miércoles, 31 de julio de 2013

Resumen LA MONARQUÍA ROMANA ARCAICA. 1. Conceptos preliminares Podemos resumir la historia de la monarquía romana en una línea. Partiendo de Rómulo con su acción funcional, encontrando en Servio Tulio su momento más culminante, para caer bruscamente con el último de los Tarquinios. Todo se inicia con Rómulo que es envuelto en la apariencia de un oikistés, la primera constitución política, fundamentada en la figura del rey, en el Senado, en las treinta curias y en las tres tribus, el más antiguo ordenamiento social, basado en la participación del cuerpo cívico en patriciado y plebe. Y además la formación militar, estructuras en las curias, y en las tribus, la base económica de la población, con la institución del heredium e incluso los inicios del imperialismo con la primera expansión territorial. La acción de los restantes reyes se centra en continuar perfeccionándola. Tarquinio Prisco se centrará en una activa política exterior, y en una serie de reformas que afectan a instituciones creadas por Rómulo, aunque sin variar su esencia, solo limitándose a incrementar el número de sus componentes. Sin embargo, la importancia de Tarquinio, se refleja en la urbanización del Foro, introducción de los ludi magni…entre otras. El periodo regio alcanza su época de esplendor con el reinado de Servio Tulio. Un gran legislador, creador de un nuevo esquema organizativo para la sociedad romana, que se sitúa en la misma base del régimen republicano. Con él se introduce un sistema censitario que implica la clasificación del cuerpo cívico, según la riqueza, en clases y centurias. Esta reforma se completa con la creación de nuevas tribus, en sustitución de las antiguas, como cuadro imprescindible en la perfecta definición del ciudadano. Será señalado como fundador de Roma, pues su obra rebasa el propio régimen monárquico para convertirse en esquema político-social de la República. La serie de reyes se cierra con Tarquinio, el Soberbio, cuyo reinado supone un brusco cambio en al evolución de la monarquía. Con una imagen tiránica conduce a que los antiguos no contemplasen con buenos ojos incluso aquellos aspectos más positivos, pues sus logros habían sido conseguidos con malas artes. Su extraordinario programa urbanístico solo se pudo hacer esclavizando a la plebe, y su brillante política exterior se basó en el engaño. Esto llevaría a volver a los presupuestos de Servio, pero eliminando el papel político del monarca, instaurando la República. El siglo VI define en Roma una época de gran riqueza y complejidad, caracterizada por una crisis y renovación permanente, en una búsqueda constante por encontrar nuevas bases sobre las que sostener una estructura cívica todavía embrionaria. En este proceso existen diferentes factores de influencia greco-oriental, de forma que existe también un desarrollo paralelo al que contemporáneamente experimentaban las ciudades griegas o el mundo etrusco. Existe un problema historiográfico, es especial en la última fase de la secuencia de los reyes, en cuanto a la cronología tradicional. La cuestión crucial de época arcaica es el vínculo parental entre los dos Tarquinios, que según la versión más antigua era la de padre-hijo. Si se acepta que la dinastía de los Tarquinios, junto a Servio Tulio, se mantuvo durante un siglo en Roma, se debe considerar muy probable que además de los tres monarcas que mencionan la tradición hubiese reinado otros. Entre estos reyes olvidados estarían Cneve Tarchunies y el Arrunate hermano de Tarquinio el Soberbio. Una segunda solución sería aceptar la cronología corta, padre-hijo, con la visión de que la entronización de los Tarquinios en Roma se habría producido probablemente en el segundo cuarto del siglo VI. Por último, no falta quienes de espaldas a la traducción romana, ven en la Roma del siglo VI la sede de diferentes régulos o señores de la guerra, de procedencia etrusca, que nunca llegaron a asentarse con la suficiente fuerza para crear un dinastía. Pero resultaría difícil afirmar como verdad esta afirmación ya que sus iniciativas chocarían con el ideal centralizador de la ciudad, ya que su objetivo era servir otros intereses y carecían de recursos y capacidad para imponerse sobre una entidad dotada de organización política. Debemos en definitiva saber que las fechas son aproximadas, y que existan periodos de una verdadera ausencia de poder monárquico consecuencia de posibles inestabilidades. Tampoco podría sorprender que la relación entre los dos Tarquinios fuera arbitraria, ya que existe un testimonio de Fabio Pictor, donde Tarquinio el Soberbio figura como hijo de Prisco, pero es difícil mantener una cronología absoluta que rebasa el arco normal de dos generaciones. El único dato cierto, es que ambos pertenecían al mismo gens, existiendo un vínculo de sangre sea cual fuere. 