lunes, 5 de agosto de 2013

Resumen: El Nombre y el cómo: Intercambio desigual y mercado historiográfico. Carlo Ginzburg y Carlo Poni. Los autores comienzan el texto afirmando que en los intercambios historiográficos entre Italia y Francia han sido desiguales en tanto que Italia ha recibido menos de lo que ha dado. Y nos recuerdan por otra parte que existe el “uso social de la historiografía” que debe de ir más allá de investigaciones individuales sino que puede reconstruir los términos de una relación que implica opciones políticas de base en sociedades diferentes. No significa tampoco que exista persistencia de este desequilibrio. Y afirman que en el presente existe una fase nueva que va unida al nacimiento de nuevas tendencias de la investigación que son el tema principal de este estudio. Por otra parte la situación de dependencia historiográfica de Italia va unida con una extraordinaria riqueza material documental donde cabría desde los archivos históricos conservados hasta el paisaje, las ciudades, las peculiaridades de la población…etc. Ante la abundancia de material documental, señalan también, el cierto riesgo de la investigación conativa pero de larga duración que puede distorsionar los hechos donde lo vivido queda ampliamente al margen. En contraste la historia cuantitativa serial como “ciencia normal” implicaría ante el inmenso material la verificación de los paradigmas y las reglas de la aproximación seriada para articularlos, demostrarlos, delimitarlos… Ante esto surge varias parte de investigación histórica caracterizadas por el análisis extremadamente próximo del fenómeno circunscritos tanto por motivo internos y externos. En cuanto a los motivos externos, es decir los extra-historiográficos, en los últimos años fenómenos muy diferentes como las recientísimas guerras del sureste asiático, o desastres ecológicos han inducido a poner en discusión objetivos estratégicos como el socialismo o el desarrollo tecnológico ilimitado. Los autores suponen que ante el éxito de las reconstrucciones microhistóricas está ligado a las dudas crecientes sobre determinados procesos macrohistoricos. Se tiende a contraponer a los optimistas (reformadores e revolucionarios) de los 50 y 60 las dudas de carácter radical de los últimos años 70. Existe cada vez más una estrecha relación entre historia y antropología. Hay que tener en cuenta que la antropología ha ofrecido a los historiadores un cuadro conceptual de referencia. La antropología impregnada de historia, igual que la historiografía impregnada de antropología, podrá replantearse las vicisitudes plurimilenarias de la especie homo sapiens. Pero esta convergencia entre historia y antropología deben superar múltiples obstáculos. El uso del nombre para abrir nuevos campos en la investigación histórica no es nuevo. Es conocido el cambio de perspectiva que la demografía nominativa ha producido en la demografía histórica, con un nuevo objeto de investigación: reconstrucción de las familias aunque puede ir mucho más allá de las fuentes estrictamente demográficas. Tanto registros parroquiales, como actas notariales y archivos eclesiásticos para reconstruir estrategias matrimoniales cuyo hilo conductor es el nombre. En la investigación serial, si una serie no manipulada es siempre un material digno de uso incluso en casos de individuos pertenecientes a estratos sociales de gran movilidad geográfica aunque con mayor dificultad. Estas dos investigaciones tienen dos elementos comunes: el hecho de referirse a los estratos subalternos de la sociedad y el hecho de asumir como hilo conductor el nombre. Haciendo un balance de las investigaciones prosopográficas, Lawrence Stone distinguió dos corrientes una cualitativa concentrada en el estudio de las élites y otra cuantitativa que indaga agregados sociales más amplios. La propuesta de ambos autores es combinar dichas ópticas. Pero por otro lado, planteará un problema de selección entre la masa de datos los más relevantes. Un documento excepcional puede dar pistas muchos más reveladores que mil documentos estereotipados. El análisis microhistórico posee dos fuentes, por un lado con la reconstrucción de lo vivido y por otro la investigación de las estructuras invisibles en cuyo interior se articula lo vivido. El modelo implícito es el de la relación entre lengua y palabra formulado por Saussure. Las estructuras que regulan las relaciones sociales son inconscientes y si entre la forma y la sustancia hay una distancia que la ciencia tiene que colmar, por eso proponen que la microhistoria y la historia como ciencia de lo vivido, deben de ser definidas. Una de las primeras experiencias del estudioso de microhistoria es, la escasa y nula relevancia de las divisiones elaboradas a escala macrohistórica. Los autores consideran que las investigaciones microhistóricas constituyen, hoy en día, la vía más adecuada para explotar la acumulación de materia prima. Por ello también afirman que en los próximo años el intercambio entre historiografía italiana y francesa será menos desigual.

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