miércoles, 31 de julio de 2013

Resumen de HISTORIA DE LOS ETRUSCOS.


1. ENTORNO.


La historia de los etruscos empieza con la llamada por los antiguos Tyrhenia, Etruria estaba situada en el centro de la actual Italia. Sus límites históricos estuvieron marcados por curso de dos principales ríos de Italia peninsular el Arno y el Tíber. Con un entorno geográfico bien limitado pero con una diversidad ambiental marcada. Al sur la antigua zona volcánica donde destaca el suelo toba se establecieron las principales ciudades del sur, Veio, Caere, Tarquinia, Vulci y Volsini entre otros. Las ciudades de esta zona suelen tener alturas bien definidas, islas de tufo, que permiten excavar y alojar dentro cavidades subterráneas y rupestres. Al oeste nos encontramos con una zona geográfica opuesta a la anterior, la zona Maremma, formada por llanuras de extensión diversa que se suceden a lo largo de la costa, aunque interrumpidas por relieve de origen variado. Tienen homogeneidad debido a la posición costera reflejada en el clima, en la flora, la fauna...etc. Destacan Populonia, Pyrgi y Alsium entre otras, zonas pantanosas que hacen asentamientos poco estables. Una tercera zona corresponde al resto de la actual Toscana, destacan las colinas y un gran lago de origen tectónico, el Trasimeno, y macizos montañosos de colinas Metalíferas que ayudan a incrementar la escabrosidad y aspereza de la zona que en general no siempre se presta para realizar cultivos rentables. Ya detrás de esta zona nos encontramos con las abruptas cimas de los Apeninos, unas zonas más favorables para el cultivo extensivo del grano exceptuando el valle de Chiane. A partir del siglo VI a.C la historia de los etruscos consigue un nuevo equilibrio a partir de la difusión de actividades arborícolas, se produce una cultura vinícola en las áreas etruscas septentrionales. Uno de los recursos fue la explotación forestal, los grandes bosques eran un material abundante por aquella época que proporcionaba madera para la construcción de naves. A ello habría que sumarle la caza de Jabalís, los caballos etruscos de carreras y la cría de ganado porcino. Los recursos pesqueros tanto en aguas interiores como exteriores, sobre todo abundante en atún. Los minerales, cobre, la plata y sobre todo el hierro, fueron un recurso que proporciono grandes riquezas. Existen fuentes donde hablan de las minas inagotables de hierro de la isla de Elba, no olvidemos la fama del hierro Etrusco que llegó hasta época Romana. Los yacimientos de alumbre, también fueron importante, material necesario para el curtido de la piel. El litoral etrusco con buenos fondeaderos para las naves de poco calado, ofrecían una puerta hacia el exterior. Al igual que sus dos grandes ríos que más que separar unían la zona etrusca a las tierras de los pueblos colindantes. El valle del tiber y la chiana constituían la meta estacional de los movimientos trashumantes procedentes del Apenino umbro-sabino y sin duda las ciudades etruscas se convirtieron en el mercado natural de las actividades pastoriles llegando a ejercer de forma igualmente natural una hegemonía económica, política y cultural. 