2. Fundamentos del poder real No es fácil definir con precisión los fundamentos que sostienen la posición de poder de los tres últimos reyes de Roma. Sabemos que desde Tarquinio Prisco comienzan a observarse ciertas alteraciones en la normativa que señalaba la costumbre, produciéndose una degradación de la originaria institución monárquica. Con los últimos reyes comienza el periodo llamado “latino-sabino”, a lo largo del siglo VI. Esta paulatina separación de los valores tradicionales lleva a la figura real a connotaciones de un poder más personal que institucional. Tarquinio, el Soberbio, representa la fase última, llena de ilegitimidad real, es decir hacia la tiranía. La diferencias entre Etruria y Roma en cuanto a la aceptación de los extranjeros, explica la instauración de los Tarquinios. Existe un relato legendario de la llegada de Demarato y de sus hijos Lucumu y Arrunte a Roma. La condición de gran propietario existente le abría las puertas a la práctica de la política y de las empresas guerreras. Este fenómeno del relato de Tarquinio se puede explicar a partir de la existencia la movilidad social horizontal. Tarquinio se traslada a Roma junto con su familia y sus riquezas, es decir, su asentamiento pudo verse favorecido por antiguas relaciones familiares con destacados miembros de la aristocracia romana, fortalecidas por el mecanismo del don y contradon, que conlleva al establecimiento de un vinculo de hospitalidad. Una vez asentado Tarquinio recibiría tierras. Cuando se convirtió en Rey ya era romano a todos los efectos. Ahora bien aunque la elevación de Tarquinio Prisco al trono está ajustada a la norma institucional, otros hechos parecen denunciar alguna alteración en el procedimiento de investidura que alejan a Tarquinio de la imagen de rex tradicional. El más importante fue el enfrentamiento entre Tarquinio y Atto Navio acerca de las pretensiones del rey por crear nuevas centurias de caballería. La férrea oposición del augur y su triunfo final, que imposibilito la reforma tal como la quería Tarquinio, indica que éste no estaba en posesión del augurium. Una situación de este tipo no se habría producido con anterioridad, puesto que los reyes previos a Tarquinio eran también augures y lituus se contaba entre los símbolos del poder. A partir de Tarquinio los reyes perdieron la condición de augur, viéndose sometido además al estricto control de este colegio sacerdotal. El conflicto de competencias entre el rey y el augur sugiere que Tarquinio no fue inauguratus, problema para cuya solución las fuentes no aportan un testimonio explícito. Cuenta la tradición que en un viaje hacia Roma y cuando la ciudad estaba ya a la vista, un águila descendió sobre Tarquinio y le arrebató el sombrero, y tras revoletear sobre él emitiendo sonidos, volvió a depositarlo sobre su cabeza. La legitimidad de Tarquino está avalad por Júpiter, señor del águila. La leyenda deja ver cómo los antiguos no consideraron que Tarquinio se había convertido en rey de manera ilegal, pero si debió desarrollarse bajo circunstancias excepcionales. Su investidura, un tanto irregular, condiciona importantes aspectos de la monarquía de Tarquinio y de los sucesores. Una de las innovaciones apartadas por este rey, fue a partir de Etruria, de nuevos símbolos de poder. Según una doctrina muy extendida entre los romanistas, este nuevo poder responde al concepto de imperium. Las nuevas insignias del poder, sobre todo las fasces, estaban relacionadas con este concepto. Parece también cierto que los magistrados supremos de la República heredaron el antiguo imperium regio, cuyo ejercicio se encontraba constreñido por la temporalidad y la colegialidad, así como por algunos límites legales, como el ius provocationis, impuestos para salvaguarda de los derechos de los ciudadanos, de la manera, los magistrados también adoptaron la mayor parte