lunes, 5 de agosto de 2013

COMO ENTENDER EL REPARTIMIENTO Y ENCOMIENDA

A continuación vamos a elaborar un resumen del texto cuyo título es como entender el repartimiento y encomienda cuyas fuentes directas han sido Benasarr, B 1985. La América española y la América portuguesa (siglos XVI-XVIII). Madrid: Sarpe. Y Konetzke, R. 1979. América Latina. La época colonial. (Vol. XXII). Madrid: Siglo XXI. Resumen: Sabemos por Benassar que en los inicios de la conquista española se impuso la práctica del repartimiento por el cual se iba a entregar a los españoles grupos naturales para ocuparlos en las diferentes labores necesarias. Se sabe que ese reparto era ejecutado por corregidores y además remunerado con un salario que daría lugar a abusos e impedir que los nativos pudieran cumplir por otra parte con sus deberes religiosos. En 1609 se dispuso limitar las actividades a la agricultura, cría de ganado y minas, prohibiéndola para los trabajos textiles en obrajes, molinos de azúcar o pesca de perlas. A esto habría que añadir una acusada baja demográfica de los indígenas que llevó a reemplazar este sistema por la encomienda, como sabemos una institución de origen feudal que establecía la servidumbre de unos hombres respecto a los señores que ofrecían protección. En América consistió básicamente en la adjudicación de una comunidad o pueblo indígena a un español, cuyas obligaciones eran la de asimilarlos y cristianizarlos. Los encomendados debían entregar un capital anual, un tributo (en oro o en especie) y un capital-trabajo como prestación laboral. Hay que tener en cuenta que en ningún caso el encomendero era propietario de la tierra sino que era de la Corona a quien entregaba el usufructo de la comunidad.
Por ello  como entender el repartimiento y encomienda si tenemos que añadir que existirá una encomienda otorgada como premio de conquista de nuevas tierras donde élites coloniales tendrán a su merced dichas tierras. Las consecuencias de la encomienda fueron una intensa explotación de la mano de obra nativa. Con posterioridad hubo una serie de intentos de acabar con este sistema aunque en territorios periféricos se mantuvo hasta el siglo XVIII a pesar de las prohibiciones. En 1701 se abolieron todas las encomiendas cuyos titulares residían en España, aunque al año siguiente se dictó un Real Dcto. por el que se concedía “una vida más” a los encomenderos de América, ejerciendo el derecho de dejarlas a un heredero o heredera. En 1707 se ordenó la incorporación a la Corona de las encomiendas que contaban con menos de 50 indígenas y en 1720 se dispuso la abolición general, y en 1721 se estableció que las que quedaran vacantes se incorporasen a la Corona. Determinadas zonas quedaron excluidas.  Como entender el repartimiento y encomienda si  la desaparición de la encomienda obedeció a la irrupción de nuevas condiciones económicas. Sabemos que en las zonas de frontera o en casos de guerra contra grupos indígenas resistentes a la conquista, la encomienda se aplicó como pago a los méritos militares: caso de las guerras calchaquíes en Tucumán (provincia del Virreinato del Perú) en el siglo XVII y en la guerra contra el Chaco en el siglo XVIII. Debemos mencionar también el sistema de la Mita, se trata de una institución de origen incaico que los colonizadores utilizaron para el trabajo minero. Fue establecida en el Incario para ofrecer prestaciones de trabajo al inca en el ámbito de las obras públicas. El trabajo indígena en las minas peruanas fue reglamentado en las Ordenanzas del virrey Francisco de Toledo (1574). Sabemos que según Benassar, en las minas del Potosí se necesitaban 4.500 trabajadores y que ante las duras condiciones debían existir al menos dos días de descanso por lo que sería necesario de contar con 13.500 indígenas para esa rotación. Hoy sabemos que muchos indígenas en el Potosí jamás retornaron a sus hogares. En la mita se puede ver las contradicciones de la legislación donde afirmaba por un lado la libertad de los indígenas y por otro la obligación del trabajo. Y como hemos mencionados en anteriores trabajos como entender el repartimiento y encomienda  surgen argumentaciones que tratan de sustentar dichas obligaciones como la “pereza” natural en los indígenas. La mita será abolida por las Cortes de Cádiz en 1812.Por otro lado no debemos de olvidar que en México la mano de obra minera se resolvió con la esclavitud. A partir de 1560, llegaron a los centros mineros del norte contingentes indígenas que debían suministrar una producción diaria, el tequio, siendo remunerados con mantas. Es decir se trataba de trabajadores libres asalariados pero sobreexplotados. En México, las Antillas, existirá un caso excepcional los naboríos que eran cedidos por jefes indígenas a los españoles o bien algunos se ofrecieron a éstos buscando protección aunque tampoco significaron la perpetuidad de la servidumbre. Existieron nuevas Leyes en1542 que prohibieron la práctica de obligar a la servidumbre como naborío aunque siempre existió la obligación de un tributo. En Perú los yanas, vasallos del Inca fueron encontrados dispersos tras la conquista española del imperio Inca y obligados a servir a los españoles que tuvieron un trato similar a los esclavos. Conclusión: Al tratar los aspectos sociales de la colonización española en América nos encontramos con los repartimientos y encomienda como formas de trabajo para la población indígena. Como sabemos en las tierras del Nuevo Mundo conquistadas donde las riquezas naturales eran propiedad de la Corona española, tuvo que encontrar una nueva forma jurídica: la encomienda ante la anterior formula de requerimientos. La implantación de ambos sistemas en la América Hispana , sistemas que muchos historiadores han considerado como sinónimos, fueron implantados uno los requerimientos por Cristóbal Colón en la isla de Santo Domingo 1499 que se legalizaron en 1503 y los repartimientos o encomienda por Nicolás de Ovando a partir de 1505. Y hemos desarrollado ambos conceptos definiéndolos y analizando varios factores. Ambos sistemas paralelos tenían diferente matiz. Con la encomienda los indios serían libres, vasallos de la corona, pero a cambio de tributos. Otro de las diferencias era que en un repartimiento era difícil convencer a los españoles de que devolviesen lo que ellos creían que se les había entregado legalmente y la encomienda no presenta esta problemática pues es una regalía regia donde sólo a la Corona corresponde decir quién recibiría una encomienda.

Bibliografía: • Las Antillas Mayores, 1492 al 1550 escrito por Estaban Mira Caballos.

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