 2. LA FORMACIÓN.


La historia de los etruscos La diversidad étnica, lingüística y cultural, respecto a las demás poblaciones de lengua indoeuropea de la Italia antigua, ha suscitado numerosos debates sobre la cuestión del origen. La opinión habitual de los antiguos coincidía en que los etruscos eran un pueblo llegado de oriente en los tiempos heroicos, antes de la época histórica. Como excepción destaca la opinión de Dionisio de Halicarnaso, donde los etruscos son considerados como un pueblo autóctono. Pero realmente, la “llegada de los etruscos”, si es que alguna vez se produjo no cuenta con una documentación precisa. La edad de Bronce en la parte de la Italia peninsular ofrece el aspecto de una particular homogeneidad cultural, la cultura llamada apenínica, consta de asentamientos de altura o de ladera, de pocas cabañas, o en el interior de grutas y abrigos rupestres como se comentó en el anterior capitulo. Su cerámica consistía en una pasta de arcilla de color marrón negruzco, pulida y abrillantada con el estique, decorada con rayas y líneas de puntos que formaban motivos de meandros y espirales. Esta cultura sentaba sus bases en actividades pastorales, cría de ganado ovino y caprino, con práctica de trashumancia. Estos asentamientos estaban localizados en lo alto de mesetas o en las proximidades de los pasos apenínicos, como en Ariano Irpino, pero no olvidemos también su carácter temporal de otros. No se poseen datos para construir los detalles de la estructura social, pero por otro lado no cabe duda que estemos ante una organización tribal. De igual modo existe una carencia de datos sobre las necrópolis así como la industria, o intercambio comercial de objetos metálicos. Posiblemente la producción cerámica es local con escasísima circulación. Es importante señalar al menos que existió la presencia de importaciones micénicas, entre los siglos XV y XII a. C, lo podemos explicar a la frecuentación de los micénicos en las costas y las islas, sin embargo este intercambio fue indirecto. Las tablillas micénicas en lineal B aluden al alumbre abundante como sabemos en los montes de la Tolfa. La fase sucesiva del final del Bronce es testigo de cambios en sus dos facetas subapenínica y protovillanoviana. La primera, propia de los poblados en lo alto de colinas, supone una continuación de otros asentamientos anteriores cuya principal novedad es la aparición de asas y ausencia de decoración incisa en la cerámica. Mientras que la segunda supone una innovación y ocasionalmente una continuación de asentamientos anteriores. La innovación más vistosa es la introducción de la incineración, con vastas necrópolis del tipo de campos de urnas de la Europa central, con enterramientos en vasos bicónicos. Aparece por primera vez la ostentación en signos de prestigio de los “jefes”, las grandes mansiones y grandes tumbas. Podemos deducir la aparición, sin duda, de la sociedad gentilicia, basada en núcleos residenciales amplios, y la propiedad privada de la tierra. Entre los siglos X y IX a. C, aparecen culturas locales que reproducen hasta cierto punto, las divisiones étnicas de la Italia antigua de época histórica. Pero debemos mencionar que la cultura villanoviana sobre sale entre ellas. A partir del siglo IX a. C, aparece bien definida ya el área provista de las connotaciones culturales del dominio etrusco. Aparecen grandes campos de urnas, ajuar en las sepulturas con urnas cineraria bicónica, con decoración incisa. Los poblados, cabañas de tamaño variable, limitados en números, aparecen en zonas no muy elevadas y defendibles, próximas a cursos de agua o manantiales y a poquísima distancia unas de otras. En la fase más tardía, aparece la figura del paterfamilias. Existen tradiciones diversas que mencionan doce ciudades de la Etruria que se jactaban de tener sus fundadores propios. La cultura villanoviana posee un aspecto colonizador, confirmado en fuentes, cuya expansión no posee un epicentro único al igual que tampoco son unitarios los resultados. Son dirigidos a tierra llana y fértil pues principal desencadenante de todos estos movimientos fue la sed de tierras sumado con la búsqueda de aproximación a las grandes rutas de tráfico de mercancías. 

3. EXPANSIÓN.


En  la historia de los etruscos,  entre los últimos años del siglo IX y los inicios del VIII a.C, se va a producir un cambio radical que hace crecer aún más la diferencias con el resto de zonas más o menos estancadas, encontrándose tal evidencia en el material encontrado en las tumbas. Aparecen entonces 4 áreas diferenciadas que coinciden con la división de las 4 áreas geográficas anteriormente mencionadas. Por lo cual la diversidad de los recursos naturales junto a otros factores como la proximidad a zonas más desarrolladas a los centros más antiguos de intercambio y la paralela evolución de las formas artesanales, hacen notar esas diferencias. El siglo VIII a. C es testigo de la definitiva diferenciación de áreas dentro de la Koiné villanovianas del siglo anterior y de esta respecto a las demás zonas de la península. Pero también se asiste a un ulterior proceso de segmentación socioeconómica y cultural dentro de la aparente homogeneidad, es el nacimiento de las aristocracias etruscas. Las tímidas manifestaciones de desigualdad social tienen como testigo el incremento de los materiales cerámicos y de los elementos metálicos. Más tarde con los objetos de importación de adorno personal de fabricación oriental. Estas diferencias son más acusadas en zonas más desarrolladas. En la fase más antigua de la Villanoviana I, más o menos del siglo IX, las zonas más avanzadas son Tarquina y Veio de profunda riqueza y homogeneidad. En la fase sucesiva Villanoviona II, correspondiente a los primeros setenta u ochenta años del siglo VIII, el astro es Vulci. A partir de los últimos años del siglo VIII a. C, es Caere la que emerge consolidando las zonas de las más destacadas. En la zona artesanal, durante todo el siglo VII, destaca Vetulonia, con sus riquísimos cementerios en círculo. Los datos de las necrópolis de Quatto Fontanili, en Veio, el único gran cementerio villanoviano excavado nos informa sobre la estratificación social de esta delicada fase. Durante las primera décadas del siglo VIII a.C, la distancia de riqueza o rango tienden a marcar un nivel de control y dominio, aparece el jefe, paterfamilias. El excedente de una colectividad tiende a concentrarse en las manos del jefe y de su mujer que hacen ostentación de él. Por otro lado la división del trabajo entre los sexos se ve confirmada en los materiales de acompañamiento presentes en las tumbas.