de las insignias del poder de los antiguos reyes. Este imperium republicano es por tanto heredero directo del existente en la fase inmediatamente, es decir la monarquía de los Tarquinios. Pero no puede afirmarse taxativamente que el imperium sea de origen etrusco. Ya que al menos durante la República, el imperium era otorgado al magistrado por medio de una lex curiata, una institución propiamente republicana, desconocida por la monarquía. Los reyes etruscos de Roma eran aclamados en una asamblea, convocada por ellos mismos una vez habían asumido el poder. Si el imperium se refiere en origen al ámbito militar, es posible que ya con los primeros esbozos institucionales de Roma, el rey fuese aclamado por el conjunto de armados. Estaríamos por tanto en una forma embrionaria de la lex curiata de imperio. Es evidente que a lo largo del siglo VI la situación del rey, tiende a alejase del ámbito institucional, asumiendo connotaciones propias de un poder personal. Es necesario contar con un fuerte soporte ideológico en el ámbito religioso. Como el rey deja de ser augur, debe buscar nuevos vínculos con la divinidad como garantía de poder, esto hace crear nuevos símbolos de poder. Se establece, así un triangulo cuyos vértices son la realeza, el triunfo y Júpiter Capitolino, que pasan a definir un sistema ideológico, con el rey como protagonista indiscutible. El núcleo estará en el nuevo santuario de Júpiter sobre el Capitolio y en los rituales que giran sobre el mismo, fundamentalmente el triunfo, origen del ritual monárquico. No olvidemos que parte de la tradición, Rómulo tiene la imagen de triunfador. Pero el triunfo es impensable en la época de los primeros reyes, por lo que debemos ver el primero de los Tarquinios como el verdadero introductor de este ceremonial. El triunfo es una ceremonia de exaltación monárquica, consecuencia de una victoria militar, de forma que el rey se sitúa por encima de los ciudadanos. Otros rituales como los ludi Romani y el epulum lovis, son reafirmaciones por el mismo monarca, ambas con una componente etrusca. La centralidad de Júpiter Capitolino constituye la nueva forma de Roma a partir de Tarquinio Prisco. El planteamiento topográfico va a desplazar el protagonismo desde el Palatino, dominante en la fase previa, hacia el conjunto formado por el Capitolio y el valle del Foro, unidos a través de la vía Sacra. Ahora la curia Senatus, el Comitium y la Regia, son los tres pilares de la ciudad. El trono de Servio Tulio, se cumplió con mayor irregularidad. Según Livio, Servio no recibió la confirmación de la asamblea sino en un momento ya avanzado. Dionisio de Harlicarnaso, menciona que fue aclamado por el conjunto de fatrías, esto es las curias, prescindiendo de la confirmación senatorial que exigía la costumbre. Ambas versiones responden a las dos tendencias presentes en la analística sobre el carácter del reinado de Servio, la aristocrática (Livio) y la popular (Dionisio). Si acudimos a la versión etrusca, aparece representada en las pinturas de la tumba François de Vulci y recogida por algunos autores latinos, en especial Verrio Flaco, y el emperador Claudio. Según su testimonio, Servio Tulio, fue llamado Mastarna. En los frescos de la tumba, aparece enfrentado a los Tarquinios de Roma con lo que podríamos deducir que las relaciones entre ambos no eran tan amistosas como las dibuja la tradición canónica, sino que su presencia en Roma se produciría al amparo de las armas. Es posible que entre los reinados de Tarquinio Prisco y Servio Tulio hubiese habido una fase de interregnum, aunque no tenemos datos de cuanto duro y la situación que vivió Roma. Mastarna no es un nombre propio, sino la etrusquización de un titulo latino, magister, con lo que Servio fue llamado por un apodo, “el magister”. Si Servio era conocido por un nombre latino, lo aleja del intento de querer ver en él a un personaje de origen etrusco .También su nombre Servio Tulio es revelador, ya que es una formula onomástica que se adaptaba a las condiciones reinantes en el Lacio arcaico. Los datos que manejamos sobre el origen de este monarca, pertinentes al nombre de sus padres, nos lleva a identificarla con el lugar de nacimiento Corniculum, un oppidum situado en una zona marginal del Lacio. Su entronización política se aleja aún más de la antigua costumbre de designación real al imponerse