miércoles, 31 de julio de 2013

Resumen de la Historia de Andalucía Contemporánea CAPÍTULO 2: LA ANDALUCÍA DEL SIGLO XVIII Andalucía entre dos orillas de dos mundos que hacen brotar lo nuevo proveniente de lo viejo en cuanto al concepto de Régimen, se adentra en sus cambios jurídicos, demográficos, sociales y económicos dentro de la centuria del XVIII. Ante las informaciones provenientes de las diferentes fuentes en lo que se refiere a los censos realizados en dicho contexto, la Población Andaluza se incrementó en más de un cuarenta por ciento siendo mayor su ritmo de crecimiento durante la primera mitad que en la segunda del siglo viéndose por tanto que no hubo un crecimiento demográfico revolucionario como en otros territorios de Europa. No hemos de olvidar que ante las puertas del siglo XIX, el ciclo seguía teniendo las mismas características que el existente en la anterior centuria en lo que respecta a las altas tasas de natalidad y mortalidad producidas por factores exógenos como las hambrunas, frecuentes alteraciones climatológicas,… fenómenos que irían produciéndose a lo largo del siglo XVIII y que impedirían la posibilidad de un crecimiento demográfico que pudiese ir al alza. Con un territorio dado a los continuos descontrastes, geográficamente hablando, pudiera llamar la atención y pese a la descripción de nuestro panorama la Andalucía de los Cuatro Reinos poseía un crecimiento mayor de población en su parte oriental con respecto a la zona occidental aunque en el aspecto local el auge demográfico benefició a los núcleos urbanos de los ámbitos como Cádiz, Málaga,… sin olvidar las urbes del interior de naturaleza rural, es decir, campesinas como Ecija,Jérez,…Pese a esto no sucede lo mismo con otras ciudades como Sevilla y Córdoba pues solo Granada pudo incrementar su número. Mostrando el aspecto poblacional y demográfico, vayamos entonces a otro ámbito de interés, aunque sobradamente conocido siendo el aspecto agrario. Desde tiempos antiguos, concretamente, durante la roma clásica y sobre todo en la Bética Romana un hecho predominante ha sido y lo sería en los siguientes lustros habiendo un ligero paréntesis en determinadas etapas de nuestra historia, las cuales, no iremos a entrar en ellas pese a tener presencia en el mismo siglo XIX y posteriormente. El factor agrario dominaría. El factor agrario dominaría el aspecto el aspecto económico como bases de esta, forma principal de riqueza al igual que otra fuente como el poder político en lo que se refiere a los propietarios como a los explotadores. Este inmenso vergel como ya se demostraba en la fuentes clásicas era líder de la economía castellana, una cuarta parte del producto agrario según el catastro de una cuarta parte del producto agrario según el catastro de Ensenada. Más de la mitad del territorio un sesenta por ciento eran tierras de cultivo y labor mientras que un tercio eran improductivas y estaban incultas. Pero este dorado poseía un reparto inferior y desigual entre los cuatro reinos andaluces. Obviamente el valle del Guadalquivir era quien destacaba en el peso interior bruto agrícola que correspondía al reino de Sevilla frente al reino de Granada. Pero la mayor parte de esta, concentrada en latifundios en su gran mayoría pertenecientes a autoridades eclesiásticas. Entre los años de 1761 y 1790 se realizaron las formas de disolver dicha situación con la venta de terrenos baldíos municipales aunque fueron un fracaso ya que nos se consiguió modificar el régimen de propiedad y la desamortizaciones decimonónicas consolidaron más. Sin apartarnos del tema agrario las superficies cultivadas en Andalucía estaban ocupadas por cereales y los olivares…. Los contactos con las colonias americanas no dieron ningún fruto alguno en cuanto a los beneficios del tráfico colonial. Ante esta desdichada situación tampoco podría ignorarse a lo que respecta a la ignorancia de su población, la intromisión de la iglesia en el campo de la Ilustración y la nobleza se oponía a cualquier cambio o transformación que pudiera peligrar su existencia en el status estamental, económico y jurídico. Esto no hizo que existiera proyectos de naturaleza modernizadora dentro del ámbito cultural como era el de la educación. Un ejemplo de ello sería Pablo de Olavide en lo que respecta a la Universidad de Sevilla en su plan de reformas para la modernización de este siguiendo las directrices del monarca Carlos III en iniciativa de sustituir las arcaicas estructuras organizativas así como la de sus métodos para dar una mayor importancia a las ciencias experimentales y prácticas, del mismo modo que en la Universidad de Granada. Pero ante todas estas iniciativas no produjeron demasiados frutos debiéndose a la apatía y el inmovilismo de los estamentos universitarios. Tampoco las tertulias y los salones literarios hicieron mucho ecos en una sociedad , como la andaluza, que era analfabeta e ignorante desgraciadamente, aunque las Academias en las que se fundaron muchas de estas por el territorio caso de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Granada y aquí ponemos algunas en su respectivo orden alfabético, según las urbes que hemos mencionado siendo la Academia de las Buenas Letras, Bellas Artes, la Academia de las Tres Nobles Artes, la Academia General de Ciencias,… y la del Trípode. Pero si al ámbito cultural se hicieron dichos proyectos también en el campo de lo económico con las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País fundandose un gran número de estas en el último tercio del siglo XVIII con la participación del clero y de las noblezas locales apareciendo en lugares de nuestra geografía donde eran necesarias. CAPÍTULO 3: ANDALUCÍA Y EL TRÁNSITO DEL ANTIGUO AL NUEVO RÉGIMEN. Andalucía se encontraba en vísperas de la Guerra de la Independencia bajo la dinastía borbónica un tanto postrada y sin pulso alguno desde la muerte de Carlos III. Su sucesor Carlos IV era un monarca cuyo carácter de intenciones bondadosas estaba incapacitado para el gobierno. No obstante los acontecimientos en Francia debido al estallido de una Revolución hizo que varias veces España fuera enemiga de esta como posteriormente aliada de la misma, aunque se volvería a repertir el mismo fenómeno inicial que motivó el estallido de una guerra y revolución en el ámbito penínsular en 1.808 tras la penetración del ejército francés con el objetivo de invadir Portugal. Esto irían a repercutir a Andalucía posteriormente en el aspecto económico- mercantil en el comercio colonial con las colonias americanas. En la política exterior española las directrices a seguir sería el acercamiento a Francia de la que esta controlaría la política de esta viéndose en los Tratados de Basilea, San Idelfonso y Fontainebleau. Las consecuencias previas fueron frente a la costa andaluza, concretamente, en Trafalgar donde la armada imperial española es derrotada por la inglesa en 1.805 y dos años después la entrada del ejército imperial francés desembocaría posteriormente la efeméride mencionada en un principio, la Guerra de la Independencia. Esta fue la línea política de Godoy cuyo detractores, que fueron muchos, se oponían a la política cuya naturaleza francófila haría que en la Corte hicieran conspiran contra este. El “Motín de Aranjuez” haría destronar al monarca Carlos IV entronizándose en el trono imperial español a Fernando VII, un verdadero Golpe de Estado en toda regla. Después padre e hijo se ven en Bayona donde estos irían a ser destituido por uno de los hermanos de Napoleón, José Bonaparte del que ocupará el trono de España. Al materializarse la guerra y la revolución en la llamada tradicionalmente por la historia oficial como “Guerra de la Independencia” en Andalucía nace el movimiento juntero que sería verdaderamente un hecho verdaderamente revolucionario en opinión de los historiadores Pérez Serrano y Sainz Varela. Todas ellas representaban la Soberanía Nacional la cual recaía en el depuesto monarca ya fueran de tendencia absolutista o liberal. Con ello se habría roto el tradicional pacto ilustrado entre el rey y sus súbditos.(72) Todos los caminos conducen a la antigua Bética y sus respectivas ciudades formarían dicho fenómeno juntero cuya génesis empezaría en Sevilla donde surgiría la “Junta Suprema de España e Indias”… A la muerte de Fernando VII accede al poder María Cristina de Nápoles razón por la que esta ocupa el trono es debido a la todavía prematura hija de estos, la futura Isabel II, que no había alcanzado la mayoría de edad y no podía alcanzar la corona. Pero el trono en su línea sucesora correspondería su hermano Carlos María de Isidro según la “Ley Sálica ”de la que se derogó por parte del rey impidiéndole acceder al trono a este. Pese a dicha situación fueron muchos los partidarios intransigentes del absolutismo que vieron con algún recelo o desprecio cualquier reforma que pudiera oler a cierto aperturismo. He ahí el embrión del futuro Carlismo. Mientras tanto Andalucía apoyará la causa isabelina pues simboliza el régimen liberal burgués frente al carlismo. Del sistema político que venían a defender venido de la herencia de la Constitución de 1.812, también se encontraban dentro del mismo liberalismo como eran los económicos y donde los intereses que buscaban los burgueses se encontraban en lo comercial, lo agrario y lo minero. Mientras que los intereses del pueblo andaluz recaían básicamente agrícolas. Pero a la causa isabelina debemos de mostrar una especial atención al respecto ya que se produciría un hecho trascendental e importante dentro de nuestra Historia como la génesis de nuestro sentimiento nacional , que ya se anunciaban desde la guerra de la independencia, siendo las Juntas revolucionarias de 1.835. En los meses de agosto y septiembre de ese mismo año las juntas proclaman la Constitución de 1.812. Esto se debe a la oposición a los gobiernos de Martínez de la Rosa y del Conde de Toreno. El triunfo de estas se debió al ejército y las milicias urbanas, aunque ahora vendría una posición de gran importancia siendo que las juntas provinciales pudieran unirse y dirigirse en una sola instituyéndose en Andújar. Dicha propuesta se debió al comandante José Espinosa de los Monteros. Se organizó un ejército de 30.000 hombres para enfrentarse a la misma Capital de España, Madrid e incluso a los carlistas frente al moderantismo del gobierno y los nostálgicos del absolutismo. Se debe tener en cuenta que las juntas obedecerían a Isabel II en su acérrima fidelidad en la que proponían una serie de proposiciones en las que se encontraban los siguientes apartados : 1. Derogación del Estatuto Real por un Código diferente. 2. Sustitución del conde de Toreno. 3. Nuevas Cortes Constituyentes. Los resultados no se hacen ya que sustituye al Conde de Toreno por Juán Alvarez de Mendizábal. Este hará que todas las Juntas obedecieran a este menos la de Andújar reconvirtiéndolas en diputaciones provinciales o en un órgano de nueva creación denominado “Juntas de Armamento y Defensa. Esto haría enfrentar a los insurrectos en los que por un lado irían a ocupar los nuevos cargos o seguir la resistencia. Esto se iría a solucionar de manera militar. Cuando el Ejército marchaba sobre la Capital de España pasarían a la causa del gobierno. Como se puede apreciar la posición de las juntas andaluzas fueron un “hueso duro” para el gobierno de Madrid. Más tarde el Estatuto Real sería sustituido por la Constitución de 1.837 cuya naturaleza era más progresista. Pero no todo iba a ser un fluvial de aguas tranquilas ya que en ese mismo año subiría al poder otro moderado siendo Francisco Javier de Isturiz. En 1.840 se produce una oposición contra la reina regente por parte de Barcelona y Madrid a esto se sumarían las juntas de Málaga y Almería siendo el motivo de que la reina apoya a los moderados y muestra su oposición y enfrentamiento con el general Baldomero Espartero, principal figura de los progresistas. El motivo de dicha trifulca sería la firma o no de la ley de Ayuntamientos, que aumenta el poder del gobierno sobre la administración local. María cristina acabó abdicando y las Cortes españolas nombraron a Baldomero Espartero como regente. Se inició entonces la “época de los Generales”. Pero, Andalucía se une a las protestas generales contra la política personalista del general, que lo llevarían a su fin. Mientras que el contexto histórico se desarrollaba en estas circunstancias nuestro territorio conseguía una Unidad Regional a nivel “político-administrativo”. Sabemos que Andalucía al comenzar la Edad Moderna estuvo constituido en cuatro reinos, mencionados con anterioridad, de los que se transformarían en ochos provincias por el proyecto realizado por el granadino Javier de Burgos en 1.833. Antes de dicho proyecto se realizaron otros muchos desde la organización territorial en departamentos, prefecturas y subprefecturas al igual que las formas que las que existía en territorio francés bajo el reinado de José Bonaparte y las Cortes de Cádiz erigieron una organización basada en provincias y a su vez agrupadas en regiones que no se llegaron a realizar bajo el reinado de Fernando VII, aunque si durante el trienio liberal y definitivamente llegó a realizarse bajo el primer gobierno moderado de Martínez de la Rosa bajo la regencia de María Cristina. Es en esta época donde se produce la Primera Guerra Carlista que en Andalucía se inició con mal pié en cuanto a que el llamamiento de Don Carlos en el sur sería recibido de forma adversa ya que el territorio era partidario de los isabelinos y de los valores constitucionales. Pese a esto tuvieron su presencia en el territorio andaluz penetrando desde Córdoba provenientes de la Mancha, aunque hubo levantamientos autóctonos Tarifa, Motril, Jaén y Málaga pero fueron efímeros pues la Milicia Nacional en su intervención rápida pudo abortar sus acciones pasando por las armas a sus cabecillas e instigadores. Hubo caso como la Penetración exterior del General Carlista Miguel Gómez que deambuló casi tres meses por tierras béticas desde septiembre hasta diciembre de 1.836 que puso final a su aventura carlista en el sur .No llegó a controlar ninguna de las ciudades andaluzas en las que estuvo como Málaga y Jaén, aunque si Córdoba por escaso margen de tiempo. En cuanto a los levantamientos interiores fueron abandonados por el entorno rural, es decir, el campesino debiéndose a la oposición. CAPÍTULO 4: LAS TRANSFORMACIONES AGRARIAS DE LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA. Tanto la agricultura como la propiedad, y entiéndase esta respecto a la explotación de de la tierra y disfrute de ella, son los pilares básicos del contenido de este capítulo enmarcado cronológicamente desde la crisis del antiguo régimen hasta la crisis de fin de siglo. La manera de relacionarse con la tierra se traslada a batallas de políticas agrarias o reformas agrarias en la Andalucía contemporánea. Es decir esas reformas encaminadas a afectar a la situación de la propiedad, modificar el estado de la agricultura para aumentar la productividad , diversificar y modificar los cultivos, son la base de planteamientos de propuestas regeneracionistas de finales del XIX y del reformismo agrario de la Segunda República, hasta la última de la reformas ,(Reforma Agraria Andaluza, 1984). Con el reformismo ilustrado del siglo XVIII, políticos y pensadores liberales del siglo XIX heredan la cuestión “el problema de la tierra”, un problema común en la Europa de la segunda mitad del siglo XVIII relacionada directamente con el crecimiento demográfico. Con lo cual podemos deducir que el renovado interés por la agricultura hizo de la tierra un autentico foco de atención que desarrollo actuaciones reformistas para no solo mejorar la agricultura sino también transformar las estructuras tradicionales de la propiedad. La agricultura andaluza del siglo XVIII estaba desarrollada en un sistema especifico el “arredramiento”, que con el aumento demográfico desarrollo la práctica de subarriendos de grandes cortijos y dehesas. Que trajo beneficios a grandes arrendadores, propietarios y algún que otro administrativo pero claro está que no beneficio a braceros, pelentrines o jornaleros. Estos sistemas de tenencias y explotaciones son conocidos por las protestas del estado llano y los intendentes provinciales al poder general que llegaron simplemente a la elaboración de unos informes de remedios para la crisis agraria. Nunca se llevaron a cabo solo queda como muestra los informes extractos en el Memorial ajustado publicado en 1789. Desde la época de la reconquista y el repartimiento posterior en el periodo de la formación de señoríos y los vínculos de mayorazgos nos llevan a la concentración de la tierra en pocas manos muertas. En algunas zonas de Andalucía se ensayaron fórmulas intermedias como los repartos a censo de tierras concejiles pero los bienes eclesiásticos tan solo los jesuitas se les restringieron de adquisición de bienes muebles. Todos los presupuestos ilustrados giraban a la amortización de la tierra como remedio. Los reformadores del siglo XIX actuaron de forma más decisivas ante los problemas pendientes. La fase final del proceso que originó el cambio al Nuevo régimen de propiedad capitalista se encuentra en el siglo XIX sancionado por una revolución jurídica anifeudal. Dentro la misma la revolución agraria del siglo XIX tuvo como objeto el acabar con la propiedad inmovilizada por la Nobleza, la iglesia y el municipio a través de tres operaciones jurídicas llamadas desvinculación, desamortización religiosa y desamortización civil gracias a la alianza entre la aristocracia latifundista y la burguesía liberal, con la monarquía tradicional como árbitro. El Estado español desde 1814 lleva una política decisiva para liquidar los viejos estorbos. La abolición de los señoríos se produjo en varias etapas: comienza en las cortes de Cádiz de 1812, se revisa con el régimen absoluto en 1814, y termina con la Ley de 26 de agosto de 1837. En las cortes de Cádiz se promueve una idea fundamental, todos los ciudadanos son iguales ante la ley, sin disfrutar de fueros o privilegios, sin sufrir el sometimiento jurídico a otro, e implicaba la desaparición de los conceptos de señor y de vasallo y los de servidumbre.