Fuentes romanas describen instituciones de la sociedad arcaica, el rex-rey, el populus-pueblo, las curiae o asociaciones de genera hominum para el reclutamiento de la infantería, las tribus, para el reclutamiento de la caballería, los patres o ancianos organizados en asamblea, los clientes o ciudadanos de séquito de los patroni o personas eminentes, las familiae, las gens o grupos ligados por lazos consanguíneos o de dependencia entre otros. Existirá una mejora de la articulación geográfica y sociéconomica durante el 775 a.C, los eubeos parecen ir abandonando la práctica de los desembarcos continentales y se instalan en un auténtico emporión pitecusano. El salto cualitativo que supuso la creación del emporión va acompañado de la multiplicación de los puntos de contacto entre los ambientes villanovianos y los comerciantes-piratas eubeos. A partir de mediados del siglo VIII a.C, la cerámica eubica y las correspondientes imitaciones pitecusanas amplían sus horizontes de difusión hasta Campania, alcanzando el valle de Sarno, en Etruria. Al igual que existe un hipótesis de que los griegos enseñaron a etruscos y latinos la viticultura. El desarrollo de las actividades económicas va acompañado del desarrollo de las fuerzas productivas comerciales. Cuanto más compleja y articulada se hace la estructura social villanoviana tanto más se incrementan y diversifican los intercambios. 

4. APOGEO de la historia de los etruscos.


Con la cultura orientalizante, Etruria, adquiere nuevas tecnologías como la escritura, la táctica militar o la construcción. Esta cultura va convirtiéndose en la cultura de los príncipes, es decir, la aristocracia etrusca. La introducción de la escritura fue un instrumento de control social por las clases dominantes. Aparecen las fórmulas onomásticas bimembres que se compone de un pronombre y de un gentilicio para designar a individuos como integrantes de grupos familiares. Sumado con la aparición de un tercer elemento onomástico el cognomen. Esta fórmula responde sin duda a un anquilosamiento de la sociedad, que a partir la institución de la familia que se engrandece llena de la vitalización de los rasgos formales con la gens. La roma arcaica conoce dos instituciones, la familia, familia nuclear sometida a un patriarca, el padre, y la gens que es un organismo familiar donde conviven miembros familiares consanguíneos y otros de distintos origen incluidos en el grupo por voluntad propia como los clientes o porque son esclavos libertos. Las gens con connotaciones formales e ideológicas asumía el papel de la familia pero no la sustituía por completo. Existen fuentes que nos hablan de la gens y la familia estaban lejos todavía del apogeo de la dominación de las aristocracias arcaicas. Los estratos dependientes de la sociedad etrusca eran servi, plebs, según distintas fuentes, “pobres criados”. Prestaban una especie de servicio militar, podrían haber tenido derecho a la posesión de bienes, si no de la tierra, aunque es difícil de atestiguar por las fuentes y su condición era notablemente inferior respecto de la de su correlativo romano, excluido de todos los derechos políticos. Los hallazgos arqueológicos han ayudado sin duda a conocer rasgos fundamentales de la aristocracia .Existen hallazgos extraordinarios de dos grandes palacios, El palacio de Murlo y el palacio de Acquarossa, ambos nos permiten ver directamente gracias a la solida realidad arquitectónica y a las decoraciones de terracota, la verdadera dimensión de la existencia terrenal de la cumbre de la sociedad. La sede de la vida colectiva, centro de la economía, de la administración y de la política. No menos importante es el sepulcro, donde se reafirman los principales valores del status dentro de las fórmulas del ritual funerario. En la época orientalizante la tumba ya no es un simple pozo, sino una cámara sepulcral, típica de la aristocracia etrusca a partir de finales del siglo VIII a.C. El protagonismo y la preeminencia del aristócrata difunto se hallaban en los objetos depositados con él en la tumba. Sabemos que el rango de jefe era subrayado con grandes tronos circulares, también acompañados de escudos circulares. Grandes animales esculpidos adornaban la parte externa de los sepulcros. Por otra parte la tumba de cámara surge con la idea de albergar a la pareja conyugal fundadora del linaje o quizás también a hijos prematuramente muertos. 

