, obreros vestidos de camisas blancas y azules frente a traje y botines del Explotador. No olvidemos que existieron otros dos símbolos contundentes como Las Casas del Pueblo y la conversión de Pablo Iglesias como figura omnipresente sobre la década de los años 20.  También debemos señalar unas  de las decisiones  cruciales adoptadas ese año como fue la expulsión de los sindicados comunistas, el rechazo de las tácticas anarcosindicalistas y una declaración de principios y objetivos.

resumen del libro de Manuel Pérez Ledesma.


El autor expone que la diferencia a los trabajadores conscientes o lo que es igual a los socialistas, de sus patronos era su preocupación por la cultura.  Así el modelo al que todo obrero debía aspirar era definido por la rectitud, la moralidad y buena instrucción  para crear el perfecto socialista. Como  Pablo Iglesias  expone que el triunfo del ideal exigía que los trabajadores fueran inteligentes, formales,…firmes. Este arquetipo surge de la preocupación de los socialistas por problemas educativos fue más bien tardía,  y con escasez de recursos para emprenderla. Aparece La Escuela Societaria, creada en 1914 por algunos jóvenes socialista. Por otro lado la presencia en el Congreso de 1918 de las Bases para un programa de Instrucción Pública sería la presentación de un  plan  completo para la organización de la enseñanza. Se estaba dispuesto a defender una escuela laica, gratuita, unificada y obligatoria hasta los catorce años; unión de la cultura general y formación profesional; acceso a la enseñanza superior, al margen de su posición económica.

Existió no obstante debilidad de las iniciativas socialistas en este terreno sobre todo en comparación con otros países europeos. La prensa, los mítines o conferencias serán la base para proporcionar los mecanismos necesarios. Se defiende la autoeducación, el aprendizaje a través de la lectura o espectáculo  o con la asistencia a las actividades programadas por la Casa del Pueblo. Existido además una prensa obrera, El Socialista, con contenidos expresos para dicha labor educativa.  Mas allá todavía, en los años 20 los dirigentes intentaron poner en marcha una actividad editorial propia, Sociedad Editorial Socialista, bajo el impulso de históricos socialistas. En junio de 1926 El socialista salía por primera vez de las máquinas de la Gráfica Socialista acompañado de revistas y boletines de oficio y de las Federaciones Nacionales integradas en la Unión General. En 1926 a 1927 se editaron concretamente textos elementales de Marx, una antología de artículos de Pablo Iglesias, conferencias de destacados del partido como Besteiro y Fernando de los Ríos y una pequeña serie de libros “Biblioteca de los Comités Partidarios.

La novelas, los cuentos o los poemas será  un mecanismo por el cual los nuevos ideales socialistas. Dedicado a esta labor se encontraba el hijastro de Iglesias, autor  de numerosos cuentos, obras dramáticas y poesías  aunque sin apenas seguidores, intentará convertir a militantes en literarios y dramaturgos. A comienzos de 1927, la dirección de El Socialista, anunciaba a sus lectores la publicación como folletones de un conjunto de cuentos y trabajos escogidos de los grandes maestros de la literatura universal pero guiado solo por la belleza de la forma, Podemos destacar a Julián zugazagoitia a cuyas novelas son un vehículo para acercar a la literatura al pueblo.  De una forma u otra se trataba de formar una conciencia socialistas. El obrero tenía que instruirse para comprender el esfuerzo que realiza, su salario…etc.

La educación política será el objetivo fundamental, es decir, será la cuestión básica a la hora de analizar la cultura política del socialista. No olvidemos que la labor de Pablo Iglesias era fomentar la cultura de la participación política, sin descuidar por ello la necesidad de mantener y fortalecer las organizaciones existentes dentro de una aptitud prudente y reflexiva, por ello cuando se defendía la acción política no se hablaba de revolución. Los objetivos fundamentales eran la jornada de ochos horas, la regulación del derecho de huelga y legislación social para los obreros, desaparición de la discriminación en el cumplimiento de las obligaciones militares.

Ideas del socialismo


Ahora bien surgirán nuevas ideas, rompiendo el monopolitismo anterior y que en cualquier caso derivan del fracaso de la huelga general de 1917 y la posterior aversión a la política aunque se puede afirmar también que surge como el origen de experiencias de otros partidos europeos  de postguerra. Uno de los cambios importantes de aptitud afectaría a la “aptitud de espera”. El fracaso de la alianza con los republicanos hizo que PSOE a diferencia de la UGT no había salido debilitada sino reforzada de las luchas huelguistas. El abandono del apoliticismo y la nueva orientación política de claro carácter socialista, recogido en  el Estatuto del XIV Congreso fue uno de las primeras propuestas de renovación. Se le suma algunas más como la que presenta Largo Caballero , con la creación de las Federaciones de Industria, tras el Congreso de 1928 y los intentos de constituir un” Comité mixto “dirigido mancomunadamente por” organismos nacionales” del partido y el sindicato para regularizar las relaciones entre ambos. Podemos decir que si en el pasado la acción política había dirigido a la consecución de objetivos inmediatos, ahora se la podría orientar hacia otros fines, vinculados a la estrategia sindical y en especial a la conquista de la reivindicación no defensiva sino defensiva del control obrero también llamado control sindical.  Ahora los dirigentes sindicales quieren poner de manifiestos el objetivo que era otorgar a los trabajadores la posibilidad de intervenir en las decisiones empresariales y obtener por este camino mejoras inmediatas con el principio fundamental de liberamiento total de la clase obrera. Los patronos consideraban que tal control obrero era una pieza clave y hicieron un duro rechazo a ello abandonando en marzo de 1923 las sesiones del Instituto de Reformas Sociales que solo volvió a reanudarse cuando se retiró la polémica enmienda para el control obrero.  Se demostró la imposibilidad de reivindicación por vías de negociación con lo que aquella postura tradicional de rechazo al sistema político vigente se reforzó más.

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