miércoles, 31 de julio de 2013

Comentario de texto. E. Gumilla: Pueblos del Orinoco Introducción Se va a elaborar un comentario sobre dos capítulos, concretamente V y VI, de la obra de José Gumilla, “El Orinoco ilustrado “. José Gumilla Fue un religioso español que nació en Cárcer(Valencia) en 1686, Ingreso en el noviciado jesuita en Nueva Granada donde permaneció más de tres décadas. Tras completar sus estudios en Santa Fe de Bogotá y ordenarse sacerdote, se consagró a las misiones de los Llanos del Orinoco, llegando a superior de las mismas en 1732. Regreso a Europa en 1738 y ocupó durante casi catorce años elevados cargos de la Compañía de Jesús en Madrid y Roma. En 1741 aparece la primera edición de El Orinoco Ilustrado y en 1745 la segunda ampliada en dos volúmenes con un total de ochocientas páginas. En lugar de quedarse en un colegio europeo de la Compañía, poco después de publicarse la segunda edición, Gumilla prefirió volver a su labor misional en Los Llanos, donde murió en julio de 1750. Además de una reedición castellana en 1791, corregida por P. Ignacio Obregón, tuvo otra en francés el año 1758, que contribuyó su difusión en Europa. Su contenido fue reproducido , por otra parte, en el volumen segundo del Saggio di storia american(1780) ,de Fillippo Salvatore Gilii, jesuita italiano que había participado en su juventud en una de las últimas expediciones misioneras dirigidas por Gumilla. Los temas que aparecen están enumerados en su largo subtítulo: “Historia natural, civil y geográfica de este gran río y de sus caudalosas vertientes. Gobierno , usos y costumbres de los indios sus habitadores, con nuevas y útiles noticias de animales, árboles, frutos, aceites, resinas , yerbas y raíces medicinales; y, sobre todo, se hallaran conversiones muy singulares a nuestra Santa Fe y casos de mucha edificación”. La obra de Gumilla es importante por las aportaciones geográficas, a pesar de equivocarse al negar la comunicación del Orinoco con el Marañón, y por la etnografía y la historia natural, ocupándose de plantas, animales y minerales principalmente en relación con su utilidad económica o con los usos y costumbres de los indios.El primer volumen comienza a referirse a plantas y animales en el capítulo sobre las actividades indígenas de caza y recolección. El siguiente capítulo está dedicado a las resinas aromáticas o medicinales que extraían de especies. Continua con un capítulo sobre pesca, y el único sin relación con la etnografía es el titulado “Fertilidad y frutos preciosos del terreno del río Orinoco y sus vertientes” donde se refiere, entre otras plantas útiles, al árbol del cacao, al tabaco, al añil y a la “vainilla” de la zona. El segundo capítulo constituido por siete capítulos acerca de venenos vegetales y de animales peligrosos. Gumilla ofreció algunas agudas observaciones sobre fenómenos naturales. Alexander Von Humboldt1 recordó a comienzos del siglo XIX, su descripción relativa a la puesta de huevos de las tortugas del Orinoco y la forma en la que las recién nacidas, “ aunque la cuevecilla de donde salen esté a medida legua o más distante del río, no yerran el camino, sino que vía recta se van al agua” .Concretamente vamos a analizar los Capítulos V y VI, de los indios en general y del origen desatinado que se fingen algunas Naciones del Orinoco, y apunta algo de su verdadero origen y descendencia, respectivamente. La obra se dedicó a San Francisco Javier y a los misioneros. En la páginas preliminares lleva las aprobaciones y elogios de los PP. Antonio de Goyeneche y Tomás Nieto Polo, procurador este de la provincia de Quito, y de don Dionisio de Alcedo y Herrera, presidente de la real audiencia de Quito. Se propuso en esta obra dar a conocer el río Orinoco, es un mundo nuevo el que quiere presentar ente los ojos del lector europeo que se negaba a crear lo que sobrepasaba a sus visiones habituales. Análisis: Hoy en día se considera El Orinoco ilustrado, una de las obras literarias más curiosas del siglo XVIII. En esta obra puede verse como aparecen cuestiones contradictorias: puede verse una elegancia literaria del ensayo renacentista al