(Ley de Señoríos de 6 de agosto de 1811 que suprimía las preeminencias jurídicas de la nobleza y afectaba a la propiedad ). Las cortes de Cádiz abolieron sólo el señorío que implicaba relación vasallática o ejercicio de rentas feudales (caza, pesca, hornos, molinos…) El cambio a propiedad privada que benefició a señores como a futuros compradores se llevó a cabo por la Ley de 3 de mayo de 1823 y a la ultima disposición legal sobre la propiedad nobiliaria, como la figura jurídica del mayorazgo. El reparto de baldíos y tierras comunales frenó el ataque frontal contra los bienes de la iglesia. El decreto de 4 de enero de 1813 reducía los baldíos y terrenos comunes a propiedad privada para conseguir una triple finalidad: militar, fiscal y reformismo agrario. Estas medidas anuladas en 1814 produjo movimientos de rebelión campesina con ocupación de tierras, dejación de pagar rentas y censos, y ataques a las propiedades señoriales. La grave crisis que arrastraba el país incluso en tiempos de José I, justificaba la primera desamortización, con una postura de mayor dureza esta vez hacia el estamento eclesiástico. (decreto de 13 de septiembre de 1813, que trataba sobre el pago de la deuda pública en tiempo de guerra y cuya fórmula se resume en admitir créditos contra el Estado o vales reales como pago de la deuda,) Decreto que apenas pudo ser aplicado tras la vuelta del Estado absoluto. Pero se seguirá insistiendo en esta vía, el pago de la deuda se convertirá en una meta constante frente a los ideales de reforma agraria que se fueron dejando de lado. El proceso de desvinculación tiene su base en la abolición de las relaciones señoriales por la ley de 26 de agosto de 1837. Pero claro, la disolución del régimen señorial no modifica necesariamente las estructuras económicas y sociales sino que las capacita para un cambio que puede operarse o no, en función de las necesidades de los desvinculados o de sus estrategias selectivas compradoras o vendedoras. Así las repercusiones sobre los modos de explotación y cultivo es evidente que la propiedad desvinculada, no transferida de mano, se mantiene dentro de una actividad rentista sin modificaciones sensibles. Aparecen dos realidades de relaciones entre arrendadores y arrendatarios en el nuevo estado jurídico liberal. Primero las establecer pautas del buen labrador ( rotación de cultivos, reposición de marras en el arbolado, mantenimiento y mejora del caserío …) y segundo la meticulosidad de cláusulas que regulan la propiedad y el usufructo temporal de la misma por el arrendatario o colono, lo que explica el trasfondo de la revolución social . La desamortización es el proceso más profundo, basado en el cambió de manos de la propiedad de la tierra, desde la iglesia y los municipios a su incautación por la Nación y una posterior subasta pública. La posición individualista sobre el reparto de Mendizábal, se impuso que implicaba además la solución fiscal (acabar con la deuda) y de la solución política (conseguir partidarios a la causa), una reforma social (repartir la propiedad ) que siempre ha quedado cuestionada. La desamortización religiosa fue un proceso discontinuo que sigue los avatares de la implantación de la propia revolución liberal. Existen diferentes etapas : restablecimiento de la legislación de Cádiz y nueva disposiciones sobre el clero regular( trienio liberal, 1820-23), bienes del clero regular ( Mendizabal, 1936) ;bienes del clero secular ( Espartero, 1841); y bienes eclesiásticos y municipales (Madoz,1855). Con el trienio liberal la desamortización recaería en el clero con mayor patrimonio, en el decreto de 1 de octubre de 1820. La expropiación de la mayor parte del patrimonio del clero regular de la región andaluza , ahora bien la tierra desamortizada no significa necesariamente tierra vendida. En Andalucía sólo el 6,3% de las explotaciones sufrieron una división en parcelar el resto permanecieron tal cual para su venta. Este cambio de manos no significaba necesariamente transformación de la estructura de la propiedad y de la explotación. Con lo cual podemos afirmar la pervivencia y coexistencia de la pequeña y gran propiedad que venía funcionando desde mediados del siglo XVIII. La pregunta que nos deberíamos hacer sería cual de las formulas es más rentables, (minifundista o latifundista). La supuesta reforma productiva es todavía más discutible. Las desamortizaciones anteriores a Mendizábal y Espartero crearon un importante precedente: el desmantelamiento de la propiedad eclesiástica. Son los reales decretos de 1836 y 1841. Debemos de señalar que en las provincias andaluzas existía el mayor número de conventos. Pero este importante patrimonio eclesiástico envuelto en la falta de liquidez, prejuicios religiosos o temores de reversión, sin duda creaba inapetencias a compradores. Tal tendencia cambia a partir de 1837, pero las cotizaciones medias no subirían hasta 1842 como consecuencia del tirón de la demanda, la fe en el proceso y la favorable coyuntura económica. Andalucía con el patrimonio más rico donde Córdova y Cádiz encabezaban la listas de transacciones que precisamente permiten las investigaciones hoy en día. Ahora bien el primer problema que nos encontramos es el aproximarse a las cifras de la tierra desamortizada y vendida. La obtención de cifras globales de extensión vendidas es difícil pues se recogen cifras parciales de cada población y en distinta unidades de medida ( fanegas, aranzadas, majadales) lo que dificulta la suma total. : ¿se cumplieron los objetivos reestructúrales de la propiedad ,de la explotación y de la finalidad social? El análisis de resultados nos lleva …. Los distintos tipos de parcelación no fueron modificados al venderlas, es decir, seguían con el tamaño inicial de sus explotaciones. Como sabemos no se pretende ningún reformismo agrario tan solo pagar la deuda y ganar amigos para la causa liberal. En Andalucía las propiedades estaban muy dispersas y sus tierras cultivadas. El sistema de explotación, a través de arrendamientos, era del orden de los arrendamientos laicos. Sus colonos y arrendatarios no iban a dejar pasar la oportunidad. Luego podemos afirmar que este cambio de manos no supone ninguna revolución agrícola, ni cambio de la estructura de la propiedad solo transformaciones de una evolución capitalista y rentabilista . Con lo cual se genera o se continua una concentración latifundista y al mismo tiempo minifundios de grupos pequeños labradores y campesinos (áreas que han permanecido hasta nuestros días como: Campiña de Jaén, Montilla en la Alta Campiña Cordobesa, Aljarafe Sevillano. Con la llegada de los moderados el año 1844 quedó suprimido el proceso de desamortización religiosa y una ley de Narváez de 1845 dispondría que lo no enajenado se devolviera al clero. Con el trienio liberal la desamortización civil con el decreto del 29 de junio de 1822 volvía a dar normas sobre la ejecución de baldíos y bienes propios pero los repartos de debían de realizar las Diputaciones y no los pueblos. Por lo que ante la abolición por el régimen de Fernando VII no implicará que se vendiera o repartiera alguna tierra pudiendo seguir disfrutando el pueblo durante la década ominosa 1823-1833. El reparto se lleva a cabo mediante el censo agrario, contrato en el que el censualista entrega su propiedad divida en pequeños lotes a un censatario, de forma gratuita o a cambio de una renta. Aunque la imposibilidad de mantener la pequeña propiedad trajo consigo la consecuencia de integrase en unidades de explotaciones mayores, para obtener mejor rentabilidad y capacidad de subsistencia frente a la crisis. Sobre la venta de bienes propios del municipio de Córdoba se evito enajenar las fincas rústicas dividas en suertes limitando el ámbito de los compradores a los individuos de solvencia económica y excluyendo a los pequeños campesinos y braseros. En Sevilla se crean minifundios a partir de repartos con posterior proceso de concentración a través de ventas forzadas en las coyunturas críticas de 1835 y 1843. El reparto de tierras señoriales y vinculares cumple un objetivo claro el de acallar el hambre de tierras de los campesinos, deshacerse de tierras de dudosos títulos o razones de ventaja económica como la obtención de una renta segura, el fijar la mano campesina en los alrededores de la explotación, etc. Estos bienes quedaron libres para proceder a su venta o para cualquier otra disposición, incluido el reparto a censo. Pero los cortos periodos de vigencia de las leyes y las inseguridades sobre lo que se compra o se vende crea un clima de actuaciones inseguras anterior al año 1840. El reparto de tierra vinculares son un paso más para la configuración de propiedad privada de la tierra. Esto se resumen en el paso del Antiguo al Nuevo régimen. Se crearon minifundios pero no a costa del importante latifundio nobiliario estable hasta finales del siglo. Con la ley General de desamortización promulgada el 1 de mayo de 1855 (ley de Madoz), amortizara los títulos de la deuda pública. El objetivo es ahora la desamortización omnímoda de la propiedad que afecta a todas las propiedades en manos muertas. Existieron excepciones en cuanto a los bienes de aprovechamiento común en manos de Ayuntamientos con facultad de venderlos o no. Una vez aprobada estuvo marcada por avatares del bienio liberal, y sometida a revisión total o en aquellos aspectos parciales que entraban en contradicción con el Concordato firmado con la Santa Sede en 1851. La ley quedaría suspendida temporalmente el 14-9-1856 y reanudada el 4-4-1860, quedando este proceso abierto hasta 1895. Según el estudio por Bernal en Andalucía se vendieron entre 1855 y 1895 alarededor de 58000 fincas rusticas, cifra que triplica las vendidas en la desamortización eclesiástica , la gran mayoría podría catalogarse de latifundios. Los bienes propios vendidos condicionaran el futuro de las Haciendas locales, que pasan a depender del poder central, supeditada al cobro de las compensaciones económicas. Tanto las tierras de Propios como las de la Iglesia se vendieron de acuerdo con las dimensiones ( grandes lotes de Propios y lotes pequeños de la iglesia) y la reestructuración de la propiedad se basaba en la reordenación de la preexistente. El único gran beneficiario fue el sector agrario y el terciario. Pero podemos también mencionar los profesionales de la compraventa donde algunos pasaran como especuladores y otros pasaran a ser la nueva burguesía agraria. Como conclusiones finales podemos afirma que el fracaso de la política social del liberalismo estuvo en que abandono sus postulados doctrinales para solucionar el problema de la crisis financiera. Habrá que esperar, sin duda, al regeneracionismo del siglo XX para completar nuevas corrientes de opinión de una nueva estructura social agraria. El mapa social que se origina es diferente, existe un nuevo esquema social. La nobleza terrateniente logra integrarse en la sociedad burguesa, considerada una clase activa del sector agrario, deja a un lado sus antiguas percepciones y derechos y los sustituye por dos tipos de explotación (la indirecta y la directa), con una estrategia conservadora en el sentido de que compra para retener el patrimonio y una renta segura. La burguesía ahora se consolida gracias a los cambios jurídicos del régimen de propiedad y a la liberación del mercado de la tierra, tiene la oportunidad de hacerse propietario. El campesinado no resulto beneficiario. Los resultados de la política liberal les llevó a una lucha antiseñorial , en la defensa de la tierra del común, o en el intento de cesión o compra de tierra en los repartos y desamortizaciones. Los campesinos siguieron el camino de luchas hasta septiembre de 1868. El cambio de manos afectará al sistema agrario productivo. Las transformaciones ocurridas en la agricultura andaluza a mediados del siglo XIX se puede ver en: -Cambios en el paisaje agrario : ampliación o concentración de superficies, aparición de nuevos cultivos. -Técnicas agrícolas empleadas en la producción a mediados del siglo XIX difieren poco de las del siglo anterior. La introducción de nuevas tecnologías, maquinismo, abonado, riego…, son tardías. La forma de explotación dominante en las áreas de latifundio y en los cortijos siguió siendo al tercio (tres hojas). -el análisis de la coyuntura y variables de producción, precio…para acercarnos al estado de la agricultura. El aumento de la producción debido a la ampliación de superficies cultivadas marginales nos da muestra de la mejora de la productividad o de los rendimientos como consecuencia de una mejor tecnología. En el caso andaluz, existe una caída de rendimientos agrícolas a partir de 1800 y en una etapa larga que llega hasta 1868 jalonada en importantes crisis de producción con la repercusión sobre los precios. Además esa producción agrícola poco diversificada hay que sumarle que alza de los precios y la política proteccionista lleva al desinterés por el mejoramiento de la productividad. Esta situación se descompone en el ultimo cuarto de siglo por un cambio coyuntural a nivel mundial. Va a persistir diferencias regionales que se agravan en tiempo de crisis. En Andalucía la crisis agrícola y pecuaria desde 1868 se hace más aguda en 1882, hasta 1914, con carga violenta aparece la mano negra, las revueltas anarquistas, las huelgas continuas, unidas a la represión. Desde 1883 se suceden las Comisiones para recabar información sobre el problema destacando la Comisión de Reformas Sociales. Se recogen las causas responsables de la crisis: naturales, técnicas, económicas, nuevas políticas, razones coyunturales. Y se plantean soluciones como la actuación del Estado con políticas proteccionistas; modernización sin cambiar relaciones de producción, principios sociales de armonía, o reformas del régimen de propiedad y explotación más profundas. La crisis de la económica europea repercute en la problemática social andaluza. Desde los jornaleros hasta los pequeños propietarios que se endeudan y acaban perdiendo sus tierras. Casos que favorecen al reajuste de la propiedad para el latifundio, el único sistema salvable de la crisis. Un golpe certero a las aspiraciones del campesinado de forma que en el siglo XX se sigue haciendo presente el problema de la tierra. Las soluciones agrícolas se limitan a la introducción de nuevos cultivos y una incipiente mecanización acompañada de la consiguiente contestación social. CAPÍTULO 5: INDUSTRIALIZACIÓN ANDALUZA: ÉXITOS Y FRACASOS El último cuarto de siglo XVIII, el panorama andaluz estaba reducido a instalaciones comerciales o militares que el Estado mantenía abiertas (fabricas de tabaco, astilleros y arsenales). Se asistió a un proceso de modernización de la baja Andalucía con la acumulación de capital procedente del negocio colonial, (Cádiz y Sevilla primeras ciudades relacionadas con fabricación de harina, curtidos y una incipiente industria textil).Con la crisis de la monarquía absoluta embarcada en una serie de guerras que llevaron a la bancarrota y que se culminaron con la guerra de la Independencia y destrucción de la estructura productiva, todo ello sumado al fin del negocio colonial. En los años finales del reinado de Fernando VII se impuso un replanteamiento de las bases de la economía andaluza, sobre tres pilares fundamentales; el mercado local, el acercamiento a las sociedades industriales del Norte de Europa y América, y el establecimiento de relaciones con las nuevas repúblicas americanas. Se abrió nuevas expectativas que la clase empresarial supo ver para emprender una serie de proyectos de modernización que colocaría a Andalucía a la cabeza de las regiones industriales de la península. Debemos de mencionar una especial incidencia en la industria, la banca y los ferrocarriles. El mayor esfuerzo industrialización se llevó a cabo en Málaga cuya transformación y comercialización de la producción agrícola que crecía bajo la demanda europea que generó la acumulación de capital en una serie de empresarios dinámicos (Heredia, Larios, Loring , Giro o Huelin )que invertirán en el sector industrial. El origen de la Siderurgia malagueña (flejes de hierro para las pipas y botas en las que se transportaba el vino y el aceite) generó el arranque de la siderurgia en un contexto de escasa competencia y