5. URBANIZACIÓN. 


En la historia de los etruscos, los rasgos de la ciudad con latina son muy unitarios, son centros de notable concentración de la población destinados al consumo más que a la producción, donde existen lugares de culto o de defensa comunes. Su génesis se sitúa en los primeros tiempos de la Edad de Hierro cuando la sociedad villanoviana da el paso fundamental de la apropiación en manos privadas de la tierra. Si los poblados de la fase villanoviana resultan iguales entre sí, ya durante la segunda fase algunos centros empiezan a destacar sobre otros, hasta que a mediados del siglo VIII a.C, tales evidencias asumen un carácter evidente de superioridad demográfica y económica dentro de un área territorial lo suficientemente amplia.

Los poblados menos importantes entran en decadencia o desaparecen, la originaria uniformidad desaparece del todo. En el sur, las aristocracias toman rápidamente el camino de la ciudad. El siglo VI a.C será testigo de la aceleración de los procesos para la aparición de estructuras urbanas. Destaca Caere, donde existen indicios de la riqueza de los príncipes. Por el contrario las ciudades de Veio y Tarquinia, dan claras muestras de pasar por dificultades. También Vulci muestra una decadencia parecida a Tarquinia durante las fases orientalizantes antigua y media. En las comarcas marítimas del sur y Campania los príncipes optan decididamente por estructuras urbanas, aunque con resultados diversos relacionados con la entidad del desarrollo de fuerzas productivas, con las exigencias de isonomía y con la dialéctica incipiente entre la ciudad y el campo. En otros puntos del norte y en el sur, en grandes zonas de tierra adentro, dominan unas condiciones de la producción donde no existen suficientes impulsos socioeconómicos para crear una urbanización fuerte debido al absoluto poder que ejercen los príncipes sobre la producción y actividades mercantiles. Es decir existe un conflicto entre polis y palacio. Los principales interlocutores entre Etruria y Oriente siguen siendo indiscutiblemente los eubeos. Pero el incremento de colonias griegas a finales del siglo VIII y la primera mitad del VII a.C da entrada a el comercio corintio.

El desarrollo urbano de las principales póleis etruscas de la costa va a diversificar las corrientes comerciales y fomentar los intercambios internos en el marco de la “gran Etruria”. Las actividades comerciales implican adquisición de bienes y productos, llegada de artesanos y de tecnologías. En torno a la arquitectura urbana se van creando nuevas tecnologías y nuevas figuras profesionales, en zonas más avanzadas del sur. Se introduce el cultivo del olivo, que dataría de la época de Tarquinio Prisco. El uso de la escritura queda limitado a los círculos aristocráticos durante el siglo VII a. C, más adelante en círculos más amplios de la sociedad. La escritura también marca una diferenciación entre el norte y el sur, por la extensión del uso y el tipo del alfabeto. Desde la época villanoviana se producen grandes desplazamientos de individuos fuera de los confines de Etruria, impulsados por la pujanza económica del país. Las metas preferidas son las ciudades más desarrolladas. Griegos y personas de origen diversos son atraídos por las ciudades, sea cual fuera su rango. Existe un fenómeno de movilidad horizontal en el seno de unas clases dirigentes dispuestas a integrarse en otras. Una compleja dinámica, cuyos efectos, unidos a los de la guerra, fomentaron la concentración de población cada vez mayor. 