igual que la retórica seca de la disertación científica, puede verse una lógica teológica con el empirismo científica, como la ternura apostólica con la descripción etnográfica,… No olvidemos que la coincidencia de temas científicos al mismo tiempo que religiosos es una constante entre los jesuitas, interesados tanto en la pedagogía y en la vulgarización de la ciencia como en la de la moral y la fe católicas. Es importante recalcar que Gumilla fue un testigo presencial por ello habla de lo que vio y observó por sí mismo, lo cual recalca el espíritu científico empirista propio de la ilustración. La intención del autor era escribir una historia natural, civil y geográfica. Lo que más destaca es sin duda su esfuerzo de compresión en el elemento humano: almas gentiles para ganarlas al cielo. Se puede observar como sus descripciones de costumbres y creencias han adquirido valor de información etnohistórica. Los datos sobre los grupos de indígenas de la cuenca amazónica y guayanesa que aparecen en los capítulos señalados, son los primeros que se recogen” in situ “y permitieron a su sucesor el padre Gilij1 establecer relaciones étnico culturales y desarrollar una visión menos rígida. La aproximación de Gumilla a la realidad americana también está muy definida por la mentalidad de un misionero jeusita. No hay que olvidar que los jesuitas dependen jurídicamente de la provincia del Nuevo Reino de Granada, provienen en la mayoría de Bogotá y realizan su penetración a los Llanos a través de los ríos de Casanare y del Meta, con orientación vertical del Orinoco, en dos etapas de 1625 a 1628 y de 1661 al 1767, A partir de 1715, con el padre Gumilla entran en escena otras personalidades como Rivero, Román, Rotella, Lubían , Cilij. La obra de Gumilla es fundamental para reconstruir e interpretar la historia misional de los jesuitas en la América hispánica del siglo XVIII. Así mismo debemos saber que el modelo colonizador de la población indígena desde la conquista estaba basado en el sometimiento y sujeción física, a través de la violencia y la esclavización, venía siendo cuestionado por algunos humanistas desde el siglo XVI. Como consecuencia directa fue la búsqueda de otros modelos alternativos basados en el adoctrinamiento moral con lo cual en el siglo XVIII, las misiones se constituyen el modelo más civilizatorio promoviendo valores cristianos y el deber de la Corona a través de la persuasión y el convencimiento de los gentiles. La retorica de Gumilla se soporta sobre la base de la tradición escolástica y cristina que tiene su fundamento en el modelo de autoridad. Para Gumilla la historia tiene una función moral ineludible. 1.Filippo Salvatore Gilji (Felipe Salvator Gilij) (1721–1789) fue un padre jesuita italiano que vivió en el Virreinato de Nueva Granada (en la actual Venezuela) a orillas del Río Orinoco. Gilij fue una figura celebrada de los albores de la lingüística suramericana debido a sus avanzados estudios sobre la naturaleza de los idiomas. El autor inicia cada capítulo planteando interrogantes sobre materias específicas que se encargará de resolver a partir de los temas y ejemplos que le proveen el Orinoco y sus naciones. Esta obra no escapó al momento cultural que se vivía en Europa, la ilustración. El Orinoco ilustrado parte de una premisa fundamental: lo que hay en el Orinoco y en general en el Nuevo Mundo, es nuevo para Europa más por su diferencia radical que por su reciente descubrimiento. La peculiaridad de sus habitantes es una novedad que radica en sus hábitos morales: ignorancia, ingratitud, inconstancia, pereza, miedo e inclinación a las bebidas embriagantes, son los principales obstáculos que enfrentan los misioneros en sus labores de conversión de los gentiles como podemos ver en los dos capítulos y en concreto en la frase “que el indio bárbaro y silvestre es un monstruo nunca visto, que tiene cabeza….espaldas de pereza….vientre para beber y su inclinación para embriagarse” Podemos ver como los misioneros desarrollan criterios propios para juzgar, clasificar y jerarquizar las sociedades humanas bajo un esquema temporal y espacial que se estructura