por la fuerza. Sin duda podemos afirmar que contará con fuertes apoyos en Roma pero en el fondo no es posible ocultar la irregularidad. Servio poseía los mismos poderes que su antecesor, pero necesitaba buscar apoyos ideológicos. El Júpiter del Capitolio siguió siendo la divinidad poliada; la Regia, sede de importantes cultos protagonizados por el monarca como la ceremonia del Triunfo muy ligada a Tarquinio, especialmente en la figura de Hércules. Por ello Servio necesitaba disponer de soportes propios, que fueron Fortuna y Diana. El principal templo de la Fortuna en Roma estaba situado en el Foro Boario, un área sacra donde se practicaban dos cultos, consagrados a Fortuna y a Mater Matuta. Se sabe que desde finales del siglo VII se practica un culto a cielo abierto, la fosa sacrificial, al que le sigue la construcción de un edificio. Asumiendo riesgo podemos deducir la atribución de la fase del templo a la época serviana. Según la tradición, Servio Tulio fue sucedido por Lucio Tarquinio, apodado el soberbio, con el cual se cierra el periodo de la monarquía en Roma. La tradición asegura que la subida al poder fue mediante la violencia. Una conspiración urdida junto a su esposa Tulia, hija de Servio, y a la muerte de éste tras haber cometido previamente los asesinatos de sus respectivos hermanos, Arrunte y Tulia minor. Con lo cual es una usurpación cuyo trasfondo era devolver la legitimidad a la monarquía después de las irregularidades de la entronización de Servio Tulio. Tarquinio llegó a reinar neque populi iussu neque autoribus patribus, en palabra de Livio, lo que significa un avance en esa irregularidad de sucesión real. Pero una vez en el poder necesitaba formalmente el reconocimiento de su poder recurriendo a normas de sus antepasados carentes de efectividades prácticas y relegadas a una mera formalidad. Tarquinio, el Soberbio, hizo suyas varias iniciativas de su ascendiente Tarquinio Prisco, también aprovecharía algunos elementos identificados con Servio. El material arqueológico de S. Omobono puede quizá proporcionar algún indicio al respecto. Se le atribuiría a Tarquinio, el Soberbio, la segunda fase del templo. La instalación de la estatua de Hércules en el templo fundado por Servio, vendría a simbolizar ahora el protagonismo exclusivo de los Tarquinios. Si Tarquinio Prisco creó un plan urbanístico básico, sus sucesores lo mejoraron. Las construcciones promovidas por Tarquinio, el Soberbio, afectaron a diversas zonas de Roma. Destacan las obras de infraestructura hídrica en le Palatino. Se le atribuye la construcción de unos graderíos cubiertos en el circo, aunque también se le atribuía a Tarquinio Prisco, por lo que estaríamos ante uno de los dobletes característicos del relato sobre los Tarquinios. Los mayores esfuerzos, sin duda, se concentraron en la construcción del templo Júpiter, con magnitudes excepcionales, sobre el capitolio, para cuya financiación Tarquino empleo, el producto del botín obtenido en la conquista de Suessa Pometia. En los trabajos participaron artesanos etruscos, numerosos plebeyos e incluso trabajadores de comunidades latinas con algún grado de sometimiento a Roma. El templo fue concebido como una extraordinaria manifestación de poder, el rey se presentaba ante la ciudad como vicario de Júpiter. También hay que mencionar un interés por parte del monarca, por adaptar una antigua institución común a todos los latinos en función de sus propios objetivos, uniendo la condición de Júpiter como patrón de todos los pueblos del nomen Latinum por la divinidad tutelar de Roma. Abundan los prodigios relativos a la construcción del templo, se profetiza el dominio universal de Roma, con el Capitolio como cabeza de Italia y del mundo. Por otra parte la diferencia de los prodigios protagonizados por sus antecesores está en el sentido negativo del mismo que trasmitieron los antiguos. 