 6. TENSIONES


A finales del siglo VII a. C, los principales centros del sur se han constituido ya como ciudades que culminan con el proceso de urbanización antes de finalizar el siglo VI a. C, acompañado de fuertes impulsos igualitarios donde se ven implicadas grandes familias de la antigua aristocracia y un buen número de notables. Hasta entonces las estructuras comerciales habían crecido en relación directa con el desarrollo de las fuerzas productivas, los extranjeros mercaderes y artesanos habían tenido acceso libre al ordenamiento social ahora amparado por la divinidad y no por los príncipes cada vez menos poderosos. Los protagonistas de este flujo comercial son los griegos y es a ellos quien se destina el espacio extraurbano donde se constituye un centro de culto de unas divinidades que garanticen el éxito de sus actividades. Alrededor del santuario se crea una parte de la estratificación social compuesta por extranjeros, mercaderes y artesanos.

Las actividades comerciales crecen. La industria etrusca de vasos y herramientas de metal, atestiguadas en Populania y Vulci, nos permite ver los aspectos más propiamente etruscos de los intercambios comerciales. Las exigencias de un mayor grado de cooperación hallan su expresión más clara en la adopción de la táctica hoplítica. Y en ese sentido se forman las instituciones políticas de la ciudad arcaica. Como las reformas de Servio Tulio, que organizan el reclutamiento sobre la base de centurias censitarias o otras instituciones como la invención del aes signatum, barras de bronce con un sigon grabado como instrumento premonetario. A Tarquinio Prisco se le atribuyen ampliaciones del cuerpo cívico y la disposición urbanística de la ciudad de Roma. Existe un detrimento a favor de las formas públicas en la ideología religiosa. A partir del siglo VII a. C, existen cada vez más curiosos santuarios extraurbanos y urbanos, aéreas sacras antiguas y nuevas, edificios, de terracota arquitectónicas, de altares, de muros de espacios sacros, de ofrendas votivas, de materiales de desecho de sacrificios. Las fundaciones templarías se hallan en extramuros. El significativo político e ideológico de los santuarios fue enorme. Por otro lado el mito va penetrando en la mentalidad colectiva a partir de la segunda mitad del siglo VI a. C, que no es más que el triunfo de las ideologías públicas sobre la hegemonía de las imágenes de los antepasados de la aristocracia. Los viejos signos del poder encarnados en el palacio son enterrados, es hora del triunfo de lo público sobre el privado. Aparece la sustitución del rex por la figura de rex ad sacra, es decir, rey “para las ceremonias religiosas”.

 7. CONFLICTOS


La crisis del siglo V a. C, afectó sobre todo a las capas de la sociedad que habían empezado a despuntar a lo largo del siglo VI a. C arrinconado a los antiguos linajes aristocráticos. Se ha pensado que la nueva disminución general de la demanda debido a la nueva situación que se produce en el área mediterránea a raíz de las guerras médicas y con las turbulencias étnicas surgidas por esas mismas fechas en la península itálica. Existió una tendencia de la oligarquía por la “posesión no ostentosa de la riqueza”, responsable de la caída de la demanda pública y privada. Se puede observar un rechazo del instrumento monetario del que hacían gala las póleis etruscas de época arcaica y clásica. Se puede observar la diminución del uso de la escritura o falta de epígrafes de dedicatoria con títulos de magistrado. Todo apunta a la reafirmación de valores privados y gentilicios, de carácter local y restringido, frente al cosmopolitismo anterior y al fasto de las inversiones públicas y privadas propio del período de mediados del siglo VI a los inicios del siglo V a.C. El siglo anterior había concluido con una pugna entre póleis y palacio, a finales del siglo VI a.C, son destruidos palacios tan significativos como los mencionados de Murlo y Acquarossa, ofrece una imagen sumamente contrarrestada de un conflicto entre la ciudad y el campo resuelto a favor de la primera. Esto adquiera mayor dimensión en las comarcas interiores del territorio etrusco. Sabemos que el eje de la acumulación y la demanda, estaba desde la costa tirrénica a la cordillera de los Apeninos. Hacia finales del siglo VI a. C, en el mundo etrusco existió una realidad económica y política compleja tanto en el península itálica como en el entorno del mediterráneo. El pueblo etrusco se replegó al norte del Tibet, por la grave derrota que sufrieron en la batalla de Cumas (474 a.C) abandono así su papel como gran potencia en el Mediterráneo central. El siglo V a. C destaca por la expansión de varios pueblos itálicos, samnitas, ecuos y volscos, que al final del siglo V a. C. condujeron a la Liga Latina y a Roma a una serie interminable de guerras de desgaste. El proceso de consolidación de las estructuras urbanas en el Lacio, equivalente al de Etruria, conduce a Roma y las demás póleis latinas al nacimiento de la república que marca el final de la dominación Etrusca. En Roma, la república no comporta a simple vista cambios sociales. En “la gran Etruria” va a suponer un choque entre las clases debido a la importancia adquirida por los sectores urbanos y plebeyos frente a una aristocracia en decadencia. Mientras que en Veio y Caere parecen democracias radicales y tiránicas, en las demás ciudades aparece la oligarquía con distintos matices.