rentabilidad garantizada. No olvidemos también la construcción en Marbella de los hornos de fundición de la Concepción y de la Constancia con una gran expansión ayudada por la paralización de hierro del norte bajo la guerra carlista. La industria textil que incremento su nivel gracias al auge de la renta de la población como consecuencia de prosperidad en el sector agrario. (la fábrica de lana de Antequera, y de algodón en la capital). Un tercer sector que surge es el químico, requerido para el tratado de metales, ayuda al sector textil y la fabricación de explosivos para la minería. En Sevilla, también el sector que se desarrolló primero fue el siderúrgico (altos hornos en El Pedroso), acompañada de la fábrica de loza instalada en la Cartuja,(Carlos Pickman), A mediados del siglo funcionaban también cuatro fábricas de textiles que utilizaban máquinas de vapor, pero fue efímero. La industria textil tuvo relevancia en Cádiz, para el abastecimiento local (la empresa Gaditana de Hilados y Tejidos de Algodón al Vapor,S.A). En los años 40, nos encontramos con los primeros pasos de la industria naval gaditana, reparaciones en el Trocadero con carenero de rampa con fuerza motriz de vapor, primero en España. En la ciudad también se desarrollo pequeñas fundiciones de piezas para buques, como la de Thomas Haynes en Puntales. Almería destacaba por la fundición de plomo también en los años 40, que cierra pronto incapaz de hacer frente al problema técnico de desagües de las minas de plomo acompañado de la inestabilidad del mercado y las agitaciones revolucionarias de 1848. La fábrica se pondría de nuevo en marcha en los años 60, esta vez destinada a la producción de hierro colado y forjado, convirtiéndola en la cuarta provincia en siderurgia en España. La industria alimenticia y la cerámica, vidrio y la cal ocuparon posiciones destacadas. El papel de la banca y el sistema financiero rompe una tónica del primer tercio del siglo XIX basado en la economía de subsistencia, en los años cuarenta ante la creciente demanda de crédito y de liquidez. Se produce un movimiento favorable a la renovación del sistema bancario, Cádiz se adelanta en este sector. La clase propietaria y comerciante de la ciudad se implanta de manera decidida en el negocio bancario, impulsando en un solo año, 1846, de hasta tres bancos en la ciudad, (Banco de Cádiz, Banco Español de Cádiz ). En 1856 las leyes de Bancos de Emisión y de Sociedades de Crédito que suponían la eliminación de las retriciones legales impuestas hasta el momento a las actividades bancarias desarrolladas fuera del control directo del Estado. Los comerciantes e industriales promovieron la creación de distintos bancos de emisión y sociedades de crédito, guiados por la demanda de liquidez y crédito en unas ciudades comerciales configuradas como centros económicos de las ricas regiones agrícolas, la posibilidad de rentabilizar sus capitales en operaciones financieras que respaldaran sus proyectos industrial y sus actividades especulativas. La ventaja andaluza sería evidente en el ámbito de los bancos de emisió , situada a la cabeza de España. El auge bancario alacanzará también ciudades como Málaga y Sevilla, en 1856, crearon bancos de emisión con figuras destacas en el caso malagueño como Heredia, Larios, Loring, Huelin etc. Las cajas de ahorro, en las décadas centrales del siglo, fueron bien aceptados por la sociedad andaluza, destacan Caja de ahorros de Jerez, las de Granada, Sevilla y Cádiz. Los ferrocarriles en Andalucía, vinculados al cambio legislativo impuesto por el liberalismo progresista tras su llegada al poder en 1854,( ley General de Ferrocarriles, Ley general de desamortización y las de Bancos de emisión y de Sociedades) se expande con la construcción de nuevas líneas . La estructura básica de la red ferroviaria andaluza se configura en poco tiempo. Ya en 1869 existía una red de casi 1.000 kilómetros de vías férreas. No se trataba de una red completa ya que el despliegue de la red estaba condicionado por intereses de explotación y por el interés radial de la red española impuesta por el fomento de construcción de líneas que vertebraran el territorio español a través de la capital del Estado. Incluso hoy en día se siguen sufriendo las consecuencias con una penosa conexión entre la mayor parte de las capitales. La crisis del primer desarrollo industrial comenzaría en los 60, que dejaría a descubierto las contradicciones del desarrollo andaluz. La crisis provocó una reorganización económica andaluza, asentada en adelante sobre unas nuevas bases que marcarían su evolución hasta la Guerra Civil. En el terreno industrial, las carencias de condiciones necesarias para su desarrollo y la implantación del modelo ingles son los factores determinantes. La banca, afectada por la crisis, por su dependencia del capital exterior, quedó durante décadas supeditada a los designios del Banco de España. Y los ferrocarriles, que coincidiendo con la crisis el funcionamiento de las primeras líneas, provocó una ruina de pequeñas compañías. Después de la crisis el panorama andaluz se obligo a la adaptación a las nuevas circunstancias. Se inicia una transformación, la implantación de un nuevo sistema político, la restauración, para garantizar la estabilidad política y mantener el orden social exigido para la implantación del capitalismo. En el último tercio de siglo, en Andalucía el sector agroalimentario se modernizaría y se destinaría a la exportación. Un interés determinado por la gran rentabilidad. El éxito del producto en el extranjero despertó el interés del capital extranjero que movía una gran cantidad de dinero y generaba beneficios. La llegada del capital europeo unido a la vuelta de españoles tras las pérdidas coloniales definitivas impulsa la renovación de las formas de organización empresarial y convierte la fabricación del vino en el sector industrial más importante. Junto al vino , el azúcar se expandía gracias a la recesión del algodón, en 1875 veinte grandes fabricas utilizaban modernos sistemas de producción en Granada, ocho en Málaga y dos en Almería. En 1890 el dominio de los Larios todavía patente en este sector, aunque ya la producción del azúcar estaba en decadencia. El panorama de la industria agroalimentaria andaluza en el último tercio del siglo XIX puede completarse con la referencia del aceite, la harina y conservas de pescado( modernización de la industria aceitera y harinera de la familia Carbonell en Córdoba). Las innovaciones tecnológicas y empresariales se aplicaron también al proceso de transformación de la materia prima, la industria conservera resultó una actividad rentable. Por último la industria naval en la bahía de Cádiz , destaca la compañía naviera de Antonio López inauguró en 1878 un moderno dique en Matagorda destinado a la reparación de su flota pero que sirve también como servicio de correos con Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En la producción minera el plomo y el cobre tuvieron una expansión relacionada con la nueva legislación que liberalizó la explotación y exportación. La primera explotación minera a gran escala por parte de capital extranjero fue la Tharsis Sulpur and Copper Company, y el mejor ejemplo de explotación de minas de cobre de las minas de Rio Tinto. Se renovaron las técnicas de extracción y refino del mineral y se construyo una infraestructura ferroviaria y portuaria destinada a facilitar el embarque del cobre y las piritas con destino a Inglaterra. Todas las minas importantes de la provincia de Huelva pasaron a manos extranjeras convirtiéndose en un enclave que no dejo beneficios. A mediados del siglo XIX, Andalucía era la región segunda en industria en España, los sectores de producción más representativos de la primera revolución industrial se habían desarrollado. Cincuenta años más tarde existirá un truncamiento de las posibilidades de un desarrollo propiamente andaluz. Desaparecidas las condiciones que hicieron posible el desarrollo inicial, tras la crisis y la pérdida del control del sistema financiero, unida al atraso tecnológico acumulado, condiciono la renuncia a un proceso de industrialización que requería un grado de capitalización y de tecnología cada vez más alejada de las posibilidades del empresario andaluz. El panorama industrial presentará una nueva distribución de recursos, tanto en las ramas de producción, como entre las provincias. El sector alimenticio será el único que mantenga la supremacía en España. CAPÍTULO 6: LA REALIDAD SOCIAL ANDALUZA EN EL SIGLO XIX. Existen dos etapas bien diferenciadas para hablar de demografía, una la anterior a 1857 sin datos fiables, y la segunda a partir de esa fecha donde se elaboran censos modernos (1857, 1860, 1877,1887, 1897 y 1900). La desigualdad en el reparto provincial era latente en cuanto a su demografía. Así provincias como Sevilla, Málaga y Granada, tenía una población absoluta por encima de los 440.000 hab. Mientras que la provincia de Huelva con tan solo 174.391 habitantes. Esto también se reflejaba en la densidad de población por provincia destacando Málaga con el 61,9 hab./km2. Al final del siglo XIX , manteniendo estas diferencias, todas las provincias incrementarías su población. Ahora bien también existen diferencias entre el mundo rural y el urbano, las capitales van aumentar en población respecto a ámbitos rurales, caso de Sevilla y Málaga igualándose a capitales españolas importantes. Existe una gran heterogeneidad en demografía en Andalucía, en conjunto existe un crecimiento poblacional superior al de España, a lo largo del siglo XIX. Pero si España mantenía una notable diferencia al comportamiento de tasas de natalidad y mortalidad, es en Andalucía donde se acentúa esa diferencia. Superadas algunas barreras demográficas del Antiguo Régimen en Andalucía se suceden efectos tradicionales de mortalidad, epidemias, sequías y crisis de subsistencias. Con lo cual existe en esas fechas todavía una elevada mortalidad sobre todo urbana relacionada con las condiciones higiénico-sanitarias. (Cádiz, verano de 1800 con la fiebre amarilla perderá un población). Si nos encontramos con ambas tasas elevadas (natalidad/mortalidad) señalan un ritmo de vida alterado con todas sus consecuencias desfavorables para extractos sociales bajos. En Andalucía existieron varias oleadas de epidemias durante el siglo XIX, como la fiebre amarilla y el cólera. La fiebre amarilla una epidemia superada por el conjunto europeo en el siglo XVIII, de carácter endémico de América Central y del Sur se introduce por los puertos andaluces. Su expansión a través del mosquito que necesita temperaturas elevadas y agua abundantes condiciones que se dan en determinadas épocas.(Cádiz, puerto comercial por excelencia arraigará con mayor fuerza como hemos mencionado anteriormente)Las medidas adoptadas a principio de siglo fueron el cierre de las ciudades, en algunos casos amuralladas, creación de barrios extra e intramuros , para el aislamiento de la población sana. Esta gran epidemia dejaría constar el estado de insalubridad de las poblaciones andaluzas. El cólera , epidemia del siglo XIX, por cuatro veces consecutivas azoto a Europa. Es una enfermedad endémica de la India relacionada con los movimientos de población, oleadas relacionadas con la guerra del opio ó la revoluciones europeas de 1848. Los primeros casos aparecieron en Ayamonte, Huelva, proveniente de Portugal, en la misma capital onubense causo 408 fallecido y pronto se extendió a Sevilla, se establece una rigurosa incomunicación de Málaga y en el último trimestre en Cádiz , el cólera, elevaría las tasas de mortalidad. Se establecen cordones sanitarios aplicando viejas medidas sumadas a blanqueo de paredes y techos de hospitales y el lavado con agua hirviendo de los enseres en contacto con los contagiados. Las juntas de Sanidad acabarían consolidándose como órganos permanentes ante nuevos brotes como los del año 1853. En 1882 la noticia de aislar el vibrio cholerae, agente causante de la enfermedad se expande por toda Europa y cuya primera medida es la búsqueda del germen causante de tal enfermedad. El examen de las aguas potables se convierte en la principal medida. Las transformación urbana y cambio social es un aspecto ligado a la evolución demográfica antes mencionada. Málaga y Sevilla se consolidan como dos ciudades importantes en el contexto nacional. El cambio urbano procesado por una burguesía andaluza va a contribuir a modificar la fisionomía urbana, reconversión de espacios religiosos y civiles adaptados a nuevos intereses. Cambios no exentos de contradicciones. La expansión de la ciudad, el hacinamiento, el desarraigo y los problemas de salubridad van a retrasar el desarrollo de las ciudades. La burguesía no solo expande la ciudad para construir barrios obreros y va a modificar el centro urbano, creará ensanches para zonas residenciales. Si hablamos en este capítulo de cambios sociales debemos de hacer mención de la iglesia, una institución muy afectada por la implantación del liberalismo. Se atacó a los pilares de su posición, eliminando prerrogativas jurídicas y suprimiendo el Tribunal de la Santa Inquisición además de privilegios económicos. La iglesia amenazada no dudaría de defender su preeminencia. Durante el siglo XIX y según va apareciendo la distintas etapas históricas la iglesia se apoya en un principio en el absolutismo, en la nueva monarquía isabelina moderada, y en su entendimiento con el poder civil se vuelca en sus labores pastoriles, para subsistir pero considerando el arduo camino pues las convulsiones políticas y sociales habían llevado al alejamiento notable de prácticas religiosas, (También tendrá que lidiar con nuevas doctrinas como el anarquismo). La iglesia se apoya en sectores más vinculados a ella, surgen asociaciones político-religiosas, que defienden los valores de la iglesia a través de la enseñanza. Como también quedará patente una doble acción institucional y privada en manifestaciones religiosas como la Semana Santa, el Corpus, las cruces de Mayo, las romerías y las procesiones patronales, todas ellas encaminadas a la activación funcional de la iglesia. Durante el siglo XIX la sociedad va a experimentar un proceso de secularización, el tiempo de trabajo y ocio se organiza cada vez más entorno a las necesidades económicas y no religiosas, claro está, más evidente en ciudades. En la urbe se derrumban conventos e iglesias para crear nuevas plazas y calles, pero también esas posesiones eclesiásticas se transforman para cubrir actividades civiles en muchos caso cedidas a la iglesia (hospitales , hospicios ó institutos andaluces para la enseñanza secundaria). Y será en la ciudad , como hemos dicho, el epicentro del cambio estructural del ritmo de vida modificado sustancialmente por la modernización de sistemas de producción( instalación de los primeros talleres y fábricas) y la mejora de las comunicaciones (carreteras, vías férreas, reformas de puertos) . Y como ese despegue atraerá al campesinado que huye de la situación del campo. La morfología de la ciudad será manejada por la clase pudiente, convirtiendo la ciudad en un escenario adecuado a su gustos, preferencias y necesidades.