3. Ejercicios y significado del poder. Los reyes del siglo VI tuvieron que crear fundamentos ideológicos que justificasen su posición de superioridad, al igual que apoyos políticos. En el seno de una crisis institucional el sistema tradicional se va disolviendo en beneficio de una estructura cívica naciente que busca su propia identidad. La decantación nos permite observar que la Roma del siglo VI vive dos procesos simultáneos que llegan a converger en la republica, el desarrollo del concepto ciudad y la progresiva degradación de la institución monárquica. El asentamiento protourbano de Roma durante la época de Anco Marcio, dará los primeros pasos con Tarquinio Prisco. Son importantes las obras de pavimentación y drenaje a finales del siglo VII, junto con las nuevas técnicas constructivas que van sustituyendo a las antiguas estructuras de cabaña. La Roma de Anco Marcio se veía afectada por una profunda crisis en el sistema curiado tradicional, provocada por la imposibilidad de asumir las transformaciones que entonces experimentaba Roma, en especial el incremento demográfico y el creciente poder de la elite aristocrática. El reparto de la población en tres tribus y treinta curias representa el primer cuadro organizativo que conoce la ciudad de Roma, de donde surge el ejército preserviano, un ejército ciudadano. Cuyo artífice es Tarquinio Prisco. Pero esta novedad no difiere de la existencia de ejércitos privados. Esta organización va más allá del ámbito militar, ofreciendo una vertiente política basada en la curia. Todo ciudadano, como miembro de la curia, puede ser convocado al ejército y ejercer los escasos derechos que le reconoce su ciudadanía. Aunque la curia se organice por grupos familiares, todos sus miembros intervienen de forma igualitaria. La capacidad de influencia política seguía estando en los grupos aristocráticos, y fue en esta dirección donde se dirigieron los impulsos reformadores de Tarquinio Prisco. Así mismo, modifico la composición del senado, de la primitiva caballería y del sacerdocio de las vetales incrementando el número de sus miembros para conseguir asegurarse un grupo de partidarios con capacidad de influir favorablemente a sus intereses, equilibrando el mayor peso a las más antiguas familias nobles. Pero también claros indicios de oposición a la figura del monarca. El enfrentamiento entre Tarquinio y el augur Atto Navio, propósito de las centurias de caballería refuerza esta impresión. La principal contribución de ese monarca la definición de Roma como ciudad, en oposición al regnum, de ahí que su creación lleve a la decadencia de la monarquía. Aunque fracasó en el aspecto institucional, la primitiva organización ciudadana se organizaba en curias y las tres tribus romúleas, que no se adaptaron con facilidad al nuevo marco. Las reformar llevadas a cabo por Servio Tulio, pueden entenderse como la fundación de la ciudadanía romana. Hay fuentes que le atribuyen una actividad muy intensa en el campo legislativo, traducida en la introducción del censo, de la organización centuriada y de las tribus territoriales, que rompía el esquema vigente en Roma y sienta las bases del futuro régimen republicano. La creación de las cuatro tribus llamadas urbanas creadas por Servio dio lugar a un número total de 21 en el año 495. Se sabe que dos de ellas son de origen republicano, La Claudia y la Clustumina, pero ya no es posible afirmar con certeza cuando se crearon las 15 rústicas restantes. La opinión dominante considera que las tribus en su conjunto fueron creadas por Servio como nuevo marco organizativo del cuerpo cívico, como instrumento para las operaciones del censo y con especial referencias a las necesidades militares. A finales de la monarquía los dominios de Roma comprendían tanto el espacio ocupado por las tribus geográficas como el de las tribus gentilicias. Las reformas de Servio aportaron mayor uniformidad en sus relaciones con el poder. En consecuencia, tanto los miembros de las gentes como el resto de los ciudadanos libres, se verán sometidos a los imperativos del censo y el reclutamiento. La reforma de las tribus cumplía un claro objetivo la perfecta integración de toda la componente poblacional, para proporcionar a la civitas una mayor cohesión interna. Todos los ciudadanos se encuentran ahora bajo un mismo criterio, la tribu. Es comúnmente admitido que la tradición ha vinculado a Servio un esquema que sólo se corresponde con las circunstancias existentes en época mediorepublicana, y más en concreto en el siglo IV. Parece cierto que el estadio más antiguo en la organización censitaria, aquél que podemos considerar serviano, se encuentra reflejado en un fósil de la terminología militar arcaica, classis, así como el derviado infra classem. A la convocatoria del censo primitivo tenía que acudir los aptos para el