 8. TRANSFORMACIÓN.


Al comienzo del siglo IV a. C, Etruria será reducida a sus centros históricos clásicos e incluso ocupada en su extremo meridional por los latinos de Roma adueñados de Veio. Aparecen florecientes poblaciones, colonias que tienen una compleja estratificación social en los enormes territorios conquistados antes por Tarquinia. La ciudad dominante soluciono sus propios problemas sociales, eliminando a un tiempo aquellos residuos de la organización de clase semiservil y los eventuales motivos de enfrentamiento con las capas de los dêmos urbanos que se hubieran distinguido a finales del período arcaico. La alianza falisco- tarquinese, que entra en funcionamiento durante la guerra contra Roma de 358-351, a.C, se consolida y va tomado Tarquinia control sobre la liga, e intenta alcanzar una hegemonía sobre el mar Tirreno, que le disputa Caere. Existe un ordenamiento político en las grandes póleis del pasado, territorios guarnecidos de castella y oppida. Así aparece una magistratura suprema y epónima, los praetores, ciertos colegios de magistraturas menores, y sacerdocios. La presencia de Tarquinia es aplastante pero destaca también aunque a mucha distancia, Volsinii, parejas a un impulso económico que reflejado en la acuñación de la moneda. A partir de los turbulentos años finales del siglo V a. C, aparece un nuevo tipo de pólis etrusca, cuyo centro propulsor es Tarquinia, que controla la liga hasta la guerra con Roma. Van adoptándose poco a poco en las demás ciudades, en unas sucede una transformación del viejo orden social y en otras modernizándolo a las nuevas exigencias. La renovación se llevó a cabo en mayor media en el sur, mientras que en el norte, Chiusi, Ruselas, Volterra, Arezzo y Perugia, recupera algunas de las características socioeconómicas aparecidas en las ciudades meridionales pero adaptándolas a su estructura oligárquica. La recuperación de la artesanía local constituye un importante indicio de los procesos económicos que se producen en la Etruria centro-meridional. Las clases medias, allí donde se forman, imitan las costumbres y actitudes de las nobilitas más elevadas, con hipogeos espaciosos pintados, enterramientos en sarcófagos y ajuares más o menos abundantes.