(plazas, paseos, alamedas ,salones…etc.) La aparición de un sector clasista, contribuirá a una desigualdad social reflejada en el territorio urbano. Las clases populares aisladas de esos exclusivos lugares privilegiados se les apartan a otros espacios de menor categoría. Los espacios domésticos populares son las casa de vecindad, el hogar que por su habitual estrechez invitaba al disfrute de espacios de uso común. Mencionando también otros espacios como las tabernas, zapaterías, barberías etc…la misma separación clasista se traslada a celebraciones de carnavales, ferias o fiestas cívicas. El Estado, como hemos mencionado, tendrá que asumir gran parte de funciones asistenciales de la iglesia. En el terreno educativo, el liberalismo decimonónico defendió una política racionalizadora, intenta construir un sistema de enseñanza para el desarrollo de la nación para por un lado desplegar capacitación profesional y por otra asimilación de principios del nuevo orden vigente. Se pretende centralizar y uniformar la enseñanza que según la Constitución de 1812, debería ser pública, universal y gratuita. Principios defendidos y concretados por la ley de Someruelos(1838), plan Pidal(1845), ley Moncayo (1857), que defendió un modelo escolar en tres niveles: primario, secundario y universitario .En Andalucía, la falta de medios para la construcción de escuelas se denotará en el alto nivel de analfabetismo. Los mayores esfuerzos dirigidos a la enseñanza primaria, con objeto de crear centros públicos gratuitos, donde acudían por separado niños y niñas de entre seis y nueve años. Las niñas dedicaban menos horas a la lectura y la escritura para nociones de doctrina cristiana, labores, costura y bordados. La enseñanza secundaria era más exclusiva, en función del sexo y la condición social. Eran centros privados de bachillerato general de carácter humanístico como otro de carácter técnico y profesional. A partir de los años 40 contaron con la competencia de centros públicos que no lograron terminar con las desigualdades. La universidad será otro elemento disgregador, solo llegaran sectores privilegiados de la sociedad. La universidad será centro de formación para la corriente progresista. Por último mencionar que la beneficencia, se vió perjudicada, la iglesia no podía mantener su red asistencial. El Estado no dejará de lado esta necesaria empresa importante para una población andaluza al límite de la subsistencia, importante pues era un instrumento básico para paliar las desigualdades sociales mencionadas. Un instrumento básico para controlar la pobreza y la marginación. CAPÍTULO 7: ANDALUCIA EN LA CONSTITUCIÓN DEL REGIMEN LIBERAL Y DEMOCRÁTICO ESPAÑOL (1843-1874) Hasta 1874 existen tres etapas sucesivas; las dos primeras se encadenan bajo el reinado de Isabel II con una etapa de cesura intermedia en 1854, la primera desde 1843 la década moderada de consolidación y la segunda desde 1854 hasta 1868 donde se simultanean distintos periodos de preponderancia progresista o unionista. Este último período significó la adaptación del moderantismo a unas nuevas circunstancias. Con la última fecha se abre el Sexenio Democrático, una etapa heterogénea (monarquía, república, dictadura). El protagonismo andaluz queda reflejado en las Cortes de Cádiz, pronunciamiento de Riego, diversas conspiraciones en la Ominosa Década, escaso eco del Carlismo, movimiento juntero de 1835-36, estallidos revolucionarios de 1840-42) Durante las regencias de María Cristina y de Espartero quedan configuradas las distintas tendencias del liberalismo. A moderados y progresistas, cada uno con unos planteamientos distintos, pero dentro de la nueva ideología emergente, se les unieron los unionistas: todos con apoyos militares. En Andalucía existieron todos los partidos citados y muchos de los más destacados dirigentes. El partido moderado (1844-1868) fortaleza el poder real, la soberanía compartida, el bicameralismo, el sufragio censitario y el orden público. Los progresistas formación de la izquierda española era el representante de la libertades, soberanía nacional, monarquía parlamentaria, división de poderes, liberalismo económico y sintoniza con las clases medias y populares. Como es sabido, el pronunciamiento militar de Dulce y O´Donell pasó de revuelta popular a revolución política destinada a colocar los progresistas en el poder y enderezar la mala situación nacional. Por otra parte la Unión liberal que surge a finales de la década de los cincuenta, se entiende como un grupo “puritano” del moderantismo. Situado al ala derecha de progresismo fue un partido de notables dotado con un cierto aire de modernidad, formado por destacadas figuras de los dos grandes partidos junto a un importante número de jóvenes que accedían por primera vez a la política. La irrupción de los demócratas a la escena pública durante el bienio progresista parte de la jornadas de julio de 1854 que dieron al traste con el régimen moderado. Nicolás María Rivero. Lo constituían una minoría española y en Andalucía todavía el número era más reducido hay que tener en cuenta el medio latifundista imperante donde el pequeño propietario brillaba por su ausencia. La ideología pequeño-burguesa o de clase media, animada por filosofos, historiadores, juristas, literatos… Y por último mencionar los socialistas o socializantes llamados también los federales que surgen en los años cincuenta partiendo de los demócratas. La participación electoral que parte del marco legal de la constitución de 1854 con la mayoría de edad de Isabel II. El régimen parlamentario español descansó sobre una práctica electoral cuya aplicación puso de manifiesto una corrupción casi crónica aceptada por todos. Como acicate la las prácticas anteriores estaba la aplicación de un tipo de sufragio censitario. La participación andaluza en los procesos electorales a Cortes durante la época isabelina siempre fue superior. Granada destaca en ello. Asi mismo podemos destacar figuras destacadas como el marques de la Vega Armijo, líder del unionismo Córdobes. A la oposición progresita, unionista o demócrata le quedaban pocos recursos para acceder al poder. Por lo que la practica lleva sería el proceso revolucionario. Lo progresistas lo llevaron a cabo en 1854 y en 1868. Con la caída de Isabel II en septiembre de 1868, y durante el Sexenio Democrático tiene lugar la vigencia de la primera Constitución democrática española. Una rápida sucesión de situaciones dispares (revolución, monarquía, república, dictadura) que en lo social se traduce con la culminación del ciclo revolucionario burgués y en lo económico la modernización de la economía española en un sentido liberizador. La “Gloriosa”, que se inicia en Cádiz, en Alcobea donde se da la batalla para el triunfo de los pronunciados. Las primeras ciudades que se sumaron fueron andaluzas. Con los programas de las juntas civiles quedó expresado el ideal que se perseguía: un autentico cambio social, un reparto de tierras. El aislamiento de la Corona, la coordinación de la oposición política y la colaboración de los militares, con un trasfondo de crisis de Subsitencia y de incipiente economía capitalista, desencadenaron los hechos de septiemtre de 1868. Se insistía por los sublevados las ideas de orden y libertad, frente al autoritarismo, al arbitrariedad del sistema y el incumplimiento de la Constitución con la organización de las Juntas revolucionarias. La culminación del programa progresista y liberal se traduce en el sufragio universal directo, libertada absoluta de imprenta, abolición de la pena de muerte, de los fueros especiales…etc. Se trataba de enderezar una situación precedente, aunque llevase al derrocamiento de Isabel II, en numerosos pueblos de la Baja Andalucía (Algeciras, Jerez, Morón de la Frontera, Écija, Carmona, Utrera , Antequera) no en capitales donde existía la presencia masiva y popular. Con extraordinaria rapidez los trabajadores agrícolas pusieron mano a la obra revolucionaria tal como la entendían: solución contra el problema de la tierra. Cuando en junio de 1868 triunfó la monarquía en las Cortes Constituyentes, opción mayoritaria defendida por unionistas, progresistas o demócratas, el campesino se sintió frustrado y la república terminó por convertirse en la fórmula adecuada para la solución de la cuestión agraria. La muerte de Prim deteriora más aún la maltrecha coalición que se había alzado con el poder 1868. El reinado de Amadeo, demostró, un desplazamiento hacia la izquierda desde el unionismo de Serrano hasta el radicalismo zorrillista, ya a las puertas de la I República, pasando por el constitucionalismo de Sagasta. En el ámbito local y provincial andaluz la toma de posiciones del republicanismo federal fue aún mayor. Así tenemos la consolidación del republicanismo federal como fuerza política durante la monarquía amadeísa. El clima de mayor tolerancia creado por la Gloriosa alentaría al asociacionismo entre los sectores obreros. La llegada a finales del siglo 1868 del anarquista Giuseppe Fanelli sirvió para introducir el internacionalismo. En junio de 1870 se celebra en Barcelona el primer Congreso obrero español significó la fundación de la Federación Regional española de la A.I.T, al que contribuyeron algunos intelectuales como Herrán y Trinidad Soriano de Sevilla. Fue declarada ilegal en 1872. En Andalucía, el internacionalismo, englobaba a pequeños productores, trabajadores independientes y sectores pequeñoburgueses urbanos. Se celebró de manera clandestina, en Córdoba desde el 25 de diciembre de 1872 y el 3 de enero de 1873, el tercer congreso A.I.T que nos revela la importante actividad en estas tierras. Y por lo tanto podemos afirmar que la A.I.T suministró al movimiento obrero una ideología y estrategia para la conciencia y desvinculación de planteamientos burgueses. La proclamación de la República fue la consecuencia inmediata de la renuncia de Amadeo al Trono español en febrero de 1873. Dos de los cuatro presidentes habidos durante los escasos meses que duró fueron andaluces (Nicolás Salmerón y Alonso, Emilio Castelar). La República Federal trajo un proyecto de Constitución aplicando el principio federativo a la hora de constituir el Estado español. La Alta Andalucía y la Baja Andalucía fueron los dos Estados en que quedó articulado el territorio andaluz. Al igual que en 1868, la proclamación de la República fue entendida en Andalucía con un cierto mesianismo revolucionario al entender que significaba la satisfacción del ansia de tierra y justicia social. Bajo la presidencia de Pi y Margall en el verano de 1873 se elaboró una nueva constitución y surgirán en numerosas ciudades cantones o municipios soberanos, ya que se quería atajar el problema organizativo del territorio español. El cantonalismo en Andalucía tuvo importancia en distintas capitales como Granada, Málaga, Sevilla y Cádiz y en algunos pueblos (Sanlucar de Barrameda, Jerez de la Frontera). Al margen de las capitales andaluzas, los cantones van a proliferar. (Tarifa, Bailén y Fuenteovejuna). Con la caída de Salmerón en septiembre de 1873 propició su sustitución por Castelar. La búsqueda del orden necesario hizo indispensable el papel del Ejército, que concluyó el sometimiento cantonal de Andalucía, al mismo tiempo que deslizó a la República hacia posiciones cada vez más conservadoras y supuso la suspensión del principio federal. El poder del Estado fuer reforzado. La experiencia fue frustrante para los republicanos y aún más para los internacionalistas. Tras el golpe de estado del general Pavía se hizo cargo de la República el experimentado general Serrano que conformó un gobierno provisional durante las diferentes andaduras del Sexenio. El orden constitucional quedaría en suspenso. CAPÍTULO 8: LOS FUNDAMENTOS DEL SISTEMA POLÍTICO DE LA RESTAURACIÓN EN ANDALUCIA: El poder político de la Andalucía de la Restauración, el caciquismo que superponía, dominaban o parasitaban al Estado y a la administración pública. El fenómeno caciquil es muy relevante para entender el camino del cambio. La constitución de 1876 establece como principio básico la prerrogativa regia de disolver las Cámaras y nombrar libremente al Jefe del Gobierno, artificio legal mediante el que Cánovas del Castillo pretendía garantizar la alternancia bipolar entre liberales y conservadores. Hasta la implantación del sufragio universal masculino en 1890, todas las leyes electorales se mantienen dentro de la línea doctrinaria y censitaria formulada ya durante la monarquía isabelina. Es decir se sigue una línea moderada y elitista. Los derechos naturales y políticos y su particular concepto de defensa del bienestar social quedan plasmados en la ley de 1877, vigente durante prácticamente toda la restauración. Donde la composición del Senado y su elección mediante un sistema electoral censitario e indirecto convertía a la cámara Alta en un foro político mayoritariamente controlado por las élites dinásticas y destinado a frenar las de por sí poco probables desviaciones revolucionarias del Congreso. La ley electoral de 28 de diciembre de 1878, que regulaba la elección de los diputados a Cortes estableció la elección de diputados a Cortes según el nivel impositivo y la capacitación intelectual. Claro que favoreció a sectores económicos como la agricultura, industria y comercio. Asentaría principios que serían obstáculos a la democratización del sistema. Los municipios estaban llamados a ser células básicas de procesos electorales y su estructuración sería prioritaria y estratégica para el sistema canovista. Ya en la ley provincial de 1882, más precisa que la anterior, allana el camino al reconocimiento del sufragio universal, se concedía el derecho a voto de todos los individuos que acreditasen saber leer y escribir por lo cual ante el gran número de analfabetos no constituyo un avance en derechos político para el pueblo. Lo cierto es que la ley elevo el nivel censal hasta el 27% pero no supuso la democratización ni la autentificación del sistema. Hasta 1907, estuvo en vigor la ley electoral de 1890, no libre de críticas que denunciaban la manipulación del Gobierno y el secuestro por los caciques. La ley electoral de 1890 mantenía el escrutinio de carácter mayoritario en distritos uninominales y rehusó la adaptación de éstos a nuevas necesidades del sufragio y a las características de una sociedad en vías de cambio. En mayo de 1907 se presenta un proyecto de ley, apadrinado por Juan de la Cierva , un proyecto nacido de la voluntad racionalizadora y regeneracionista de Antonio Maura, que se convertiría en un nuevo y polémico reglamento electoral el 8 de agosto de 1907. Se establece la obligatoriedad del voto y la proclamación de los electos que se puede traducir en una voluntad de estimular la participación ciudadana y eliminar la falsa electoral que prevalecía o obligando a votar se estaba de alguna manera dando un estimulo a la capacidad violenta o fraudulenta del voto para la eliminación de las oposiciones. La base social del sistema canovista se hayan sin duda en las élites periféricas, es decir el caciquismo. La forma con la que se van a relacionar con el poder político central y el sistema canovista en general es muy peculiar y de importancia. No obstante estas relaciones están marcadas por el sustento económico. La vieja elite rural conformada por los procesos de desamortización va a demostrar un fuerte protagonismo político. Esta fuerte presencia política está documentada véase que entorno al 60% el porcentaje de Diputados y Senadores entre 1898 y 1923 se definirían socio- propietarios, destacando la importancia del subsector de los viticultores en cuanto a su iniciativa política. Ante la presencia de la riqueza agraria en la política, no encontramos también con otros grupos económicos caso del sector minero onubense (compañía británica de Río Tinto) y élites autóctonas (sectores mercantiles) no rurales ligadas a la construcción y mantenimiento del sistema turnista. A través de enlaces matrimoniales y económicos, se creó una red de intereses que ante el vacio social que les separaba del resto de la población, de la cual se alimento de un arcaico moderantismo doctrinal político en torno a la responsabilidad de élites. Así pues, riqueza patrimonial, conexiones familiares y moderantismo político definían a la élite andaluza. A partir del año 1874 hasta la primera guerra mundial, empresarios agrícolas, mercantiles e industriales andaluces se integran en ese sistema político, como no hecho a su imagen y semejanza. No olvidemos que dentro de esta tónica existirá un abandono del asociacionismo patronal independiente a beneficio de plataformas oficiales como las Cámaras Agrícolas y de Comercio manifestación directa del pacto político de esas élites y del sistema turnista. Existe otro estimulo al igual que el apoyo de elites rurales, y es el llamado la representación de estructuras clientelares. En general el objetivo proteccionista era canalizado a través de relaciones privadas que vinculaban a los notables que dirigían los partidos provinciales y a sus cabezas políticas instaladas en el poder central. Los beneficios eran un reforzamiento del sistema político de base censitaria, que restringía legal o prácticamente el derecho al voto y a la participación. Este sistema, pacto entre élites, era una via de solución a conflictos sociales. Sin duda un apoyo al sistema de Cánovas. No hay que olvidar que Andalucía, como el resto de España, estaba basada en una sociedad caciquil, predominaba las relaciones privadas de dependencia. El cacique constituía el poder más cercano y más alto para la clase media y trabajadora en el medio rural, que no era más que la sucesión del “señor” propio del Antiguo Régimen. Y en otros sectores aparece la relación clientelar que no es más que una dependencia respecto a un patrono que jugaba con la relación de satisfacción de las necesidades de un público local mediante relaciones privadas de favor privado. (Aumento de sueldo, rebaja de alguna multa, solicitud de un puesto de trabajo). Es decir el favor y la recomendación adquieren un desarrollo sin precedentes; un pacto político canovista que amplifica este recurso como fuente de apoyo político sin dudar, en manos de una burguesía urbana con efectos políticos decisivos. Las clases medias andaluzas no articulas ninguna movilización, claro está, ante este sistema de satisfación mediante la representación clientelar. Por lo tanto existió no solo en el mundo rural, sino también en el urbano una coacción económica y una auténtico caciquismo. La venta del voto, el constante recurso a la recomendación privada rehuyendo la movilización política independiente o la deferencia hacia el patrón benefactor aluden a una mentalidad caciquil. Las pocas rupturas respecto al turnismo oficial que surgieron desde la clase media andaluzas se harían esperara hasta bien entrado el siglo XX. Por último habría que mencionar los mecanismos de articulación política que no son otros que partidos y jefes políticos. La existencia de partidos notables formados por cuadros directivos apoyados en sectores sociales de élite cuyos intereses representaban políticamente, en todos los regímenes liberales. En España la elite de representación política se representaba en el relevo de partido con el recambio del nuevo gabinete mediante elecciones a posteriori. (Conservador y Liberal). Su base social ya mencionada eran las élites económicas a través de partidos hechos a su imagen y semejanza. La actividad de estos partidos se resumía en la diligencia de momentos de coyunturas electorales, cuando cada candidato o pretendiente pretendía la promoción de sus aspiraciones. La existencia de personalidades capaces de organizar un turnismo monopolizador , es como hemos mencionado otro pilar para el mecanismo de articulación. Nos referimos a los grandes patronos-políticos que se supieron instrumentalizar todos los argumentos para convertir en decisiva su situación intermedia. Fueron notables políticos, potentes vértices como los Ybarra, Rodríguez de la Borbolla etc.