jueves, 1 de agosto de 2013

Resumen. El Género: Una categoría útil para el análisis histórico de Joan W. Scott. Enrique González Calleja. El texto que vamos a resumir pertenece a Joan Wallach Scott profesora del School of Social Science del Institute for Advanced Study en Princenton, Nueva Jersey. Es reconocida internacionalmente por su teorización del género como herramienta de análisis histórico sociocultural. Ha publicado diversos artículos sobre la relación polémica entre el género y la universalización de la política democrática. Sus polémicas intervenciones sobre el uso del lenguaje en la historia tuvieron amplia resonancia, pero su principal contribución fue “El género: una categoría útil para el análisis histórico”, un ensayo que se convierte en la principal herramienta teórica para formular preguntas de género tanto en las investigaciones en ciencias sociales y humanidades como en el terreno de la política. Para la autora el género es la organización social de la diferencia sexual. Este concepto se construye a través de relaciones de poder, dominación y subordinación las cuales no son fijas ni naturales, sino que se establecen a partir de significados en distintas culturas, grupos sociales y periodos históricos referidos incluso a la condición física de la diferencia sexual. Para la autora es importante mencionar que a lo largo de la historia se ha utilizado diferentes términos para intentar definir dualidad del ser humano, es decir, separar lo femenino de lo masculino. Incluso indica que el conjunto de transformación social de los sexos produce distintas formas de entender el concepto “género”. En tal concepto afirma que existe una conexión con la gramática desde las reglas formales para la designación masculina o femenina. Desde el marxismo, el concepto ha sido tratado como sub-producto de las estructuras económicas y desde el psicoanálisis la escuela angloamericana ha trabajado en los términos de las teorías de las relaciones-objeto y la escuela francesa se basa en lecturas estructuralistas y post-estructuralistas apoyándose en las teorías del lenguaje ( Jacques Lacan). Podemos resumir su teorización o análisis desde el origen del concepto, que aparece primeramente en las feministas americanas que insisten en las cualidades fundamental social de las distinciones basadas en el sexo y que es simplemente un rechazo al determinismo biológico hasta el propio propósito del articulo en sí que no es más que descubrir y plasmar el alcance de los roles sexuales y del simbolismo sexual en las diferentes sociedades y periodos hasta encontrar el significado que tuvieron y como funcionaron para mantener el orden social o para promover su cambio. Joan W Scott a la hora de teorizar sobre tal concepto hace hincapié en las personas que influenciaron en el, por ejemplo menciona a Elizabeth Weel, entre otras, que le ayudan a clarificar aún más sus argumentos. Hace un balance medido entre las historiadoras feministas y los historiadores de las mujeres; destaca que las historiadoras feministas preparadas como la mayor parte de los historiadores para sentirse más cómodas con la descripción que con la teoría, buscan formulaciones teóricas de posible aplicación por dos razones principales: la proliferación de estudios concretos en la historia de las mujeres hace necesaria alguna perspectiva de síntesis que pueda explicar las continuidades y discontinuidades, y por otro lado la desigualdades persistentes, como experiencias sociales radicalmente diferentes. Recalcará que la discrepancia entre la alta claridad de la obra reciente en la historia de las mujeres y la persistencia de sus status marginal en el conjunto de este campo (como puede medirse en libros, planes de estudio y trabajos monográficos), indica los limites de los enfoques descriptivos que no se dirijan a esos conceptos en términos que puedan debilitar su validez y quizás transformarlos. La respuesta historiadores no feministas la historia de las mujeres será el reconocimiento y luego la marginación o el rechazo. La autora explica los distintos enfoques que utilizan la mayor parte de los historiadores indicando que pertenecen a dos categorías: la descriptiva referida a la existencia de fenómenos o realidades sin interpretación, explicación o atribución de causalidad; y la Causal que se teoriza sobre la naturaleza de los fenómenos o realidades buscando comprender como y por que adoptan la forma que tienen. Por otro lado destacará que la búsqueda de legitimidad académica por parte de las estudiosas feministas en la década de los 80, a partir del concepto género para denotar las” construcciones culturales”, la creación totalmente social de ideas sobre los roles apropiados para mujeres y hombres. Las historiadoras feministas tendrán distintos enfoques para el análisis del género donde destacan tres posiciones teóricas: Orígenes de Patriarcado, Tradición marxista y post-estructuralistas franceses y teóricos, angloamericanos de las relaciones-objetos. Los teóricos del patriarcado (completamente feministas) dirigieron su atención a la subordinación de las mujeres, encontrando su explicación en la necesidad del varón de dominar a la mujer como el efecto del deseo de los hombres de trascender su alienación de los medios de reproducción de las especies según Hebel. No olvidemos la afirmación Shulamith Firestone donde la reproducción era “trampa amarga para las mujeres”. Las feministas Marxistas con una perspectiva más histórica, guiadas por la teoría de la historia, explican desde los orígenes y cambios en los sistemas del género que se plantean al margen de la división sexual del trabajo. Véase, entre otros, a Engels, que afirma “Al final familiar, hogares y sexualidad son todos productos de modos de producción cambiante”. Finalmente la escuela angloamericana y la escuela francesa se basa en la lectura estructuralista y post-estructuralista de Freud en términos de teorías del lenguaje (para las feministas la figura clave será Jacues lacan). Estarán interesadas en los procesos por los que se crea la identidad del sujeto, ambas se centran en las primeras etapas de desarrollo del niño en busca de las claves para la formación de la identidad del género. Scott es una pieza clava para la historiografía debido a que su estudio nos ofrece grandes posibilidades de análisis de la diferencia sexual a partir de la cual busca el funcionamiento y aplicación del concepto genero a la historia.

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