La estratificación social surgida contribuye una imagen de pólis más compleja. El viejo mundo de los oîkos, había pasado de público al privado desapareciendo el repertorio fúnebre con la urbanización arcaica. La ceremonialidad colectiva arcaica desaparece por completo y será expresada apenas por la figura individual de los personajes recostados de los sarcófagos y urnas. La abstracción más elevada en las relaciones sociales de producción se expresa por medio de símbolos de poder, son las fasces, manto de púrpura, el cortejo, los músicos…que van a convertirse en algo abstracto y simbólico hasta el punto de aparecer aislados y dotados de fuerte carga alusiva. También nace el elogium del individuo magistrado, que acumula en este sentido, una secuencia de cargos y hazañas. Desaparece a cambio la ideología arcaica del oikos en la eternización de la ceremonia terrenal de la fiesta y el banquete. La religiosidad popular se centra en cultos de fertilidad y curación. No debemos olvidar de mencionar otro indicio de trasformación cultural de este siglo que es el cambio lingüístico que supone el paso del etrusco antiguo de los siglos VII y VI a.C, al neoestrusco de los siglos IV-III a. C, caracterizado por un fuerte acento de intensidad sobre la primera sílaba. Por último mencionar un desarrollo propio de las características de la producción artística. Un desarrollo propio, autónomo en cada lugar, contribuyendo a crear ese sabor de Koiné etrusco-latina en el arte figurativo, se forma sobre todo durante la segunda mitad del siglo IV a. c. 

9. ROMANIZACIÓN


En poco más de veinte años, Roma, había borrado del mapa político de Italia a la población etrusca. Reflejado en el cambio de centro de Tarquinia al área centro septentrional a partir de 351 a. C y el reconocimiento de algunas ciudades de la amenaza de Roma entre los años 311 y 295 a. Esta situación tiene sus raíces en la diversidad de la estructura socioeconómica. La intervención de Roma durante el siglo III a. C es limitada, pero el siglo II será mucho más incisiva, debido a la ruina de la clase media que había ido formándose a lo largo del siglo IV a. C. No olvidemos que Roma impone cláusulas duras en sus tratados. Con la conquista romana los príncipes de Etruria no tendrán consecuencias importantes, sin embargo acusará el empobrecimiento y expulsión del cuerpo social menos afortunado. No olvidemos que ahora se ven favorecidas en el sur las formas productivas esclavistas. Las guerras contra Aníbal marcan la culminación de los trastornos que padeció la península.

Las ciudades del sur participan en la ruina general de las capas de la población italiana, destacando el hundimiento de las clases medias. En 196 a. C una gran sublevación de esclavos arrasa Etruria a sangre y fuego, y el pretor Acilio Glabrión, al mando de toda la legión, logra reducir a los insurrectos, poco después en 186 a.C, surge en Etruria un fuerte movimiento de rebelión disfrazado bajo la apariencia de unos ritos dionisiacos locales muy singulares, de carácter interclasista, que se propaga hasta Roma y se mezcla con las protestas de los pastores de Apulia. Esto debió inducir a las oligarquías septentrionales a efectuar una transformación de las arcaicas estructuras de la servitus. Podemos ver que existieron en ciudades los anhelados derechos políticos a los servi, o a una parte de ella, dejando en sus manos una cantidad de producto de la tierra. A mediados del siglo II, Etruria ofrece un panorama muy particular dentro de la península. Los etruscos gozan de una prosperidad provinciana en centros que sobrevivieron en el sur y en los campos y ciudades del norte. Esta economía retraída y la estructura social explica la curiosa marca de umbros y etruscos con objeto de protestar contra las propuestas de concesión de la ciudadanía romana que ponía en peligro el poder local de los nobles, y de reforma agraria que amenazaba al ager publicus romano ocupado por ellos. Todo acabó por atraer a Etruria el enfrentamiento civil entre la pars Mario y Sila, cuyos motivos destacan ante todo los lazos de clientela con Mario y sus partidarios que tenían los etruscos de las ciudades del norte y de las nueve familias etruscas que había obtenido la ciudadanía romana antes de la guerra social y habían seguido la carrera senatorial. Las consecuencias de la guerra de 83 al 82 a. C, son asedios y matanzas continúas en toda la Etruria del norte, Chiusi, Saturnia, Volterra, Populonia…. Se levanta un nuevo panorama económico, social y político de Etruria instaurado por Sila que provoca continuos sobresaltos hasta el término de las guerras civiles. En este clima incierto, existen momentos de rebelión imponentes que llega a un conservadurismo oligárquico. Después con la “paz augútea” se produce un momento importante para los sobrevivientes de la oligarquía etrusca, entre los reinados de Augusto y Nerón, el senado acoge a este puñado de familias que una tras otra va siendo premiada con el consulado, Volterra, Perugia, Tuscania, Ferento y Tarquinia.

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