…. En provincias donde no existían jefaturas de similar alcance, existió la dispersión del poder en múltiples cacicatos locales y comarcales que el gobernador civil se esforzaba por disciplinar y someter a la lógica del pacto, sobre todo en momentos electorales. Por otra parte el poder clientelar, resultante de la capacidad de obtener beneficios derivados del uso para fines privados de la administración política , de la habilidad de establecer relaciones de amistad política con jefaturas nacionales, y de la voluntad mediadora . CAPÍTULO 9 : LA EVOLUCIÓN DEL SISTEMA POLÍTICO 1874-1923. El periodo se divide en etapas clásicas marcadas, claro está, por acontecimientos esenciales como la aplicación del sufragio universal a las elecciones generales de 1891, la crisis colonial del 98, y la primera Guerra Mundial 1914. Desde 1874-1990 podemos resumirla como la construcción y pleno funcionamiento pl. La adaptación de las élites locales y provinciales al nuevo sistema canovista se realizó con considerable rapidez, gracias a la continuidad de las clases dirigentes en el poder, el predominio de tendencias ideológicas de carácter moderado y preexistencia de una vertebración clientelar de la sociedad. La acomodación de este moderantismo ideológico al sistema canovista se apoyo en dos núcleos políticos : el Partido Liberal Fusionista y el Partido Liberal Conservador. La política provincial en Andalucía se caracterizó por el predominio de los intereses clientelares y familiares por encima de los ideológicos con el resultado la subordinación de los intereses locales y provinciales a los intereses del Gobierno central. El 26 de junio de 1890 la ley electoral otorga el derecho al voto a todos los españoles varones, mayores de edad y dotados de pleno derechos civiles, que supuso la esperada respuesta de liberación del yugo liberal-conservador. Los republicanos confiaban en captar los votos de los trabajadores y de algunos sectores de la clase media. Pero los resultados obtenidos en las elecciones de 1891, no estuvo a la altura de lo esperado en ese sentido. Con todo, y producto de la efervescencia republicana con la entrada del siglo XX, se produce la implantación del sufragio universal. La entrada de Andalucía en el siglo XX, está marcada por la desaparición física de los dos grandes líderes del turno y por una corriente de profundo pesimismo critico (perdidas de los últimos restos de control colonial) que acabaría con la renovación interna del sistema . La depuración e higienización de sus procedimientos y amplitud de fronteras apelando a las masas a la ciudadanía plena o a las llamadas clases neutras. Pero lo que más llama la atención de esta etapa de permanencia del sistema es una inversión de las relaciones entre el centro y la periferia nacional. Producto de la confluencia de la crisis de los dos grandes partidos nacionales y el paralelo sostenimiento de sus homólogos provinciales. En la segunda década del siglo XX el sistema político de la Restauración hace aguas. Existe una desaparición del apoyo social, algunos sectores de las clases medias urbanas empezarán a buscar otros caminos, enfrentados al turnismo oficial. Las elites experimentaron una crisis de confianza que privaría al sistema de su principal sustento social. Unos y otros van a reorientar sus actividades políticas como consecuencia combinada de los efectos económicos de la Primera Guerra Mundial y de la incapacidad del grupo gobernante para responder mínimamente a las nuevas expectativas de la sociedad. Hasta el golpe de estado de 1923 el turno de conservadores y liberales, con la obligada inclusión de otros partidos surgidos de facciones disidentes y algunos de supuesta oposición, continuó funcionando. El régimen de la Restauración no sólo estaba envuelto en una crisis de legitimidad sino también de eficacia, en manos de una clase política cada vez más inmovilista. CAPÍTULO 10: LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA RESTAURACIÓN 1874-1900. En el último tercio del siglo XIX aparecen dos grandes corrientes sindicales la anarcolectivista FTRE y la socialista de la UGT y el PSOE. En la década de 1882 a 1892 van a tener lugar en Andalucía los sucesos de la Mano Negra, la masacre de Riotinto de 1888 o el “asalto campesino” a Jerez. Todo ello bajo las importantes represiones ocurridas. La primera medida después del golpe de Estado del General Pavía fue declara ilegales las sociedades obreras y políticas, como la Internacional. Se extendió una represión contra los centros obreros y dirigentes internacionalistas. Asociaciones como la AIT se veía obligada a pasar a la clandestinidad. Hasta principios de 1881 estuvieron en esta situación ya que los liberales están en el poder. En el cuarto congreso celebrado en clandestinidad en Madrid la FRE, sustituye los congresos generales por conferencias comarcales, que se reunirían cada año. Las distintas organizaciones de Andalucía hasta ahora adscritas quedarían agrupadas en dos comarcas, la de Andalucía del Este y la del Oeste destacando Cádiz y Sevilla. Estas dos comarcas mantenían 31, y 21 y 10 en la del Oeste federaciones locales. El anarquismo, por otra parte, con su estrategia más radical y violenta surge también como movimiento. Ante la situación de represión sin contemplaciones, la desarticulación de los sectores populares, el triunfo del congreso internacional anarquista del 1877 de la tesis de propaganda por el hecho y la agudización de la miseria campesinas a fines de los setenta por las malas cosechas y los inicios de la crisis finisecular fueron los factores detrás de la proliferación de numerosos robos, incendios y otros actos de violencia respaldada por la internacional desde 1874. Con el gobierno liberal de Sagasta se celebra un nuevo congreso, que decidía la creación de la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE) con una clara continuidad de la FRE. La FTRE celebra su segundo congreso en Sevilla, del 24 al 26 de septiembre. Sus estadísticas contaban 218 federaciones, 663 secciones y 57.934 federados, dos tercios eran andaluces. Fue el congreso obrero más importante del siglo XIX. Después de Congreso, los efectivos no dejaron de multiplicarse, en su momento de mayor apogeo. Pero este espectacular crecimiento escondía debilidades que entran en su rápida desarticulación entre 1883 y 1884. Una de ellas era una confusa ambigüedad con el mantenimiento o no de ilegal FRE y el enfrentamiento entre moderados y radicales. En el otoño de 1882 las malas cosechas provocan una situación de crispación social que se manifiesta en asaltos a tahonas, robos e incendios en pajares…etc. El gobierno responde buscando la desorganización sindical de los trabajadores. Los sectores clandestinos derrotados en el congreso de Sevilla, lanzaran su ruptura abierta con la convocación de un congreso secreto de Arcos (los desheredados), organización revolucionaria anarquista. Varias decenas de trabajadores son detenidos como participes de los asaltos. El 21 de noviembre con la llegada del capitán Oliver se comienza una oleada de detenciones selectivas, mientras que la presa conservadora y burguesa se encarga de agitar a la opinión pública, noticias sobre anarquistas franceses de la Banda Negra. Los cuatro crímenes descubiertos entre finales de 1882 y el mes de abril de 1883 en los alrededores de Jerez, fueron las excusa para llevar a cabo la represión.A La mano negra una asociación clandestina anarquista, se le atribuyo estos crimines, esta afirmación fue motivo de una larga polémica. Es posible que los autores de estos crímenes fueran miembros de la federación local FRTE. Los procesos de la Mano Negra fueron la excusa perfecta de una ambisiosa operación destinada a desarticular la pujante FTRE que quedo deteriorado a lo largo de 1882. El tercer congreso de la FTRE estuvo marcado por las tensiones entre clandestinistas y legalistas, celebrado en Valencia en el octubre de 1883, en un contexto represivo. Ya en 1884 con la llegada de los Conservadores al poder, de declarará fuera de la Ley. Esto origina una transformación en una nueva entidad llamada ahora Organización Anarquista de la Región Española (OARE). En el tercer Congreso no habían asistido los núcleos campesinos de la campiña jerezana, a los que la represión parecía haberles dado la razón en su estrategia. A finales de 1891 , la comarca de Jerez mostraba su desinterés por el sindicalismo y propagaban la urgencia de la revolución social. En los primeros días de enero de 1892, se comentaba por toda la campiña jerezana que se estaba preparando un movimiento de protesta. No tardaron en ser conocido por las autoridades, y se detuvieron el día 7 a 65 sospechosos. Este movimiento de protesta estaba basado en el desempleo, la miseria y unas tendencias radicales de grupos anarquistas. Las autoridades demostraron que estaban dispuestas a aprovechar aquellos sucesos para encarcelar de manera prolongada a los dirigentes anarquistas de toda la comarca, suprimir la prensa ácrata, aislar a los trabajadores andaluces y destrozar le movimiento revolucionario y societario. Una tímida vuelta se dio el verano de 1892 y a lo largo de 1893, pero el anarquismo andaluz había quedado desarticulado. En el último tercio del siglo XIX, expulsados de la Internacional, un primer grupo de marxistas españoles se ve obligado a crear una llamada Nueva Federación Madrileña (NFM), destacamos que la mayoría estaban vinculados a la Asociación del Arte de Imprimir, sociedad de tipógrafos fundada en 1871 y presidida por Pablo Iglesias. De ambos grupos surge el Partido Democrático obrero Español fundado en mayo 1879, en Madrid cuyo líder es Pablo Iglesias. La debilidad del primer socialismo español y su lento crecimiento en las dos últimas décadas está relacionado con sus confusiones idológicas y sus propios errores estratégicos. Al no poder pactar con partidos burgueses y con los republicanos se ve abocado al fracaso en cada cita electoral. El primer núcleo andalucista nace en Málaga en 1885, aunque sus orígenes están en el Sexenio democrático. El tonelero Rafael Salinas, líder, defiende sus postulados La Emancipación, primer grupo de la Nueva Federación Madrileña. Los primeros resultados de esta fundación giran en torno a la propaganda de Pablo Iglesias .A partir de 1892, socialistas malagueños empiezan a quebrarse, claro está que por los sucesos de Jerez y la precariedad de las bases. Ya en febrero, el número de secciones vinculadas a la UGT habían descendido. Pero el golpe definitivo llega 1884, cuando el conflicto de la Industria Malagueña S.A , que le cuesta dos procesos y cuatro años de cárcel a P.Iglesias, se salda con una rotunda derrota obrera. La segunda Agrupación Socialista de Andalucía, la de Alcalá de los Gazules, fundada en 1886 por el vacio de FTRE. En 1887 se detenía a los primeros dirigentes, cuya consecuencia fue la disolución temporal de la Agrupación. Reorganizada en el mes de noviembre, creando la escuela “Regeneración” para mayores de 13 años, propagar la organización de sociedades de resistencia. Sin embargo, un temporal de lluvia en 1888 va a crear una tremenda crisis de subsistencia, esto provoco la emigración de los líderes con la consecuencia de la desaparición de la Agrupación antes del verano de 1888. Un tercer foco se dio en Jaén, la Agrupación Socialista fundada en 1887, y conocida por su mayor estabilidad orgánica. Pablo Iglesias visitará la ciudad al menos en siete ocasiones entre 1887 y 1890. En resumen, en Andalucía se constituyeron agrupaciones socialistas en 27 poblaciones, muchas de vida efímera, salvo las de Málaga, Linares, Vélez-Málaga o Córdoba, aunque todas padecerían momentos de crisis. Por último mencionar el obrerismo republicano. Después de la decepción de la Primera República, la clase obrera abandonó las creencias republicanas para refugiarse en el antipoliticismo del anarquismo español. Pero un acercamiento a la implantación real del asociacionismo demuestra lo contrario. Hay una significativa presencia en la naciente FTRE, de los años 1881-1883, lideradas por conocidos militantes del republicanismo federal. Más tarde en la década de los años noventa, los republicanos andaluces van a intentar aprovechar el vacío del anarquismo para crear sociedades obreras, bajo los principios de su ideología reformista cuyo protagonista principal de este nuevo societarismo es el jerezano Manuel Moreno Mendoza. La falta de prensa de 1902 nos impide conocer cuál fue la evolución de esta Federación, aunque sabemos por otras fuentes que se integrará en el llamado pacto de la Federación Obrera de Andalucía al que se incorporaron sociedades como “La Reformadora” y “La Benéfica” entre otras. CAPÍTULO 11: PATRONOS Y OBREROS. LUCHAS SOCIALES A COMIENZOS DEL SIGLO XX. A lo largo del primer tercio del siglo, Andalucía experimento un crecimiento demográfico importante, a ello hay que sumarle la afluencia a las ciudades de gentes del medio rural que provocó numerosos problemas de alojamiento. Por otro lado Andalucía se mantuvo como una región eminentemente agraria. Pero se trataba de una agricultura desequilibrada con grandes problemas de permanecía. La minería que experimento un alto desarrollo (hierro, plomo y cobre) pero solo se limito a la actividad extractiva, además estaba controlada por el capital extranjero. Los trabajadores estaban sometidos a unas condiciones de trabajo muy duras, a ello se le sumaba el ritmo discontinuo del trabajo del campesino y un bajo salario pagado en especies. El trabajo fabril, también tenía condiciones de precariedad. La población asalariada debía trabajar en locales reducidos, oscuros y mal ventilados, y soportar jornadas de 12 y 14 horas. La respuesta a la mejora de las condiciones de trabajo y del nivel de vida fue el movimiento obrero andaluz. La base ideológica estaba en la aproximación a los trabajadores de militantes republicanos, socialistas, anarquistas y anarcosindicalistas que fomentaron la constitución de nuevas organizaciones a las que pretendían dotar un propio proyecto revolucionario. La tendencia ideológica de las asociaciones obreras respondía a la adscripción de sus juntas directivas formadas habitualmente por militantes anarquistas, anarcosindicalistas o socialistas. La trayectoria de ese movimiento obrero se caracterizó por la existencia de períodos breves de exaltación organizativa e intensa conflictividad social(1898,1909,1917), seguida de desmovilización y crisis provocados por el agotamiento de las sucesivas oleadas reivindicativas, aunque indudablemente la represión gubernativa contribuyó a ese repliegue y se prolongaron a causa de la incidencia de periodos de crisis económicas en los que la preocupación de los trabajadores no era conseguir mejoras sino conservar sus empleos. A finales del siglo XIX y dado el escaso desarrollo industrial de Andalucía, las relaciones laborales transcurrían por regla general en un ambiente cuasifamiliar, marcado por la subordinación de los obreros a la autoridad del empresario. Los problemas se resolvían entre cada patrón y sus trabajadores. Las situación cambio radicalmente a partir de la difusión de las sociedades de resistencia de capital y el inicio de una notable acción reivindicativa que pretendía mejorar las condiciones de trabajo, el reconocimiento de las asociaciones obreras como interlocutoras de pleno derecho en la regularización del sistema productivo y el control del mercado laboral mediante la imposición de plantillas formadas por los asociados. La táctica más utilizada era la declaración de huelga. Las reivindicaciones eran aumentos de jornales, reducción de la jornada laboral, desaparición del trabajo a destajo, soluciones a falta de trabajo y abaratamiento de las subsistencias. Por su parte, la patronal reacción con desconcierto, a su juicio, la responsabilidad recaía elementos extraños a la producción, los anarquistas, auténticos agitadores pretendían utilizar los trabajadores para destruir la sociedad y establecer la anarquía. A lo largo de la primera década del siglo el empresario, tanto fabril como agrícola, adoptó una estrategia individualista en sus relaciones con los obreros, aunque en algunos conflictos de cierta envergadura los patronos afectados podían adoptar una postura común. Se produjeron tres periodos de máxima conflictividad, 1901-1903, 1910-1911,1918-1920. No olvidemos en 1900 la imponente huelga de Riotinto. Por último mencionar que las huelgas de último periodo en su mayor parte se desarrollaron pacíficamente y terminaron con la victoria obrera ya que era