en torno al eje barbarie civilización y a través de una serie de signos y costumbres que configuran la idea del gentil salvaje. Desde la obra de Gumilla podemos observar cómo se interpretan la diferencia cultural desde las reglas y cánones del colonizador. La estrategia de Gumilla consiste en descubrir a los gentiles a través de categorías descriptivas que empiezan a ser recurrentes en los cánones ilustrados y católicos: las referencias a la geografía , la Sagrada Escritura , genealogías judeo cristianas, taxonomías vegetales y animales, la historia, la anatomía, entre otras. Para Gumilla escribir la historia significa darle veracidad de esas naciones y legitimizar su labor evangelizadora del misionero. La retórica de Gumilla resalta la ambigüedad moral de los “gentiles” y su gradación interna( unas más salvajes que otras) a través de la enunciación de sus vicios, degeneración e idolatrimos que solo pueden ser revertidos al acoger la buena nueva del Señor. Para Gumilla la fisiognomía del indígena es un elemento con el que puede jugar a la hora de elaborar teorías de superioridad racial o de la moral del otro donde el cuerpo naturaliza los valores. Es decir la “ monstruosidad” de los “gentiles” es un vehículo donde se materializa la esas extrañas costumbres (la desnudes, el infanticidio o la promiscuidad) en realidad consideradas antivalores. Esa “barbaridad” por otro lado no la atribuye totalmente a su naturaleza sino también a la ignorancia o como diría “falta de cultivo”. Entre las costumbres que menciona destacan la desnudez y su desgobierno civil y doméstico, consumo de alucinógenos (Yupa) y el carácter belicoso. Ese desgobierno es también visto como parte de esa barbarie. En cuanto al “gobierno doméstico” destaca las costumbre de los jefes sobresalientes con diez o doce , intercambio o prestamos de estas y otras costumbres con las formas de criar a sus hijos. Por otro lado la diversidad lingüística junto con las diferentes costumbres de esas naciones será un elemento que le permitirá establecer la existencias de diferentes naciones o pueblos aunque destaca en primer lugar que al describir la historia de los gentiles es una difícil tarea ya que son gentes que no saben nada de su origen como destaca de aquellos soberbios Caribes entre otros fruto como no se su grotesca barbaridad. Conclusión: Partiendo de que la obra es concebida como un documento que da noticias a la Compañía de Jesús para dar luz para el ejercicio de evangelizar en el Nuevo Mundo, debemos tener en cuenta el punto de vista con el que se describe los hechos. Pero para bien o para mal las consecuencias de su elaboración y posterior divulgación son muy ricas ya que constituye , como hemos señalado , un manuscrito en primera persona y redactado desde el lugar de los hechos. Por ello ante los datos que son de enorme importancia no solo por su número sino por su primacía, se han elaborado diferentes teorías que son objeto de estudio con cierta manera crítica rescatando los datos que verdaderamente importan. Aunque, claro está, para apreciar ciertos matices en cada texto implica sin duda cierto conocimiento y ejercicio de síntesis al respecto. Pero en definitiva “ El Orinoco ilustrado “,sin duda, es un manuscrito de un alto valor etnográfico con el que se nos presenta la oportunidad de entender el contexto ideológico e intelectual que da forma al libro. Es decir un instrumento para acercarnos a aquellos aspectos culturales, políticos e ideológicos que se vivió en el contexto de la conquista del Nuevo Mundo. Sin olvidar en ningún momento también los principios constitutivos fundamentados en la superioridad moral del europeo evangelizador. El gentil-salvaje aparece como una categoría genérica con distintos niveles, unos más salvajes que otros. Bibliografía 2. Introducción al libro escrito por P.C.B Bayles S.J .Sociedad geográfica de Colombia. Academia de ciencias geográficas. 3. El salvaje y la retórica colonial en El Orinoco ilustrado de José Gumilla S.J por Carlos del Cairo y Esteban Rozo Pabón. Fronteras de la Historia 11(2006) ICANH

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