jueves, 1 de agosto de 2013

La dama de blanco. Notas sobre la biografía histórica. Isabel Burdiel Resumen: Vamos a realizar un resumen del capítulo 1 de la obra Liberales, Agitadores y conspiradores de Isabel Burdiel donde mediante el titulo de novela “La dama de Blanco” de Wilkie Collins, la profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia, hace una relación para plantear los problemas asociados al género Biográfico. En primer lugar los historiadores al enfrentarse al reto de escribir biografías, según Isabel Burdiel, se encontraran ante un dilema entre escribir sujeto a leyes de la historia o a las reglas de la ficción. Afirma a su vez que explicar una vida individual debe hacerse por un lado sin someterla a un relato que la trascienda y anule, y por otro sin renunciar a enlazar los problemas históricos sustanciales, generales y colectivos. Para la autora es un género “endemoniado pues está obligado a distinguir entre un individuo y un personaje, es decir entre un sujeto histórico y un mero nombre propio. El historiador biógrafo tiene que escribir un relato donde se reconozca la vida individual como un mero síntoma del pasado. Forzosamente tendrá que enfrentarse a la tensión ente individuo y sociedad pues en realidad al mismo tiempo es escenario y protagonista. A esto la autora suma un serie de dificultades materiales (cartas, cuentas de sastre, opiniones) que puede aparecer discordantes y faltas de evidencias, silencios y contradicciones. Por otro lado menciona la escuela de Annales que convirtió la biografía en un género “científicamente sospechoso”. En este sentido “El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, publicado en su primera versión en 1949, fue uno de los buques insignia de la forma de hacer historia que junto con otras aportaciones estructuralistas y posestructuralistas consolidadas durante el siglo XX continuo con la larga tradición de descrédito sobre el género en cuestión. La autora trata de explicar que existe una historia centrada en los individuos con abstracción de toda determinación social (supuesta historia decimonónica) y una historia centrada en las estructuras con abstracción de toda trayectoria individual (supuesta historia científica y estructuralista del siglo XX) aunque esa línea trazada no siempre es tan clara. En este sentido Burdiel afirma que la biografía en las décadas centrales del siglo en su camino hacia el descredito estaba continuamente entre saltando de lado a lado de esa línea tan difusa. Señala que cuando empiezan a aparecer las nociones antiindividualistas con entidades abstractas y colectivas como Estado, sociedad o nación, aparecen individuos relevantes en función de su representación de esas entidades convirtiéndose en personajes históricos. En este sentido destaca a Wilhelm Dilthey que afirma que los individuos eran puntos de transición a través de los cuales se producían los grandes movimientos colectivos. Notablemente la autora señala “individualismo” claro está como una acepción negativa. Aparece también un proceso de distinción ente Historia y novela junto con un cruce de intereses. Por ejemplo la novela incorporó la fórmula del narrador oculto y omnisciente y la elaboración de personajes singulares con orígenes geográficos precisos. Entre ese punto de tensión se encuentra la Biografía. Otro apunte interesante a mencionar por la autora son las características de las Biografías definitivas donde la anécdota y el dato se entrelazan. Es decir semejantes a las leyes de ficción de las novelas bien construidas donde no se deja ni un cabo suelto. Aquí aparece la noción de destino apoyada en la trayectoria individual. La autora menciona también las llamadas biografías definitivas que operan bajo las leyes de la ficción de las novelas donde no dejan cabos sueltos. Pero si en una novela todos los elementos cumplen una función en el relato, en una vida individual este argumento tiene que ser demostrado. Durante el humanismo los historiadores y biógrafos construían el relato biógrafo mediante acumulación cronológica de toda evidencia disponible al mismo tiempo que reconocían en este género una forma de creación y de introducción de orden y propósito en la discontinuidad y el azar de las existencias individuales. Por otra parte en buena parte del XIX, el género más popular en toda Europa fue el de las breves semblanzas biográficas. No olvidemos también mencionar el problema que suscita la representatividad de la empresa biográfica. En este sentido como afirma la autora este género ha tenido menos fortuna y ha tendido a ser subsumido en agrupaciones en serie sujetos anónimos o en la elaboración de tipos ideales como la nobleza, la burguesía, el campesinado o el proletariado. También podemos responder con la mención que hace la autora en la que existen situaciones históricas, culturales, sociales o políticas, en las que la fractura entre lo público y lo privado es difícil de establecer y es además intermitente. En relación a lo explicado en el último párrafo quiero terminar con la última afirmación clave para el estudio:”La biografía puede servir para convocar fuerzas y las posibilidades sociales e individuales que pugnan por dar sentido al poder transgresor de la acción individual frente a la autoridad sofocante del sentido común colectivo”

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