un año bueno de cosechas y los paros sorprendieron a los patronos. CAPÍTULO 12:GEORGISMO Y ANDALUCISMO: BLAS INFANTE, EL IDEAL ANDALUZ. La reivindicación de una Historia como hecho diferencial , entre la andaluza y española, podría ser un hecho en sí ,puesto que existen determinados factores que así lo dictaminan en diferentes campos de lo económico, social y político. En el primer factor nos encontramos como Andalucía se encuentra con un primer fracaso industrializador que la hace periferia del sistema capitalista. En el segundo factor vemos la existencia de una bipolaridad y una conflictividad extrema en lo social y por último, estaría el surgimiento del movimiento andalucista. Cuando se constituye el Estado de las Autonomías reconocidas por la Constitución Española de 1.978, cada uno de los territorios históricos buscaran en el historicismo su legitimidad. En el caso andaluz va existir varias corrientes a fines o opuestas en cuanto al andalucismo por parte de determinados autores, salvo excepciones. A continuación lo que se irá a mostrar es un seguimiento del proceso y desarrollo del andalucismo y los resultados que estos obtuvieron. Andalucismo se refiere a la preocupación por la identidad andaluza, además de los movimientos que reivindica la existencia de un pueblo, de una cultura, de una conciencia andaluza para después llevar a cabo una predisposición de carácter organizativa en los estructural me refiero a lo político-administrativo del territorio. Los orígenes del andalucismo coincide con el Regeneracionismo Español del primer tercio del siglo XX que tenían unas propuestas económicas y políticas que iban desde el Georgismo y la descentralización hasta la del regionalismo o autonomismo, matizando su carácter de no separatista. El intento de llevar a cabo un proyecto político para la regeneración de Andalucía por parte de la pequeña burguesía en las Asambleas celebradas en las ciudades de Ronda y Córdoba. Por lógica, dicho proyecto debía llega al ámbito social y para ello este no se introdujo en el tradicional sistema de partidos sino se llevaría a cabo a través de los llamados Centros Andaluces. Sus resultados no fueron demasiado fructíferos siendo un fracaso. Desde la militancia, el andalucismo iría a reivindicar su autogobierno en plena igualdad de condiciones con respecto a otros pueblos de España en pro de su reconstrucción histórica, cultural y su indentitaria. Esto fue lo que protagonizo los andalucistas en el primer tercio del siglo pasado. Todo este proceso culminaría con la Transición política española. En la etapa evolutiva dentro del Historia Contemporánea de Andalucía hubo tres andalucismos que irían desde la constitución de Antequera en su carácter federalista y republicano, el andalucismo histórico dentro de la etapa regeneracionista y durante la época de la transición vinculada con el socialismo. Pese a las diferentes épocas y sus coyuntura histórica dentro del andalucismo prevalece ciertas semejanzas como el autogobierno la superación del subdesarrollo y la reconstrucción cultural e histórica de Andalucía. A parte de los orígenes remotos, la lucha contra el centralismo, la génesis del movimiento político del andalucismo no solo viene dado por esto sino por las diferentes fechas que se le atribuyen pudiendo ser desde las Juntas de Andújar hasta la creación de la Constitución de Antequera. Hasta el desastre del 98 donde los nacionalismos peninsulares emergen frente al fracaso del Edificio Nacional español el caso andaluz pudiese aparecer con un poco de más arraigo hacia el primer tercio del siglo XX con la Asamblea de Ronda pese al sector crítico con el Andalucismo que considera que este sería un movimiento típicamente contemporáneo cuyas raíces no van mas allá del último tercio del siglo XIX. Los orígenes remotos que como eslabón de una cadena trata de encauzar algunos determinados episodios de nuestra historia dentro del sentimiento diferencial de Andalucía en lo que en parte están desfasados y otros no tienen que ver con lo que realmente sucedió caso de la Hermandad General de Andalucía y la Conspiración del Duque de Medina Sidonia y del Marqués de Ayamonte contra el rey Felipe IV. Pocos son los que utilizan dicha génesis para explicar las raíces del movimiento andalucista. Lo que para algunos, el andalucismo es una contemporaneidad unido al proceso coyuntural de su tiempo en lo que se refiere al Liberalismo burgués y al capitalismo, otros atribuyen a determinadas efemérides acaecidas en la centuria del XIX (1.835,1.868-1.874 y 1.883) la configuración de dicho movimiento para diferenciar conciencia alguna, ya que es inexistente. Para los andalucistas, el movimiento juntero que se crea en todas las ciudades españolas y quienes asumen la soberanía en sus respectivos territorios llegándose a constituir una junta central denominándose Junta Suprema Soberana en la que actuarían cada una en su entorno representando a la región frente al gobierno central y sin olvidar la creación de un ejército andaluz, el levantamiento se acabaría pese a ser disolvería con la llegada de Mendizábal , es el fenómeno confederal y precedente de la autonomía andaluza. He lo ahí, como el sentimiento anticentralista se ve patente en la llamada también junta de Andújar de 1.835 no se desvanece y es ininterrumpida. Aunque, frente a esta anterior postura el movimiento juntero seria un pacto entre la burguesía con el poder central en su integración en el bloque del poder dominante más que un movimiento con intención descentralizadora. Pero dos hecho de importancia surgiría en la década de los cincuenta del siglo XIX siendo la creación del diario “La Andalucía” de F.M. Turbino y finales de la misma aparece la “Unión Andaluza” intento de aglutinar a hombres públicos de origen andaluz para ensayar una política común. Avanzando en el tiempo llegaría 1.873 cuando durante la Primera República Española estalla innumerables movimientos de naturaleza cantonal que para los andalucistas ven como un proceso de concienciación demostrándolo con el Manifiesto a los federales de Andalucía pidiendo la formación de unos Estados confederados. Era como la continuación de la Junta de Andújar de 1.835 unido con el federalismo y cantonalismo. Para la postura crítica, no existe en estos hechos ninguna implicación de carácter andalucista entre sus participantes como el acenso de la burguesía ante la configuración del nuevo Estado Liberal Español teniéndose en cuenta que la burguesía venia a defender los ideales liberales y no los supuestos derechos de los pueblos con su respectiva cultura. Otros elementos sobrevalorados por los andalucistas seria la Constitución de Antequera de 1.883. Diez años después de la efímera Primera República los federales se reúnen en la ciudad de Zaragoza en el recién creado Partido Republicano Federal hacen que cada una de las regiones realicen sus respectivos proyectos constitucionales. Los federales andaluces realizarían este con el proyecto de constitución presentado por Carlos Saornil el cual se aprobaría. Esperando la respuesta al estudio de este y a las posibles modificaciones del mismo por parte de los cantones del partido. La próxima asamblea destinada a celebrarse en 1.884 no se celebraría por la fuerte represión del gobierno y las divisiones internas del partido. De nuevo la postura crítica hacia el andalucismo ven en el proyecto antequerano no demasiada diferencia con las realizadas por otras regiones españolas respondiendo a las consignas del partido republicano federal a nivel nacional. Pero existen varias singularidades de dicha constitución con respecto a otros territorios peninsulares siendo el entrelazamiento de los tres poderes comunales, cantonales y andaluz, la consideración del municipio como la clave del sistema y la conjunción de la autonomía individual y poder municipal y la concepción de un poder andaluz deja constancia de un nacionalismo andaluz, patente en el primer artículo de la constitución. En las primeras décadas del pasado siglo XIX, dicho proyecto constitucional seria asumido por los Andalucistas en la Asamblea de Ronda. El año 1898 , un hito fundamental en la historia de España, se demuestra la incapacidad del Estado para modernizar al país internamente. El andalucismo histórico surge en la década del siglo y es heredero directo de los nacionalismos periféricos y del regeneracionismo. Los ideólogos del andalucismo surgen de la pequeña burguesía, huérfana en una sociedad polarizada. La burguesía agraria andaluza no le interesa enfrentarse con el poder central con el que comparte intereses económicos y políticos y además es la base de ese bloque de poder. El andalucismo pretende convertirse en un movimiento interclasista. Liberar a Andalucía de la pobreza y el atraso, del cacique y del latifundismo. El movimiento toma forma en las dos primeras décadas del siglo XX, para vivir durante la dictadura de Primo de Rivera una etapa de letargo. Y durante la dictadura de Franco vive el sueño de los justos para surgir con una especial fuerza. Es difícil declarar nacionalista al andalucismo, pues es sobre todo un movimiento regeneracionista, heredero de la idea de que la salvación de España había de venir de sus regiones. Blas Infante, padre del movimiento andalucista, nace en 1885 en Casares, un pueblo campesino en el que la convivencia con los dos grandes males de la Andalucía de la época, los jornaleros y el caciquismo. Tras sus primeros estudios en los escolapios, y examinarse de enseñanza secundaria superior, por libre debido a la situación de la economía familiar, en Cabra, estudió Derecho en la Universidad de Granada, para terminar aprobando unas oposiciones a notaría antes de cumplir la edad mínima requerida para cubrir el puesto, por lo cual debió esperar un año para convertirse en notario de Cantillana. Este destino le permitió entrar en contacto con el ateneo de Sevilla. En Sevilla recibe la influencia del regeneracionismo, de Costa sobre todo, de quien asume la preocupación por el problema de la tierra y la desconfianza en el sistema de partidos. Sumado con el organicismo krausista, que entiende a España como una suma de entes vivos que se articulan armónicamente. Asimilará las ideas de federalismo pimargalliano que adoptará como programa político del andalucismo. Se pondrá en contacto con la doctrina georgista. Asiste como invitado al Primer Congreso Mundial Fisiócrata celebrado en Ronda en 1913, lee a su teórico, Henry George. La doctrina se basaba en la idea de eliminar la propiedad privada de la tierra por el cual el campesino se convierte en agricultor. Ellos serían los propietarios de lo producido por el propio trabajo. En definitiva eliminar las desigualdades sociales. En 1914, presenta el Ideal Andaluz, la biblia del Andalucismo Histórico que pretende levantar a Andalucía y por ella, a España. Infante va a participar activamente en la fundación de Centros Andaluces, plataforma antipartidista de defensa de la autonomía administrativa y económica. En la república , optara por el posibilismo y participa en el juego político. Ingresa en las filas de los republicanos federales. En 1931 se presenta a las elecciones en Sevilla y Córdoba con una candidatura en la que colaboran Ramón Franco, Pascual Carrión, Pablo Rada, Antonio Rexach y Jose Balbontín. En 1933 en la Asamblea de Córdoba, prepara el proyecto de ley de bases para el Estatuto de Andalucía. Poco después de la sublevación militar, el 11 de agosto de 1936, Blas infante era fusilado. En conclusión Infante y los andalucistas, llevaron a cabo una labor, más intelectual que práctica para sacar a Andalucía de su miseria política y económica. Influidos por el agravio comparativo con otras regiones o nacionalidades, tomaron conciencia de la existencia de una Andalucía diferenciada, buscaron los rasgos de esa diferenciación, crearon un programa político y económico como base del proyecto. Pero no culminó exitosamente porque faltaba una conciencia del pueblo, la voluntad diferenciadora y el apoyo social. CAPÍTULO 13 LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA EN ANDALUCIA, 1.923-1.930. Tras el Manifiesto al País y al Ejercito desde la Capitanía General de Barcelona, 1.923 fue el año en el que el General Don Miguel Primo de Rivera acceder al poder mediante un Golpe de Estado siendo la primera dictadura en el siglo XX. Pero, aparte del cambio que supuso la dictadura ,con el beneplácito del Rey, se veía que el sistema de la Restauración vigente desde 1.876 constituía un modelo agotado en una verdadera crisis en toda regla y en todos los órdenes de la vida española , siendo lo que mas prevalecía era la regeneración nacional frente al sistema oligárquico-caciquil que ya se pedía desde los tiempos de Joaquim Costa y por parte de los intelectuales del 98 viniendo a ser una verdadera necesidad ante las bases del decimonono sistema político de aquella invertebrada España. Los males del país no dejaban de acrecentarse desde la Gran Huelga Revolucionaria de 1.917 hasta el desastre de Anual en 1.921 sin dejar de mencionar el apático sistema de partidos, las irregularidades del sistema electoral, el pistolerismo y la grave conflictividad laboral esperaban de aquel cambio de rumbo hiciera regenerar la vida Nacional, aunque los resultados son ya bien conocidos. Con las primeras noticias que llegaban a los periódicos andaluces produjeran en las horas siguientes una gran avalancha de personas que se arremolinaban en las calles expectantes de saber las últimas noticias que llegaban por el momento. A excepción de un cierto recelo por parte del infante Don Carlos en cuanto a su carácter liberal y defensor de la constitución hacia la posición ante ese cambio en el rumbo político que se avecinaba en el País tuvo que acatar el nuevo orden que se iría a implantar las capitanías generales de Andalucía fueron afines con el pronunciamiento militar y de adhesión al rey, claro que este ya había dado su consentimiento a que el gobierno actual elegido por el sistema de turno de partidos se disolviese para dejar paso a los militares que tomasen el poder. En los días siguientes todos los periódicos andaluces dieron su visto bueno a la dictadura y dejándose ver en las primeras portadas el Manifiesto al País y al Ejército que Primo de Rivera había realizado desde la Capitanía general de Barcelona. Se declararía el estado de guerra y la proclamación de la ley marcial las cuales se extenderían por toda Andalucía. Para algunos paso desapercibido, para otros seria de enorme ilusión y fuerte adhesión al Directorio Militar venido de todas las elites sociales, económicas,…del País, las “Fuerzas vivas” al ver en ello una posibilidad de regeneración frente a la corrupta clase política y acabar con los caciques, sanear la administración, desarrollar y modernizar la economía, la paz entre las distintas clases sociales, satisfacer las demandas regionalistas y autonomistas de algunos territorios del Estado, algo paradójico, en un largo etcétera. Con el ascenso al poder del General Primo de Rivera empieza la incitativa de regenerar Los males nacionales como “salvador” de España en su papel de “Cirujano de Hierro” dejado dicho Joaquim Costa para vertebrar a la Patria escuálida y enferma. Las primeras iniciativas a realizar por este gobierno serian acabar con el caciquismo como uno de los males que aquejan al País, sanear las instituciones y la vida pública que restaurase la credibilidad del sistema político para adecuarlos a los nuevos tiempos, es decir, erradicando la “vieja política”, Y por último la creación del somaten y la Unión patriótica que hiciera reunir a sus simpatizantes y partidarios, teniendo la idea de convocar una Asamblea Nacional Constitutiva para la posibilidad de una reforma constitucional. Las primeras medidas del directorio militar fueron la sustitución de los gobernadores civiles por militares. Esta medida se mantuvo durante casi un año hasta que volvieron otra vez a incorporarse el personal civil de su confianza. Otras de las medidas presentadas se encontrarían las sustitución de los alcaldes y coorporaciones municipales para los cuales y casi por el mismo periodo de tiempo que la anteriormente mencionada la ley de la administración local sería sustituida por un Estatuto Municipal y en los cuales se haría constituir nuevos Ayuntamientos designando por los gobernadores o sus delegados , claro eligiendo a aquellos que eran simpatizantes con el nuevo régimen, la creación de una Delegación Gubernativa por la que cada Partido Judicial estaría integrada por un oficial del ejército quien era el encargado de informar a los gobernadores civiles de las deficiencias funcionales de los Ayuntamientos, impulsando con ello una nueva vida ciudadana y por último el cese de las diputaciones provinciales constituyéndose e una comisión gestora integradas por simpatizantes o elementos adeptos a la Dictadura para incorporar en ella a persona de indiscutida “solvencia y servicio sociales” acentuándose esta en cuando entro en vigor el nuevo Estatuto Provincial. Esto significó una verdadera ruptura contra los reductos y baluartes de la “vieja política”. Las repercusiones de estas medidas fueron cuando en los primeros días tras el Golpe de Estado el ambiente se caracterizo por un