servicio en el ejército, incluidos aquellos situados en los estratos sociablemente más inferiores. La exención militar no podía resultar entonces de un criterio económico, sino exclusivamente social. Al censo estarían convocados todos los propietarios de tierra, los adsdui, así como sus hijos y dependientes en posición de la plenitud de los derechos cívicos. Con ellos se constituían la infantería, organizada en dos clases, classis e infra classem, según el armamento que pudieran presentar. La teorización del sistema serviano presupone la simultaneidad de los tres elementos, militar, fiscal y político, pero en realidad la primitiva estructura timocrática romana contemplaba sólo dos de ellos, ya que el tributum no fue introducido sino hasta finales del siglo V. Del esquema serviano emanan cuatro categorías entre la población, classis, infra classem, en la parte superior el equitatus y en la inferior los proletarios relegados del propio sistema de obligaciones militares. La tradición nos presenta, por último, dos versiones diferentes acerca de la personalidad de Servio, una lo aproxima a la imagen de un rex popularis, y otra que, por el contrario, resalta los elementos aristocráticos de la personalidad del rey. La figura de Servio experimento, a su vez, un proceso de transformación en sentido heroico. Por otra parte no debemos considerar ventajosa el sistema timocrático de Servio para la plebe, ya que mantuvo los privilegios de la aristocracia, solo adaptándolo a nuevas circunstancias. La personalidad del último rey de Roma, Tarquinio el Soberbio, aparece cargada de elementos retóricos y amplificaciones narrativas, algunos episodios están conformados a partir de otros tomados de la historiografía griega, sobre todo de Heródoto, reflejado en la tiranía ateniense. La mayor parte de la información transmitida por los antiguos se centra en la política exterior de este monarca. Ya que logró materializar por primera vez una autentica hegemonía Romana sobre los latinos, amparada a su vez por un armazón institucional. Roma será conocida como potencia hegemónica en el Lacio en el plano internacional. La nueva alianza latina tenía como referencia el lucus Ferentinae y el santuario de Júpiter Latiaris. Tarquinio busca una nueva garantía de Júpiter con la designación de su santuario albano y una intervención en las feriae Latinae. La caída de Tarquinio y el fin de la hegemonía en el Lacio propiciara un retorno a las condiciones originales, acción que será cumplida por Egerio Baebio. Tarquinio gobernará Roma con un poder más personal que institucional. El vínculo parental que establece con Octavio Mamilo, al que caso con su hija, por ello cuando este perdió el trono se convierte en uno de los agentes más importantes en los acontecimientos que culminaron en la batalla de lago Régilo. Se dice que Tarquinio vivió en Tusculum, como privatus y en compañía de su esposa, durante 14 años. La política desarrollada en el Lacio por Tarquinio, se refleja en el tratado general que afecta al conjunto de los latinos, sellando la alianza con centro en el lucus Ferentinae. Los acuerdos específicos con comunidades concretas, como Gabii y aquellas otras ciudades que en el texto de Polibio figuran como sometidas también. La presencia de Circeii entre las ciudades aliadas de Roma en el tratado con Cartago no entra en colisión con la colonización promovida por Tarquinio, pues no deja de ser una práctica habitual en los primeros tiempos de la república .El proyecto de hegemonía de Tarquinio abarcaba todo el Lacio y aplicando diversas formas de control. Estamos mucho más informados de la política interior de Tarquinio, donde los antiguos resaltaban el carácter despótico y tiránico de su gobierno. Genera el odio entre patricios y plebeyos, propicia falsas acusaciones contra hombres ilustres, se rodea de una guardia personal, y lleva a cabo medidas contra los plebeyos a los que impone duras corveas y priva del amparo jurídico proporcionado por Servio. Tarquinio da la espalda al Senado, cuyos miembros son diezmados y solo se deja aconsejar por familiares y amigos reunidos en palacio. La tradición lo presenta como un monarca ilegítimo, un déspota que había recurrido a la violencia para alcanzar el trono, Como dice Cicerón, transformó la realeza en una tiranía.

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