característico ambiente regeneracionista y anticaciquil que se haría alcanzar en todas las provincias andaluzas excepto Jaén y Almería donde el caciquismo era una mayor de la media existente en el territorio andaluz y fueron pasadas por alto. Esto afecto a numerosos ayuntamientos, audiencia provinciales y a los cargos respectivos de todas ellas. Sus consecuencias fue mucho más una apariencia ya que la sustitución que parecía que iba a erradicar a la vieja parece que sería sustituida por una misma ya que centro en los testaferros y hombres de paja que con el autentico cacique. Todo lo concerniente a las detenciones o similares acciones desaparecían como noticias en los periódicos o diarios de la época pensándose entonces que el caciquismo había desaparecido, aunque era en realidad una autentica muda de piel al de los antiguos servidores que ahora se ponían al servicio del nuevo régimen político, La Dictadura. Ante este cambio político hemos de hablar de las dos organizaciones impulsadas por el mismo dictador desde el sillón presidencial siendo el Somaten y la Unión patriótica. El Somaten tuvo una larga tradición en la Cataluña de la Alta Edad Media cuando determinados individuos actuaban como una milicia popular para evitar determinadas acciones que quebrantarse la armonía de una comunidad. Ya durante el reinado de Isabel II los somatenes tuvieron una función en cuanto a la protección de los intereses de la Burguesía pudiendo llevar armas “para la defensa de personas y bienes” y en el siglo XX estuvieron al servicio de los patronos haciendo boicotear los actos huelguísticos se crearían en los difíciles años de la Semana Trágica, del pistolerismo en Barcelona. Unos años antes del Golpe de Estado de 1.923 hacia 1.919 se crearon las “milicias burguesas” llegando a existir en ciudades de la meseta central, el levante y otras zonas de la geografía ibérica Madrid, Valencia, Zaragoza al igual que comenzaron por algunas partes de Andalucía como Málaga, Sevilla,… Esto influenciaría al entonces Capitán General de Cataluña Miguel Primo de Rivera que lo haría extender por toda la Península. Los somatenes a partir de 1.923 era una apuesta que el dictador jerezano quiso combatir y era el desorden y la inseguridad, es decir, al extremismo social. Respetando las regiones militares estas tuvieron una función en cuanto a los distritos, pueblos, barrios,…. Que hay quien lo ha querido compara con las “camisas negras” de la Italia mussoloniana pero era algo que habría que matiza debido a la carencia de formación deportiva y atlética de sus responsables que era determinados señores de una considerada edad y de una buena posición social, aunque en Andalucía no llegaría a los 16.000 afiliados. Ninguno de estos intervino para sostener con las armas al mismo dictador pese a los intentos que hubo por derrocarle caso del pronunciamiento de Sánchez Guerra en 1.929. La implantación de la Dictadura primorriverista no tuvo apenas oposición debido a que la coyuntura de la política española estaba en plena crisis política y sindical. Mientras en Andalucía quedaba aun algún residuo de las antiguas clientelas dinásticas con sus entramados caciquiles que habían perdido toda credibilidad política ante la opinión publica. Los partidos y sindicatos obreros estaban debilitados y extenuados debido a las medidas de opresión del régimen, el movimiento republicano sin lideres, ni programa político excepto en la alta Andalucía que comenzaba a destacar Diego Martínez Barrio, los minúsculos grupos de comunistas que se habían escindidos del PSOE al igual que un reducido número de andalucistas que se presentaron en las elecciones de 1.922 y que también seria reprimido por las fuerzas gubernamentales. El rechazo al régimen pudiera venir de los escasos reductos de los republicanos ubicados en Sevilla y Huelva, Mientras que la derecha vivía su mejor momentos y los viejos caciques conservadores y liberales fueron a integrarse en el nuevo régimen por vía somaten o la Unión Patriótica. Mientras que los socialistas para no acabar represaliados y en la clandestinidad tuvieron que introducirse en las nuevas formas políticas de los comités paritarios al contrario que anarquistas, comunistas y andalucistas. Todo empezaría a cambiar cuando el régimen dictatorial empezó a enfrentarse con la clase intelectual y algunos órganos del poder judicial como también que el sistema surgido del golpe de estado quisieran institucionalizarse como régimen al verse la conversión del Directorio Militar al Civil. Comenzó a forjarse la oposición a la dictadura. Dicha oposición a la dictadura se vería venir por parte de los Intelectuales como ya hemos mencionados de los cuales se encontraban Vicente Blasco Ibáñez, Fernando de los Ríos,…los catalanistas se verían desconfiados por la actitud gubernamental que era hostil hacia el uso de la lengua catalana y sus reivindicaciones autonomistas que se veían como mea aptitud separatista por Madrid, los republicanos que fundaron un nuevo partido Alianza Republicana reuniendo a todos los grupos antidinásticos durante la conmemoración de la Primera República e incluso la cúpula militar estaba descontenta y los viejos políticos como Sánchez Guerra, Alcalá Zamora, Santiago Alba o Romanones Por ultimo se encontraban la oposición sindical por parte de los anarquistas de la CNT y las protesta estudiantiles FUE que protagonizarían huelgas contra el proyecto de reforma universitaria “el Plan Callejo” donde las ciudades como Sevilla y Granada hicieron dichas acciones huelguísticas prorrepublicanas. Pero una fuerte implantación contra la dictadura se llevaría desde la Masonería en Andalucía que lo había tenido en este territorio desde el siglo XIX encontrándose muchos andaluces de renombre desde Martínez Barrio hasta Blas Infante pasando por Hermenegildo Casas, Eloy Vaquero,… Esto es lo que haría caer o mejor dicho se autodisolvio por oposición del Rey y de los militares. Miguel Primo de Rivera dimitiría de su cargo en 1.930. Esto propicio que en los meses siguientes se sucediera las sucesivas crisis de gobierno que harían también car al general Dámaso Berenguer con el intento de volver a la normalidad constitucional anterior al Golpe de Estado. La situación social es extrema en ciudades como Sevilla y Málaga con la declaraciones de huelga entre enero de 1.930 hasta abril de 1.931. Siguió creciendo la polarización entre dos ideas antagónicas monarquía o república pero se saldría de duda tras los resultados electorales del 12 de abril de 1.931 con el triunfo de la República imponiéndose en casi todas las provincias excepto Cádiz. La alegría y el alboroto por todos los rincones de Andalucía haría llegar la Segunda República. Capítulo 14: LA SEGUNDA REPÚBLICA La república llegó un mal momento, ya que nos encontramos en pleno avance del crack del 29, con caídas muy significativas en el valor de la producción agrícola, con la contratación de los mercados de intercambio comercial y financiero, con notables desajustes inflacionarios, con un fuerte paro estructural y con una incisiva reconversión o adaptación industrial a la nueva situación económica: con una coyuntura política y social complicada por la inestabilidad de los sistemas democráticos en el viejo continente, con amenazas de revolución y por la búsqueda de soluciones de fuerza militar y dictatorial. La república es la salida más racional la difícil situación económica nacional e internacional. Basado en desterrar las viejas prácticas políticas como el caciquismo, el clientelismo y las mafias a favor de la modernización de los instrumentos y acciones de gobierno que fomentaran la construcción de una sociedad civil. Las reformas republicanas se hicieron dentro del marco constitucional. El estado español debería ser modernizado atacando en materia de secularización y laiciación institucional y social, basado en la plena separación entre poderes espirituales y temporales. Se emprenderán reformas azañistas en las instituciones militares y policiales, desburocratización y descabezando la macrocefalia castrense, cerrando la Academia General Militar y vinculando al ejército con sus nuevas atribuciones constituciones. Renovaciones más interesantes se produjo en el terreno educativo y cultural: plan de naturaleza universal de la enseñanza estatal en los niveles primarios y de acceso a la cultura a todos aquellos ciudadanos tradicionalmente olvidados: los del mundo rural. Se construyeron escuelas públicas rurales, se realizaron misiones pedagógicas por los pueblos (bibliotecas y pinacotecas ambulantes, charlas y conferencias sobre la literatura, teatros y danza clásica). El teatro universitario de la barraca dirigida por García Lorca. Reformas también en materia fiscal, hidráulica, industrial y agraria. La última cuestión levanto mayores pasiones sin duda uno de los elementos fundamentales para el camino hacia el golpe de estado de julio 1936. la estructura social sobre todo los censos de campesinos es una ayuda a la segunda Républica pero continua estando incompleto. Una gran cantidad de pequeños propietarios, arrendatarios, aparceros y jornaleros, respecto al escaso número de medianos y grandes propietarios y arrendatarios rústicos. Siendo significativo que algunos pueblos andaluces tenían hasta más del 95 por ciento de su población rural, al igual que algunos términos municipales eran , propiedad de algunas familias de origen aristocrático. La escasa presencia, de una clase media rural, de pequeños labradores y productores con capacidad de contratación y de modernización de sus explotaciones con capacidad de contratación y de modernización de sus explotaciones formaba parte de la estructura social agraria andaluza. Muchos de los campesinos con tierra, tenían que completar sus ingresos como jornaleros. Durante la república, la subida general de los salarios hizo que en general adquiriera protagonismo gracias al desarrollo del sindicalismo. Las grandes fincas ocupaban en 40 y 60 por ciento de la superficie total de las provincias. La distribución de la propiedad reflejada en la densidad y el reparto de la población también se reflejaba en la importante mano de obra que se requería. Una mano de obra infrautilizada y mal pagada. Por ello los teóricos de la reforma agraria pensaban que el problema del paro campesino y de los jornales tan bajos se solucionaba repartiendo la tierra en los que la trabajaban como forma de redistribución de la riqueza generada por la misma. La reforma buscaba crear una clase rural media, y que con su capacidad de ahorro y consumo fuera la base de incentivar la salida del atraso industrial. La Ley de la reforma Agraria de 1932 estaba previsto que afectara a más de 2,4 millones de hectáreas ligadas a casi 8.400 propietarios, la mayor parte de los cuales eran grandes. Las provincias más afectadas por la reforma agraria fuero Sevilla y Córdoba. La aplicación concreta de la Reforma de 1932 fue en realidad muy pobre. Fue más ruidoso el debate político y la suspicacias y esperanzas que la reforma real. Claro está, que la postura del gobierno azañista prudente en su aplicación, las quejas del propietario etc…desencadenaron en el término de la República por la vía militar. Podemos hacer mención de las fuerzas, organizaciones y sistemas de partidos que surgirán en este nuevo periodo histórico. Es bien sabido que el viejo sistema bipartidista turnista se había extinguido ya antes de la proclamación de la República. Desde la fundación de la Alianza Republicana con el pacto de San Sebastian se pudo comprobar el germen o la consolidación de un conjunto de fuerzas políticas y sindicales. En la izquierda obrera surge le PSOE , un partido articulado por fuerzas sindicales y su sección agraria: la Federación Nacional del Trabajadores de la tierra. En Andalucía, el socialismo sindical era mayoritario , pero no hay que olvidar la fuerza anarquista procedía del campo(Confederación Nacional del Trabajo) . Algunos sectores productivos como transportes, puertos, construcción o electricidad estuvieron en manos del anarcosidicalismo , el resto era mayoritariamente socialista. El partido comunista, por su parte, no sería visible hasta la primavera del 36 y integrado en el Frente Popular. Con todo, el PSOE dará la base social a la República en Andalucía. Ya en 1931 fue un partido aluvión, desde el punto de vista sindical, muchos obreros agrarios engrosaron las listas atraídos de los beneficios del potencial reparto de tierras con el instrumento de la Reforma agraria. Si el republicanismo progresista también tuvo su representación en Andalucía, no olvidemos el radical lerrouxista con nuevas figuras como Martínez Barrio. Así se forman también nuevos núcleos republicanos como los partidos autónomos de Córdoba y Sevilla y hasta la Agrupación al Servicio de la República de Ortega y Gasset tendrían varios núcleos y diputados en Andalucía. Las derechas reflejadas en arquetipos (el señorito), en fiestas marianas, en tradiciones, donde estaba todo el pasado que se quería extinguir con la república. La derecha representaba el concepto de patrimonialidad del poder y de la propiedad solariega. Representaba lo más rancio y caduco de la extinta Monarquía borbónica. Extinguidos de los viejos partidos del turno, las derechas ideológicas se quedaron sin representación, solo podemos mencionar la Acción Nacional representado en el verano 1931 en Sevilla y en Cádiz. No obstante al calor de la victoria de las derechas en 1933, la ultraderecha o grupos parfacistas surgen; la comunión tradicionalista, la Renovación Española en la Andalucía occidental especialmente, la Falange Española, cuyo original líder, el hijo del general Primo de Rivera. La figura del autonomismo andaluz es Blas Infante, autor del ideal andaluz, el manifiesto del Centro Andaluz de Sevilla en 1916, el manifiesto nacionalista de Córdoba de 1919 etc.…, y la proclamación de la República era una oportunidad para convertir una teoría en acción. La constitución de la junta Liberalista, a comienzos de la República presidida por Blas Infante y constituida por Centros Andaluces, diputados provinciales y ediles no actúa como un partido político sino como una plataforma que aunaba voluntades e identidades. En mayo de 1931, la Junta gestionó a través de la Diputación Provincial de Sevilla la convocatoria de una Asamblea de Diputaciones para discutir las formulas y el marco de negociación que elaborase un proyecto de Estatuto Andaluz. Este fue el primer paso de otros que le siguieron pero sin duda frenado por el golpe de Estado. Los sucesos de Casas Viejas de enero de 1933 son un hecho dramático del mundo agrario andaluz. Un fenómeno alentado por el calor movimiento insurreccional anarquista de Cataluña, Levante y Aragón de enero 1933. Un puñado de jornaleros armados de escopetas , intentaron asaltar el cuartel de la Guardia Civil sin éxito, el grupo dispersado a la orden del viejo anarquista Francisco Cruz, se parapetaron en una choza que fue incendiada al amanecer, murieron carbonizados. Las repercusiones parlamentarias y gubernativas fueron impresionantes. El gobierno de Azaña fue acusado, desde la derecha, de utilizar métodos dictatoriales. Así como mencionar la posterior acción de actos brutales y de enfrentamientos entre campesinos y fuerza pública. Las elecciones de 1933 tuvieron una campaña electoral notablemente agitada. Buena parte del proyecto social-azañista fue rechazado en este período de gobierno de centro y de derecha donde se reviso y rectificó las leyes sociales y agrarias. Se suspendió buena parte de los trabajos realizados por el Instituto de Reforma Agraria, elaborando nuevas leyes. Estamos ante el Bienio Negro 1933-1936, un periodo de revisionismo de la república. Una de las tareas menos conocidas pero interesantes para conocer el aumento de radicalidad y polarización de las posiciones políticas y sindicales en Andalucía durante el Bienio Negro fue la revisión de los poderes municipales, se crearon comisiones gestoras administrativas que sustituyeron a los ayuntamientos de izquierdas, mediante votación, en abril y mayo de 1931. Los ayuntamientos opuestos a esta práctica fueron desmochados. Con el radicalismo se volvía a los denominados jornales del hambre, las tareas de sol a sol, las represalias políticas, las persecuciones ejemplares, la selección ideológica de la mano de obra, etc. Todo ello llevo a la convocatoria de una huelga general campesina en junio de 1934, un último intento de recomponer los intereses de izquierdas. Pero el balance final fue negativo: tras la huelga se iniciaron múltiples causas contra los dirigentes, detenciones a puertas de las elecciones de febrero de 1936. Esas elecciones generales a Cortes donde en todas las provincias andaluzas ganó la coalición del Frente Popular, animó a la toma de medidas espontáneas: liberación de los presos políticos y sindicales de las cárceles, toma de tierra y cortijos, aperturas de centros y Casas del Pueblo etc.… Sin embargo en los meses posteriores la crispación política y social en su continuo deterioro haría despedazar las ilusiones de carácter reformista ante un golpe de Estado, el 18 de julo de 1936 que desembocaría en una guerra civil. CAPÍTULO 15: LA TRAGEDIA DE TODOS, ODIOS Y VIOLENCIA DURANTE LA GUERRA CIVIL. El fracaso del Alzamiento Militar del 18 de julio. Sevilla se convierte la pieza clave del golpe audaz de los rebeldes, es allí donde se traslada Queipo de Llano, pues estaría destinada agrupar y coordinar las tropas y efectivos materiales procedentes de África. Será desde el Protectorado español en África donde se alcé una insurrección. Después de hacer detener a los escasos jefes legales a la República, el virrey de Andalucía comunica con todas las Comandancias Militares de las provincias andaluzas ordenándoles la inmediata proclamación del estado de guerra. Es el primer paso de la insurrección antigubernamental (la destitución de autoridades republicanas y la neutralización de dirigentes de organizaciones sindicales y partidos republicanos y de izquierdas. La población conoce también en esa noche del 18 al 19 de julio la intentona insurreccional de Sevilla, por las primeras proclamas radiofónicas difundidas por el propio Queipo de llano. Las informaciones contradictorias, hacen dudar en el fuero interno tanto a militares como a la gente de a pie, la acción emprendida en África es el principio de alzamiento militar que se extiende inexorablemente por toda España. Pero necesitara varias semanas para consolidarse, lo que es más propio la definición de Guerra Civil que de alzamiento militar, ya que necesitará tres años para imponerse. En la España que se mantiene fiel a la República se erige una forma de representación de tipo revolucionario, el comité o régimen de comitecracia, de amplia base popular. Así cobran protagonismo comunista, anarcosindicalistas y socialistas de base. Cada uno y todos como respuesta global representan el predominio sindical que se mantiene en la retaguardia de la Andalucía republicana hasta diciembre de 1936. La justicia revolucionaria de origen popular que tiene su base violenta y revolucionaria en el desplazamiento democrático del 1931-1936. La situación de los sublevados unas semanas después de la proclamación de estado de guerra, era inestable. Solo se controlaba Sevilla, su provincia, parte de la provincia de Cádiz y la de Huelva, a excepción de la capital, el centro y alrededores de Córdoba y la capital de Granada, donde los rebeldes quedan aislados del resto de poblaciones sublevadas. El panorama cambia cuando en los primeros días del mes de Agosto por dos factores 1) El éxito de la operación del Paso del Estrecho que posibilita el desembarco de una primera expedición marítima de tropas del Ejercito de África, el convoy de la victoria y 2) el fracaso de la columna miaja hacia Córdoba , primer error estratégico de la República que no alcanza a valorar el bloqueo del Estrecho. Mientras la república trata de paliar las serias limitaciones de la guerra de columnas y pone las bases de la organización en batallones y brigadas, las tropas rebeldes comienzan a explorar la superioridad numérica y combativa de su ejército y de los refuerzos de Marruecos. Los nacionales avanzaban apoyándose en el control del Guadalquivir, mientras que las comunicaciones con Granada quedan robustecidas y la vía de ferrocarril de Córdoba a Montoro restablecida. Por el contrario los republicanos mantienen las posiciones de Andújar gracias a la presencia de las 3ª y 16ª Brigada Mixta. El derrumbe de la provincia de Málaga y el desplome de Granada, Franco y Queipo dan por concluida la campaña sobre Málaga, renuncian a ocupar Almería, pero alejaban definitivamente la amenaza por el sur. La guerra de movimientos se da por terminada: ambos contendientes se aprestan a reforzarse e introducen cambios organizativos para afrontar una guerra de posiciones. La última gran ofensiva republicana debió da comienzo el 5 de enero del 1939, la batalla de Valsequillo, con escenario entre Hinojosa y Villanueva del Duque y dirección a Peñarroya, Fuenteobejuna , La Granja y Peraleda. Se trata de una gran movilización. La República ha perdido prácticamente a finales de enero de 1939, mientras que los negristas son partidarios de resistir, el Frente Popular pretende negociar una rendición. Tal rendición militar, negociada por el jefe Francisco Menoyo Baños, sería fusilado en las tapias del cementerio de Granada como responsable del delito de “REBELIÓN MILITAR”. El estado republicano emerge de forma clara en el otoño de 1936 para mantenerse sin fisuras hasta los últimos acontecimientos dramáticos de la asunción del poder por parte de la Junta de Defensa Nacional, ya en marzo 1939. Se crean milicias de vigilancia en Retaguardia a las que se subordinan las milicias de partidos y sindicatos. También se crearían las milicias populares de justicia. Se institucionalizan las Secciones de Seguridad Rural, Urbana y de Vigilancia, buscando la coordinación de funciones y competencias…unifica los Cuerpos de Asalto, Guardia Nacional Republicana. Se pretendía el desarma de las milicias populares y el control del orden público en retaguardia y se les obligaba al encuadramiento militar. Las transformaciones económicas en retaguardia también se subordinarán al fortalecimiento del Estado republicano. En una economía de base agraria, se contará con elementos políticos como el Comité Provisional del Frente Popular Antifascista, el Comité de Enlace PSOE-PC y el Gobierno Civil para su presencia en órganos decisionales, crecimiento de la militancia y control de la cúpula directiva del sindicato de trabajadores del campo, la FNTI-UGT. Todos determinan una política agraria para dar cauce a soluciones individualistas frente a las colectivistas , es decir, el reparto de la tierra. La idea central del discurso franquista es la reconstrucción revisora de todo lo legislado y avanzado de 1931-1936. La violencia como elemento de acción para ganar y establecer el alzamiento militar. La violencia se traduce en el terror político desencadenado por el bando nacional que tiene un objetivo claro la revisión física o legalmente de poderes, instituciones, personalidades o ideas de la república. La fase de terror indiscriminado en Andalucía queda de la mano de Queipo de llano, el virrey de Andalucía. La violencia es la táctica llevada a cabo en las provincias de Sevilla, Huelva, Córdoba, Cádiz y Granada. Es el terror institucionalizado en el que participa la Guardia Civil , Policía o Guardias de Asalto. Pero la Santa Cruzada se traslada también a los tiempos de paz. Existe un” continuum represivo” para la eliminación de los vencidos . Con el decreto de Presidencia de Gobierno de 1948 y otro decreto 1969 fijaba la prescripción de delitos cometidos antes del 1 de abril de 1939, se sancionaba a personas y afiliados a partidos y sindicatos que contribuyeran a dificultar el triunfo providencial e históricamente ineludible del movimiento Nacional. CAPÍTULO 16: ANDALUCÍA BAJO EL FRANQUISMO Para el desarrollo de este capítulo nos centraremos explicar la estructuración del nuevo poder: de dónde vienen y quiénes son los cuadros políticos que ocupan las diputaciones, los ayuntamientos que integran la Falange Española y de la Jons. Así como de la estructura de la sociedad andaluza y como no la oposición en la clandestinidad. Tras la victoria Nacional, la población se marco un único objetivo la supervivencia frente a represión violenta, frente el hambre y el miedo. La población en una época de carestía, racionamiento y bajos salarios se basa en una economía de subsistencia una economía familiar con el intercambio en especie. Además la población estuvo sometida mediante concurso de las autoridades locales con rígidos controles ayudados por la Guardia Civil en el ámbito rural. La autarquía, proyecto político y económico de la Dictadura, es el origen de la miseria del pueblo español durante una década. En Andalucía se va a reflejar en una situación de atraso. En los años cuarenta se verá la contrarreforma agraria, la devolución de las tierras expropiadas durante la República. Los propietarios agrarios andaluces serán las grandes beneficiados de la política económica autarquía. No conocemos a ciencia cierta cómo se procede a la reconstrucción de las administraciones municipales en su doble esfera, cuyo reparto se tejió a través de la Falange. Conocemos por trabajos Cazorla Sánchez, que se desarrollaron disputas por el control municipal con métodos como el chantaje…etc. En el caso de Andalucía apenas se conocen algo que valla más allá que los nombres de los presidentes de las Diputaciones y de los Alcaldes. Por otra parte existirán focos de resistencia ante la represión. Esos focos como la clandestinidad urbana o maquis , así como la voluntad de muchos de los refugiados españoles en los campos de concentración franceses, tanto más allá de los pirineos como desde el norte de España para luchar por todos los medios contra el régimen. Al terminar la segunda guerra, la inhibición de los países democráticos en relación con la situación española forzó el cambio de estrategia y se llegó a la convicción de que la lucha contra la Dictadura iba a ser larga y a depender de los españoles, ante esto se planteo el objetivo de reconstruir los partidos dentro y fuera. (PSOE y PCE). La UGT decidió coordinarse con la CNT para crear una alianza sindicalista y su reimplantación fue más rápida que la del partido. En cuanto a la central anarquista, para 1945 estaba bastante implantada sobre todo en Cataluña, Valencia y Andalucía. En los años sesenta se produce el crecimiento de las ciudades, el desarrollo del sector servicios, turismo en particular, el fortalecimiento de una clase media urbana. Sin embargo en Andalucía donde el capitalismo agrario hacia otro más moderno no tiene una base firme y se dificulta el crecimiento de la producción, tiene como consecuencia el retraso frente a otras regiones. Por otra parte la emigración masiva de áreas rurales hacia Madrid, País Vasco, Cataluña, incluso Alemania, Suiza, Francia es otro fenómeno de los años sesenta. Debemos señalar que lejos de considerar la experiencia un foco de pérdida de conciencia política, el contacto con pueblos de España es una fuente para la conciencia nacionalista y regionalista. CAPÍTULO 17: LA TRANSICION DEL CONSENSO Todo atado y bien atado pero de la legalidad a la legalidad para crear un ruptura pactada habiendo elecciones, partidos políticos, política económica, descentralización del estado, estatutos de autonomía,… siempre que el diálogo y el consenso no solo venga para instaurar un régimen frente a los viejos antagonismos que venían aflorar por parte de los dos hemisferios del ámbito político en una etapa delicada como fue la Transición Española tras la muerte del General Franco y la proclamación del nuevo rey D. Juan Carlos I. Ante estas características que hacen poner a modo de relieve la época y sus cambios Andalucía poseería un papel de vital de importancia. En lo que respecta al aspecto evolutivo en cuanto al campo político se refiere al ideológico existe diferencias entre las sociedades andaluza y española ya que del conjunto del Estado Andalucía se acerca al ámbito ideológico de la izquierda en lo que respecta al resto peninsular en cuanto a fuerzas políticas existentes desde el PSOE hasta el PA . Con ello el periodo inicial de la obtencion del Estatuto de Autonomía por el artículo 151 de la Constitución Española y se produce las primeras elecciones autonómicas en 1.982 que hacen que la izquierda sea uno de los partidos políticos de mayo fuerza hegemónica en la Comunidad hasta 1.997 en el que va a perder fuerza siendo dos periodos donde terminan dos ciclos históricos y comienza un nuevo horizonte. Pero ahora iremos a ver el proceso y el desarrollo del mismo que iría desde la Ley para la Reforma Política hasta las elecciones generales de 1.982. Dicho proceso se encontraría dividido entre la transición política hasta las municipales de 1.979, la instauración autonómica hasta la consolidación. La participación en el referéndum realizado por el gobierno Suárez hizo tener una alta participación en Andalucía en un porcentaje muy alto (96,23%) que superaría los resultados nacionales (77,7%-94%). Cuando se realizaron las primeras elecciones generales en 1.977, las primeras desde febrero de 1.936 en plena Segunda República, la victoria la obtendría la formación política de centro derecha UCD liderado por Adolfo Suarez, aunque la sorpresa se ubicaría en el sur cuando la fuerza política más votada sería el PSOE bajo el indiscutible liderazgo de Felipe González. He ahí el peso de los partidos de izquierda siendo la derecha como AP quien se quedó sin representación parlamentaría en ámbito regional como la extrema derecha cuyos resultados fueron declarados totalmente nulos. Por el contrario, las posiciones políticas de naturaleza extremista pero del otro lado del espectro político, es decir, la izquierda obtiene unos resultados nada despreciables (PTA, ORT,…) localizado en distintos ámbitos urbanos y rurales muy focalizados. Este proceder desembocaría posteriormente a otro el que sería el constitucional del que también el porcentaje de participación de los andaluces fue mayoritario para refrendar la nueva Carta Magna. Una vez sancionada por el rey Don Juan Carlos antes las Cortes llegarían las elecciones generales de 1.979… Con esto nos hace comprender la transición democrática en Andalucía, por tanto los porcentajes obtenidas en ellos se deben a las zonas que por su dinamismo en cuanto a los aspectos socioeconómicos se refiere o su carácter deprimido unos ejemplos serían el valle del Guadalquivir, las zonas agriarías más ricas y la costa teniéndose en cuanto el primer caso como la zona más deprimidas de la sierra de Almería para el segundo. Otro aspecto a destacar serían los respectivos candidatos a las alcaldías quienes darían un nuevo ámbito local y municipal surgido tras elecciones de 1.979 poseía un pasado con el régimen anterior indiferente el signo político respectivo. Comienza entonces el replanteamiento de la Autonomía Andaluza de la que entraría por el artículo 151 sirviendo a alejarse de la posibilidad del federalismo o descafeinar el hecho diferencial a través de la LOAPA… El PSOE, inicia su carrera de ocupación del centro y modera su discurso social, desarrollando una múltiple estrategia, un reparto de roles y discurso entre distintos liderazgos que le permita captar buena parte del electorado de la UCD pero sin perder su base social. La etapa 1979-1982 es la búsqueda de la autonomía. La marcha se inicia con los deseos autonómicos del País Vasco y Cataluña bajo el convencimiento general de que había de dotar al naciente Estado una nueva estructura administrativa y territorial. No solo en Andalucía, a imitación del País Vasco, Cataluña y Galicia, se ven surgir deseos autonomistas por doquier. La situación se complica con el sentimiento de agravio que genera las consideraciones de “segunda” frente al concepto de comunidades históricas de otras. La nueva clase política es la que esta fraguando la generalización de las autonomías. Desde el punto de vista de que ese concepto sirviera para paliar los problemas de desempleo y pobreza. Alcanzando el autogobierno, la obtención del control de los recursos regionales para dar lugar a un auténtico desarrollo dentro de Andalucía que se diferenciaba de las comunidades históricas por su afinidad a la izquierda. El punto de inicio para el camino hacia la autonomía Andaluza fue la Asamblea de Parlamentos andaluces en la Diputación Provincial de Sevilla el 12 de octubre de 1977. Desde abril de 1977 hasta las elecciones municipales de abril de 1979 se abre una etapa de consenso interno. El 4 de diciembre de 1978, Día de Andalucía, el pleno de la Junta de Andalucía en Antequera aprueba el Pacto Autonómico, suscrito por casi todos los partidos-AP, UCD, PSOE, PCE, PSA, PTA, ORT, P. Carlista, encaminado a conseguir para Andalucía la máxima autonomía. En junio de 1979 el Pleno de la Junta de Andalucía acuerda desarrollar el procedimiento autonómico por la vía excepcional del artículo 151 del Título VIII de la Constitución, el cual posibilita una acceso rápido a una plena autonomía, equiparable al rango de las nacionalidades históricas. Después de octubre de 1980, fue posible el impulso institucional definitivo y el enero del siguiente, una Delegación de la Asamblea de Parlamentarios comienza en Carmona la redacción del proyecto de Estatuto, tras su aprobación por la Comisión Constitucional del Congreso, fue aceptado como definitivo y quedó refrendado el 20 de octubre de 1981. De nuevo los acontecimientos transcurridos en Andalucía no pueden entenderse aislados de las vicisitudes de la transición española: en concreto el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y la firma de la LOAPA, en la que se asumía que Andalucía iba a ser la única Comunidad en la que se aplicara la excepcionalidad del artículo 151 de la Constitución. Además el golpe de 23 F de 1981 acelera el proceso de entendimiento y facilita la formulación legal del ordenamiento autonómico. La autonomía Andaluza fue un hecho muy significativo por haber producido el ordenamiento del actual Estado de las Autonomías y por haber ocasionado el fracaso de la primera división entre autonomías y regiones, por haber neutralizado el hecho diferencial de las nacionalidades históricas. ENRIQUE GONZÁLEZ CALLEJA

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